7 de enero 2005 - 00:00

Asume Alvarez a cargo de seguridad en la Capital

Juan José Alvarez asumirá esta tarde como secretario de Justicia y Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires en reemplazo de Juan Carlos López, quien renunció a su cargo tras el incendio de República Cromagnon que dejó 188 muertos y más de 700 heridos.

Antes de jurar, ceremonia prevista para las 17, Alvarez se reunirá con el jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, para presentarle el plan que diseñó, que consiste en una reforma «a fondo» en la Justicia, el aparato de Seguridad y el control comunal porteños.

Ayer, el ex ministro de Seguridad (cargo que ocupó en los planos nacional y provincial) regresó de Punta del Este -adonde había viajado la noche del miércoles luego de reunirse con Néstor Kirchner y con el jefe de Alberto Fernández- para afinar las líneas centrales del programa.

La prioridad es producir un cambio radical en el sistema de control comunal que, dicen cerca de Alvarez, es una megaestructura que se arrastra desde el gobierno militar y se asienta en un código que, a pesar de numerosas actualizaciones, data de 1920.

«Funciona con una normativa que les da mucho poder a los inspectores y somete todo el funcionamiento al poder de la burocracia»,
fue la evaluación que ayer hizo Alvarez con su equipo sobre el panorama que deberá encarar cuando quede al frente de ese área de gobierno. Recién hoy Alvarez tiene programado hacer públicos los lineamientos de su plan, pero todo indica que, además de un cambio en las normativas, impulsaría un reordenamiento en el equipo de inspectores a pesar de que Alvarez no es partidario de las «purgas».

La clave, según anticipó a sus colaboradores, es «meter el cuchillo a fondo» sin importar las pertenencias políticas o la « cobertura» que puedan tener algunos funcionarios y empleados. Cuenta con una ventaja: no tener vínculos estrechos con la política porteña.

¿Ignorará su larga amistad con Mauricio Macri o dirigentes del PJ cuando designe a los funcionarios que lo secundarán?
Por lo pronto, elegirá un equipo de perfil técnico -entre ellos, Diego Gorgal, su segundo en la provincia- y no nombrará a ningún dirigente político.

Con la tragedia de República Cromagnon como trasfondo, el foco público está sobre el control comunal, pero el plan de J.J. Alvarez se extiende también a las áreas de Justicia y de Seguridad.

Respecto del Poder Judicial, que abarca las causas contravencionales y correccionales -más delitos puntuales como la tenencia ilegal de armas-,
Alvarez planifica una adaptación que, supone, permitirá mejorar el servicio de Justicia.

• Apoyo

En materia de Seguridad, en tanto, apuntará a «brindar un fuerte apoyo» a la tarea de la Policía Federal, fuerza que conoce a la perfección de su paso por la Secretaría de Seguridad y, luego, como ministro siendo el jefe político de la Federal.

Ayer, cuando regresó a Buenos Aires,
Alvarez se encontró con que, a modo de saludo, León Arslanian lo limó: ambiguo, el ministro bonaerense elogió su «experiencia», pero relativizó su función porque, dijo: «No sé cómo va a funcionar un secretario de Seguridad en una ciudad que no tiene policía».

Ex funcionario de Arslanian -en 1998 fue por dos meses su segundo durante la reforma policial, pero renunció, disconforme con las purgas masivas-, Alvarez tiene un trato ríspido, pero respetuoso con el actual ministro de Felipe Solá.

No es el único con quien tuvo desacoples. Con
Alberto Iribarne, actual secretario de Seguridad Interior, chocó cuando éste era su segundo en el gobierno de Eduardo Duhalde. Pero la relación se recompuso y, en los últimos días, cruzaron varios llamados telefónicos.

Con
Arslanian y Iribarne, Alvarez deberá convivir a diario. Marcharon anoche con más adhesiones y con incidentes Lo mismo que con el ministro del Interior, Aníbal Fernández, con quien el ex intendente de Hurlingham tiene ahora un « trato óptimo». Al punto que fue el quilmeño uno de los que lo llamaron para que aceptara asumir en Capital Federal.

Hay una anécdota que
Alvarez tiene presente para vindicar a Fernández. Cuando, convocado por Solá, reasumió como ministro de Seguridad a fines de 2003, el ministro del Interior fue el único funcionario nacional que le dio respaldo a viva voz mientras el resto lo vapuleaba. «A 'Juanjo' lo banco a muerte», dijo el quilmeño en aquellos días tórridos.

El escudo no le bastó para salvar el pellejo: en diciembre de ese año, a dos meses de asumir, tuvo que renunciar. Pero desde entonces, Alvarez sumó como deuda política aquel gesto público del ministro del Interior.

Dejá tu comentario

Te puede interesar