8 de junio 2001 - 00:00

Balza no habla más

"Por ahora, usted debe comprender, voy a mantenerme en silencio. Además, las visitas me las han restringido a mi familia.» Así se expresó ayer el general Martín Balza ante este diario, en su lugar de detención, el Comando de Institutos Militares en Campo de Mayo a cargo del general de división Rodolfo Luis Cáceres. Sin embargo, Balza -que lucía animado, con pantalón, camisa y pullover-no descartó que en el futuro haga algunas declaraciones. Bandadas de cotorras revoloteando entre los eucaliptos le dan a ese sitio, donde predomina el verde militar, un aire campestre -por lo extenso del lugar, con viejos montes de árboles.

Vecino al predio que ocupa la Región I de Gendarmería Nacional -donde está detenido Emir Yoma-, y a unos 500 metros del Hospital Militar de esa guarnición castrense, Balza se encuentra alojado en una habitación contigua al Casino de Oficiales. La guardia, a cargo ayer de un capitán del arma de Intendencia, controla severamente el ingreso y egreso de esa unidad militar, por cuya puerta transita todo tipo de vehículos, civiles y militares. Lejos de allí se encuentra el penal militar, siempre dentro de Campo de Mayo, donde cumple su sentencia a prisión perpetua el ex coronel Mohamed Alí Seineldín, jefe del amotinamiento del 3 de diciembre de 1990, que Balza en persona se encargó de reprimir. Los dos son veteranos de la Guerra de Malvinas en 1982, donde se tomaron fotos abrazados, cuando ambos eran tenientes coroneles, jefes de unidades, aunque Balza es dos años más antiguo que Seineldín.

• Plazo

Para esa hora Balza ya había sido informado por sus abogados defensores de que el juez Urso había rechazado el pedido de excarcelación solicitado.

Los abogados defensores Jorge Valerga Aráoz y Fernando Castejón presentaron en forma inmediata el pedido de excarcelación que llevaron preparado el mismo día en que se dispuso su detención, al prever esa medida judicial. Urso tenía 24 horas para responder la solicitud y ayer resolvió denegar el pedido de excarcelación alegando que el delito que se le imputa al general retirado prevé una pena mínima mayor a los tres años de encierro. Si la medida fuera confirmada en las instancias de alzada, Balza podría llegar a perder el grado militar, de acuerdo con lo dispuesto en el Código de Justicia Militar para arrestos superiores a los tres años.

En la ampliación de indagatoria que Balza prestó, negó rotundamente haber mantenido conversaciones con Carlos Menem sobre el «tema» de las «armas» vendidas al exterior.

Balza
estuvo al frente del Ejército desde 1991 hasta 1999 y durante su gestión se efectuó la totalidad de las operaciones ilegales.

El juez
Urso deberá resolver, dentro de los próximos 10 días de plazo, si procesa al ex jefe del Ejército por ser el organizador de una asociación ilícita junto a Emir Yoma y Antonio Erman González, si dicta su falta de mérito o lo sobresee. Balza ya fue procesado en el marco de esta causa por falsedad ideológica de un convenio suscripto entre Fabricaciones Militares y el Ejército, en 1994, que permitió el drenaje de armas a los Balcanes.

También fue procesado, y confirmado por la Cámara Federal de Apelaciones, por «
malversación de efectos del Estado», al haber sido el responsable del maquillaje y el envío de casi una veintena de cañones y obuses a Croacia.

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