Baseotto: el Papa aceptó la renuncia

Política

La Casa Rosada interpretó ayer como un gesto conciliador del Vaticano la aceptación de la renuncia de Antonio Baseotto al Obispado castrense por haber superado en abril la edad límite de 75 años. Pero no fue ésa la única buena noticia que circuló por las oficinas de la Presidencia: todo apunta a que el sucesor del obispo más odiado por Néstor Kirchner será Carlos Malfa, obispo de Chascomús, y no el hombre que le había pedido Jorge Bergoglio a la Santa Sede.

El obispo de Lomas de Zamora y vicepresidente segundo del Episcopado, Agustín Radrizzani, era el candidato del jefe del Episcopado para suceder a Baseotto. Aunque el pastor lomense encuadra dentro de la línea dialoguista de la Iglesia católica y tiene un buen trato con el secretario general de la presidencia, Oscar Parrilli, a quien conoce de la época en la que predicaba en Neuquén, el kirchnerismo apuntaba a que el reemplazante de Baseotto sea un personaje más neutral, no tan vinculado a Bergoglio y a la cúpula episcopal.

Ayer, desde Aparecida, donde se encuentra la primera plana de la Conferencia Episcopal Argentina, daban por hecho que Malfa sería designado en los próximos días nuevo obispo castrense. Las tratativas entre la Santa Sede y la Casa Rosada se canalizaron a través del nuncio apostólico, Adriano Bernardini, quien ya había apercibido a Bergoglio por la incursión del obispo emérito de Puerto Iguazú en la política electoral de su provincia, Misiones. La última vez que Kirchner y Bernardini estuvieron reunidos fue en diciembre del año pasado en el despacho del Presidente. Allí el nuncio invitó al mandatario a viajar al Vaticano, pero el gobierno nunca avanzó en los preparativos ni trámites necesarios para concretar una audiencia con Benedicto XVI.

La eventual designación de Malfa, un moderado del clero secular que integra la Comisión de Ecumenismo del Episcopado, fue interpretada entonces por la Casa Rosada como una intervención directa del Papa para intentar relajar la tirante relación entre la Iglesia católica local y Kirchner. Con la aceptación papal del pedido de jubilación de Baseotto se cumple el principal objetivo de Kirchner, quien estaba dispuesto a disolver por trámite legislativo el Obispado castrense y dejar sin efecto el Concordato firmado con la Santa Sede en 1957 con tal de eliminar al prelado de los uniformados del escenario político.


  • Sucesor

    Ahora al frente de la Vicaría quedará monseñor Pedro Candia, según confirmó el nuncio Bernardini. Luego de una fuerte polémica surgida a partir de una frase bíblica a la que apeló Baseotto para sugerir que el ministro de salud Ginés González García debía ser arrojado al mar por su defensa del aborto, el gobierno le había retirado en 2005 al obispo castrense su estatus de funcionario público y sus haberes.

    A partir de ahora, Baseotto es considerado por la Iglesia como obispo castrense emérito, por lo cual no toma decisiones en su ámbito (en este caso la Vicaría militar). Su reemplazante, Candia, de 50 años, es sacerdote desde 1993 y se desempeñó como capellán castrense en el Colegio Militar de la Nación y en las fuerzas de las Naciones Unidas en Chipre.

    «Rinuncia dell ordinario militare per l'Argentina», es el título del comunicado emitido ayer por la oficina de prensa vaticana, donde se especifica, en perfecto italiano, que «Il Santo Padre Benedetto XVI ha accolto la rinuncia al governo pastorale dell'Ordinariato Militare per l'Argentina, presentata da S.E. Mons. Antonio Juan Baseotto, C.SS.R., in conformità al canone 401 1 del Codice di Diritto Canonico».

    E.R.
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