Asambleístas de Gualeguaychú levantarán mañana los cortes
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De tal forma, Kirchner y Vázquez se reunirían -según lo estipulado- en las ciudades de Anchorena, en Uruguay, y Mar del Plata de la Argentina, para avanzar en lineamientos que permitan encausar el conflicto.
En Chile, los jefes de Estado exhortaron tanto a los asambleistas como a los empresarios de Botnia y Ence para que cediesen en sus posturas, con el fin de reacomodar la situación y abrir una instancia de diálogo.
Desde entonces, la suerte de tregüa planteada desde lo más alto del poder tanto de la Argentina como del Uruguay tuvo un cúmulo de vaivenes a cuento de altisonantes declaraciones provenientes de voces uruguayas y la firmesa de los asambleístas para prorrogar los cortes.
Fue el propio presidente del Uruguay quien pareció deshechar el acuerdo que selló con Kirchner, al fogonear con declaraciones públicas contra la "ilegalidad" de los cortes y la certeza de que "las obras no se detendrán".
Esta situación alteró los ánimos entre los asambleistas, que encima debieron soportar la semana pasada el desarrollo de una multitudinaria marcha pro papeleras del otro lado del río Uruguay, en Fray Bentos.
Entre consignas nacionalistas que se mixturaron con legítimas posturas favorables a que las plantas de celulosa se concreten, como una fuente laboral importante y una inversión aún mayor para el Uruguay, Fray Bentos provocó un hecho político ineludible. Hoy, el canciller uruguayo Reinaldo Gargano había reiterado que su gobierno mantiene la posición de que "mientras sigan los cortes, no habrá negociación" con la Argentina por la instalación de las plantas.
"Mientras sigan los cortes, no habrá negociación", dijo terminante Gargano en declaraciones al diario El País de Uruguay, horas antes de que los ambientalistas y vecinos de Gualeguaychú y Colón adoptasen la decisión que esperaban.
Además, negó que se hayan realizado contactos con las empresas Botnia y Ence para solicitarles que suspendan la construcción de las plantas de celulosa en el litoral por 90 días, como era de esperar y se espera del lado argentino.
Matizaron la jornada, en tanto, quince activistas de Greenpeace que se arrojaron al Río Uruguay, frente a las costas de donde se construye la papelera Botnia en Fray Bentos, para pedir el traslado de las plantas y la adopción de un plan de producción limpia.
Los activistas -vestidos con trajes de color naranja- se arrojaron en gomones desde el rompehielos Arctic Sunrise, que llegó anoche a las costas de Gualeguaychú, y flotaron en el río como "boyas humanas" formando una línea.




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