13 de diciembre 2001 - 00:00

Ataque final al supuesto escondite de Bin Laden

Combatientes antitaliibanes observan los bombardeos en Tora Bora
Combatientes antitaliibanes observan los bombardeos en Tora Bora
Tora Bora, Afganistán (AFP, Reuters, EFE, ANSA) --La aviación estadounidense efectuó ayer bombardeos de una intensidad sin precedentes sobre la región montañosa de Tora Bora (este de Afganistán), al expirar el ultimátum dado a los combatientes fundamentalistas islámicos de la red Al-Qaeda de Osama bin Laden para su rendición.

Nuestras fuerzas «se preparan para la guerra porque las negociaciones han fracasado. Los combatientes de Al-Qaeda rechazan firmemente rendirse ante la administración provincial de Nangarhar», dijo Amin, portavoz del comandante Haji Hazrat Ali.

Según el comandante Haji Mohammed Zaman, cientos de voluntarios islámicos tenían que rendirse ayer a las 8.00 hora local, pero no hubo capitulación.

Amin, portavoz del coman-dante Hazrat Ali, otro de los comandantes que emprenden la ofensiva contra Al-Qaeda, dijo que los partidarios de Bin Laden, quien se encuentra al parecer cercado en la cumbre de una montaña, exigen garantías de seguridad para deponer las armas, como la presencia de diplomáticos de las Naciones Unidas y de sus respectivos países.

Así, se reanudaron los bombardeos estadounidenses sobre la zona de Tora Bora, pero no se escucharon disparos de combates terrestres, lo que podría suponer que proseguían las discusiones para una rendición.

Las fuerzas norteamericanas usaron sus armas más mortíferas y sofisticadas para forzar la rendición de los lugartenientes de Bin Laden y apresurar la captura del hombre más buscado del mundo.
Según fuentes de inteligencia, la mayor parte de la guardia pretoriana de Al-Qaeda está acorralada en las cimas de las montañas del este de Afganistán.

Según fuentes de inteligencia de los EE.UU. el propio Bin Laden está acorralado en la zona, como señalaron nerviosas comunicaciones por teléfono satelital realizadas después de un devastador ataque aéreo. Con todo, la publicación «Christian Science Monitor» dijo que el líder terrorista logró escapar hace diez días a Pakistán. Según el Pentágono, 6 de los 30 principales líderes del grupo ya han muerto en los bombardeos.


La resistencia de Al-Qaeda empezó a flaquear el lunes, un día después de que la aviación norteamericana lanzara contra sus cuevas la mayor de sus bombas convencionales, la «Daisy Cutter» (la «cortadora de margaritas»), un artefacto de 7,5 toneladas de explosivos.

El general de la armada Peter Pace, alto mando de la campaña, dijo que las bombas «Bunker Buster» («revienta búnqueres»), también se usaron en Tora Bora. Estas bombas de 200, 400 y 800 kilos estaban siendo «muy precisas en su camino hacia las cuevas y las aberturas» de las monta-ñas.

• Confirmación

Los aviones estadounidenses también usaron los AGM-142s, unos misiles teledirigidos de 1,2 tonelada con capacidad para penetrar el suelo. Anoche aterrizaron en las montañas dos helicópteros con un número indeterminado de efectivos, aunque no pudo comprobarse si eran estadounidenses o británicos.

El vocero Amin confirmó que el acoso será también tarea de las fuerzas antitalibanes locales. «Hay alrededor de mil árabes y otros combatientes extranjeros. Puesto que no entregan sus armas, nuestras fuerzas preparan actualmente una ofensiva terrestre, probablemente para mañana (jueves) por la mañana», señaló.

Por su parte,
el portavoz de la coalición en Islamabad, el estadounidense Kenton Keith, estimó que un número reducido de combatientes de Al-Qaeda logró cruzar la frontera con Pakistán.

«Tenemos la impresión de que algunos pasaron a Pakistán. No diré lo que les ocurrió pero era un pequeño porcentaje», dijo durante una rueda de prensa en Islamabad.

«Como movimiento, resultaría muy difícil para Al-Qaeda y otras fuerzas de ahí arriba salir» de la zona, agregó refiriéndose a dos únicas vías de acceso a Pakistán a través de las montañas, muy vigiladas por el ejército paquistaní. «Los exhortamos a deponer sus armas y a poner fin a esa agonía», dijo, precisando que era el último foco de aliados de Bin Laden en Afganistán.

La cadena estadounidense de televisión NBC estimó que casi todos los últimos jefes talibanes, un total de 22, huyeron a Pakistán y que hasta 500 talibanes y miembros de Al-Qaeda, capturados en Mazzari-Sharif y Kunduz (norte), podrían haber pagado para escapar a Irán. Teherán e Islamabad desmintieron el miércoles esas informaciones.

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