25 de enero 2001 - 00:00

Béliz se despide de un Cavallo al que cree ya en la Alianza

Béliz se despide de un Cavallo al que cree ya en la Alianza
Gustavo Béliz está cada día más cerca de romper con Domingo Cavallo. Sin cruzarse reproches mutuos -ni en público ni en privado-, los dómines de Encuentro por la Ciudad quedaron enfrentados, a partir de que el fundador de Acción por la República comenzó a coquetear con el gobierno y sus seguidores lo señalaron como el mejor candidato a senador porteño.

Béliz
no quiere dejar de ser opositor. Tampoco descarta lo que sus amigos le aconsejan: que sea él y no su socio quien presente pelea por la banca del Senado antes de fin de año. Evidentemente, el cupo femenino no permite la convivencia de ambos en la misma boleta, salvo que uno de ellos recurra a una operación de cambio de sexo. Bastaría con este simple conflicto de cartel para quebrar el acuerdo electoral que los une.

El creador de Nueva Dirigencia, sin levantar la voz, permanece recluido en Buenos Aires, donde está estudiando uno de los flancos débiles de la gestión delarruista, las políticas sociales. Aunque su espíritu pío le despierte remordimientos, no lo hace con el ánimo de colaborar desinteresadamente con Graciela Fernández Meijide. En todo caso, lo entusiasma marcar diferencias con su aliado y largar la temporada preelectoral -como fecha límite en marzo-con una batería de propuestas «para la gente», que incluya descargas surtidas contra el Ministerio de Desarrollo Social y Fernando de la Rúa.

Más cerca del cura Luis Farinello (los «hermana» la vocación cristiana y la colecta de votos de «progre») que de Cavallo, alista un clamor testimonial para que el Estado abra un banco central de reservas sociales y reparta un salario educativo para familias desempleadas. Sólo falta que acuse a su compañero de Encuentro por la Ciudad de fomentar el «modelo de exclusión capitalista» y se enrole en el Polo Social del sacerdote de Quilmes. Este embanderamiento con los pobres puede ser suficiente para que Cavallo le gane de mano y pida el divorcio ipso facto.

Proyecto

En ese cuadro de final no escrito, se inscribe la excursión de los jóvenes peronistas que responden a Béliz al todavía devaluado PJ porteño. El hombre fuerte de ND alienta un proyecto generacional de copar la cúpula partidaria, bajo el liderazgo de Diego Santilli, Fabián Valle y los legisladores de la Ciudad María Laura Leguizamón y Víctor Santamaría.

Los celos también juegan un rol importante. El protagonismo nacional del mediterráneo des-pertó resquemores en
Béliz, quien ya no se contenta con amenazar a Aníbal Ibarra con voltearle el acuerdo que le permitirá cobrar $ 25 millones extra de la quiniela y el casino flotante (delegó en sus diputados locales, Jorge Srur y «Pimpi» Colombo, el reclamo de que se clausure el barco ruleta porque viola la Constitución porteña). Ahora, pretende jugar en prime-ra y dedicar mandobles a De la Rúa, sin intermediarios.

Aun cuando existe la posibilidad de que acaben repartiéndose entre el Senado y Diputados -donde el mandato de Cavallo vence el 10 de diciembre-o encuentren una salida elegante para este conflicto de figuración, la pelea por cargos oculta disidencias más serias, referidas al papel que deben adoptar en la vereda opositora.

El ex ministro de Economía pasó de la confrontación absoluta con la
Alianza -hasta el día después de la derrota con Aníbal Ibarra en la elección de jefe de Gobierno-a ejercicios de aproximación insólitos. La comparación -luego corregida en parte a sugerencia de Sonia-que hizo del actual presidente y Domingo Faustino Sarmiento sonó como una alarma de cuartel de bomberos a menos de 10 centímetros del oído de Béliz.

También causó cierto espanto que esa cita memorable se pronunciara mientras se sumaba al directorio del portal Educ.ar, creado a instancias de Fernando «Aíto» de la Rúa. El único gesto de diferenciación con el gobierno fue haberse negado a integrar un cuerpo de notables para discutir la reforma tributaria. Claro que este «desaire» tuvo un justificativo profesional, no político. «No soy un especialista», se excusó en público. Ayer siguió complaciente desde Alemania, adonde asiste al Primer Congreso Europeo sobre Infraestructura Global. Tanto flirteo trasmutó de rechazo absoluto a velado entusiasmo. Béliz creyó que un eventual ingreso de Cavallo en las filas gubernamentales sería la excusa perfecta para romper Encuentro por la Ciudad. Ahora, parece convertirse él en desencadenante.

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