Atrás, como siempre, la basura
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Basura. El conflicto sindical de los recolectores de residuos de la Capital Federal deja pilas
de basura en las calles porteñas.
Por otra parte, basta recordar el desagradable episodio que padeció el ex jefe de Gobierno Aníbal Ibarra cuando cambió la metodología de contratación del servicio: Moyano y su gremio le volcaron una montaña de basura en las puertas del palacio municipal de Avenida de Mayo 525.
Los camioneros reclamaban que al pasar de empresa debían cobrar una indemnización, aunque conservaran la antigüedad y el empleo. No era poco, y lo consiguieron. Por entonces, quien manejaba el área en el Gobierno de la Ciudad era el ex secretario Eduardo Epsztein, hoy convertido en legislador de la bancada de Ibarra, quien supo mantener una relación de sintonía con Moyano.
Macri quiere reconvertir el sistema de recolección, porque considera (como muchos vecinos) que no es óptimo y sabe que es uno de los principales reclamos de los porteños, a los que prometió una ciudad más limpia.
Pero ahora, con una pelea sindical aún no saldada en la que se embarcó Macri a dos semanas de su gestión, algunos legisladores hasta consideran que tal vez no sea acertado que en los próximos días, el 7 de febrero, se debata en sesión extraordinaria la ley que impondrá un sistema de puntaje en los registros de conductores para castigar las faltas de tránsito.
Un intento de sancionar esa norma terminó con una protesta violenta, heridos y detenidos, de taxistas, colectiveros y camioneros, hasta que los sindicalistas lograron algunas modificaciones a la norma sobre la que quiere insistir Macri. Le parece un tema urgente; por eso pidió que se reúnan en el verano, cuando la Legislatura está en receso, en sesión extraordinaria, aunque para algunos signifique aventurar un nuevo conflicto con gremios.
Será otra prueba de cómo el Gobierno porteño se relaciona con el sindicalismo y con ese Moyano que sólo amagó con frenar la recolección de residuos en defensa de los municipales. O será que se reserva la medida para intereses de otra magnitud.



