AySA: fuerza gobierno ley con menos controles

Política

El gobierno intentará salvar en la primera semana de febrero una de las mayores frustraciones legislativas que sufrió en 2006: la fallida votación del nuevo marco regulatorio y órgano de control para la estatal AySA, la empresa que reemplazó a Aguas Argentinas en los servicios sanitarios.

Será el primer tema a tratar en la Cámara de Diputados después de que Néstor Kirchner envíe al Congreso el decreto habilitando los temas que se debatirán en las sesiones extraordinarias, una modalidad que, en general, no gusta al Presidente pero que deberá utilizar después de los malos tragos sufridos en diciembre en ambas cámaras.

La postergación de la ley marco de AySA fue una de las mayores victorias que consiguió la oposición casi sin proponérselo.El proyecto había sido enviado a último momento al Congreso por Julio De Vido. Ese apuro obligó al kirchnerismo a forzar una votación en Diputados que no estaba habilitada por cuestiones de tiempos reglamentarios.

Por eso debió acudir a que la oposición prestara el número para comenzar el debate. Los radicales, que venían envalentonados por las denuncias sobre el caso Greco y los nuevos bonos a emitir para pagar esa deuda, en el Senado negó la ayuda al oficialismo.

  • Preferencia

    Una semana después el bloque presidido por Agustín Rossi había hecho los deberes: se emitió el dictamen de la Ley AySA en comisión y previamente habían votado una preferencia. Nada indicaba que podía repetirse la frustración.

    Pero el recinto no ayudó. En la última semana del año pocos diputados se acercaron a Buenos Aires. Además, había perdido durante el año tres votos clave: María del Carmen Alarcón y Eduardo Arnold estaban fuera del kirchnerismo y el transversal Miguel Bonasso seguía enojado por haberle negado el propio bloque oficial la votación de su proyecto sobre tala de bosques. El resultado fue que, por primera vez en años, esa última sesión fracasó.

    Ese nuevo revés, en un tema clave para el gobierno, parecía no tener explicación. En primer lugar lo que sucedió esa noche en el recinto de Diputados demostró que el kirchnerismo había comenzado a tener problemas en el Congreso para imponer su mayoría en algunos casos conflictivos.

    Pero, además, desnudó problemas más complicados aún. Por ejemplo, que el propio bloque kirchnerista (mucho más aún la oposición) sobre la conveniencia de votarle esa ley a un ministro como De Vido por considerarla riesgosa.

    El proyecto convalida el convenio tripartito suscripto el 12 de octubre pasado entre el Ministerio de Planificación Federal, la provincia de Buenos Aires y el Gobierno porteño.

    En ese marco expone la necesidad de readecuar el marco regulatorio del servicio de provisión de agua potable a partir de la transferencia de Aguas Argentinas a AySA el 21 de marzo del año pasado.

    Así, disuelve el Etoss (actual regulador de los servicios sanitarios) y crea como organismo de control el Ente Regulador de Agua y Saneamiento, que dependerá directamente del Ministerio de Planificación.

    Esta nueva curiosidad del sistema, que pocos se animaron a explicar en el recinto, es lo que levantó la temperatura en todos los bloques. Es decir, que la empresa prestadora del servicio, la administración de los fondos destinados a inversión para la realización de obras y el órgano de control dependerán del mismo funcionario estatal.
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