28 de abril 2006 - 00:00

Aviadores esperan a Kirchner

El brigadier general Eduardo Schiaffino, titular de la Fuerza Aérea, decidió realizar la conmemoración del «bautismo de fuego» -aniversario de la primera acción de combate de los aviadores militares durante el conflicto por Malvinas- en San Julián, provincia de Santa Cruz. Desde la pista de esa ciudad portuaria despegaron el 1 de mayo de 1982, aviones Skyhawk, Mirage M 3 y Dagger M 5 que cumplieron más de 56 misiones de ataque y bombardeo contra buques y tropas británicas en la guerra del Atlántico sur. Ministros, legisladores, los cuatro jefes de las fuerzas armadas y agregados militares de países extranjeros concurrirán al acto en dos aviones Fokker F-28 y un Hércules dispuestos por la Fuerza Aérea.

La elección del lugar de la ceremonia no sólo guarda relación con la ubicación de la histórica pista de aterrizaje que sirvió de plataforma para los cazas en la guerra, sino que tanto Nilda Garré como el aviador Schiaffino esperan que el presidente Néstor Kirchner se haga una escapada desde El Calafate, donde tiene pensado descansar para el Día del Trabajador hasta San Julián. Los aviadores tomaron nota de la orden de alistar el T-01 para el fin de semana largo y del plan de vuelo: Río Gallegos. Escasos minutos de vuelo separan El Calafate de San Julián, transporte no le falta, especulan los aviadores. La Fuerza Aérea tiene un helicóptero Bell 212 estacionado permanentemente cerca de la localidad santacruceña para atender requerimientos de Kirchner.

Ese diagrama para arrimar calor presidencial a la conmemoración -y renovar apoyos-surgió del secretario general de la fuerza, brigadier Horacio Bosich quien sobrevive en el cargo a pesar de que se lo investiga en una causa por presunto enriquecimiento ilícito en el tribunal federal de Daniel Rafecas y el propio Schiaffino ordenó un sumario militar -lo instruye el brigadier Alberto Maggi- para aclarar su situación. Tanto empeño por halagar al matrimonio Kirchner animó otra idea en ejecución: ceder un viejo Douglas DC-3 para ornamentar el ingreso a El Calafate. Regalos semejantes dejaron su huella en otro paraje: Anillaco, en la década pasada.

Schiaffino tiene preparada una sorpresa especial a la concurrencia. Para aventar malos efluvios que pesan sobre el parque aéreo.

Dejá tu comentario

Te puede interesar