14 de mayo 2003 - 00:00

Aseguran que Kirchner está obligado a ir a un ballottage

La decisión de Carlos Menem y de Juan Carlos Romero de desistir de participar del ballottage abrió ayer una fuerte discusión jurídica sobre la consagración automática de Néstor Kirchner como presidente. Se afirma que por la Constitución Nacional « inevitablemente debe haber ballottage» y que el nuevo jefe de Estado debe surgir de esa compulsa electoral que es la garantía de gobernabilidad.

Así, se sostenía que amén la renuncia de Carlos Menem, debía ser Ricardo López Murphy quien ejerciera ese derecho ante la Justicia y si así no lo hiciera debería reclamarlo Adolfo Rodríguez Saá o en su defecto la misma Elisa Carrió.

En cualquiera de los casos, es casi segura la intervención de la Corte Suprema de Justicia para dirimir el conflicto en puertas.

Anoche, la Junta Electoral Nacional aguardaba el escrito en el que los candidatos Menem-Romero desisten de participar en la segunda vuelta electoral.

«Hasta que esto no ocurra, desde el punto de vista electoral el binomio Menem-Romero sigue siendo candidato», sostuvo ayer el juez Pablo Gallegos Fedriani.

Según se explicó, la fórmula Menem-Romero debía presentar el escrito con la firma de los dos candidatos oficializando que declinan a participar de las elecciones del 18 de mayo.

Una vez concretado este trámite, la Junta Electoral debía comunicarlo a la Cámara Electoral.

La teoría sostiene que la fórmula
Kirchner-Scioli llegaría automáticamente a la presidencia del país por imperio del artículo 155 del Código Electoral Nacional que establece que en caso de renuncia de los dos candidatos de cualquiera de las dos fórmulas más votadas en la primera vuelta, se proclamará electa la otra.

Sin embargo, por el «
principio de la razonabilidad constitucional» (esto es que la Constitución no puede ser alterada por leyes que reglamenten su ejercicio) Kirchner no estaría en condiciones de asumir la Presidencia hasta que efectivamente se concrete la segunda vuelta electoral. Así lo sostiene el abogado Denis Pitté Fletcher (ver aparte) y tambiénexpertos juristas.

Ya el constitucionalista
Germán Bidart Campos imaginaba (en la reforma constitucional de 1994) un estadio similar al que deja la declinación de Menem. En tal sentido, afirma que si se bloquea el ballottage el texto nuevo prevé y requiere que haya segunda vuelta.

• Obligatorio

«Esto quedó obligatoriamente impuesto y no puede soslayarse. Entonces si en un caso de segundo acto electoral es inevitable y si por otra parte hay que superar un eventual bloqueo, juzgamos imposible cualquier solución legal que tergiverse lo que emana de los artículos 96 a 98 de la Constitución Nacional. Como sería, por ejemplo, dar directamente por ganador a la fórmula que con más votos que los otros no alcanzan a pasar 45% de los sufragios afirmativos que se emitieron o que de obtener 40% no hubiera excedido la diferencia de 10%», sostiene Bidart Campos en su libro «La Reforma Constitucional de 1994».

Es decir, que todo ello significaque cuando la Constitución prevé que debe haber segunda vuelta o ballottage y no puede realizarse porque la fórmula o el partido se retiró hay que hallar una solución legal « suficientemente razonable» para dejar expedito la viabilidad del segunda vuelta electoral.

Así se afirma, que
López Murphy todavía tiene la oportunidad de competir electoralmente si presenta un amparo ante la Justicia reclamando su derecho de disputar el ballottage y planteando la inconstitucionalidad del artículo 155 del Código Electoral.

En virtud de la inconstitucionalidad debería suspenderse la proclamación hasta tanto lo resuelva la Corte. Esto porque antes era el Colegio Electoral que sumaba los votos y daba el consenso, pero ahora al desaparecer este mecanismo es el ballottage el que da un consenso mayor y que es garantía de gobernabilidad. En otras palabras, en la Argentina no puede asumir un presidente con 22% de los votos.

Una opinión distinta tiene el constitucionalista
Daniel Sabsay, quien opinó que el Código Nacional Electoral establece que «si los candidatos de una de las dos fórmulas renuncia, será proclamada automáticamente la fórmula que quede y se suspende la elección».

«Es una paradoja que la fórmula menos votada de las dos más votadas sea la que va a quedar consagrada», dijo Sabsay, quien sostuvo que «quien se retira lo hace porque va camino a una derrota sin antecedentes en la historia electoral».

El director nacional electoral, Alejandro Tulio, recordó ayer que el Código Electoral «no fija plazos para renunciar» a participar de la segunda vuelta, por lo cual los candidatos pueden esperar «hasta último momento» para retirarse de la competencia electoral.

El funcionario sostuvo que el proceso hacía la segunda ronda ya está puesto en marcha y que «sólo
podrá detenerse» en el caso de que la Justicia informe que uno de los postulantes declinó oficialmente su participación.

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