La Conferencia Episcopal Argentina se llamó a silencio luego de las críticas dirigidas por Néstor Kirchner contra la participación de los prelados en política. «Que yo sepa Dios no tiene partido», había ironizado el Presidente durante un acto el martes en Misiones para apoyar la reelección indefinida del gobernador Carlos Rovira. El máximo cuerpo eclesiástico, comandado por el cardenal Jorge Bergoglio, decidió no nacionalizar el debate y eludir así una confrontación abierta y directa con el Presidente. Aunque la relación Kirchner-Bergoglio está paralizada, el arzobispo de Buenos Aires sabe que 2007 será un año electoral de fuerte campaña, y no quiere posicionar a la CEA como un organismo opositor que lo volvería blanco de fuertes críticas del gobierno.
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Bergoglio busca así preservar a la Iglesia Católica y además ser coherente con la campaña del Episcopado en pos de un diálogo abierto y fraterno de todos los sectores sociales. Esta acción se está realizandodesde la Pastoral Social,-a cargo del obispo de San Isidro, Jorge Casaretto. El prelado ya se reunió con la cúpula de la CGT, de la CTA, de los «gordos», de la AEA y hasta de la UIA comprometiéndose a profundizar el diálogo intersectorial para avanzar en la redistribución de la riqueza y la creación de empleo genuino -en contraposición a los asistencialistas planes sociales-.
Para respaldar la decisión del Episcopado, ayer Carmelo Giaquinta, arzobispo emérito de Resistencia, dedicó unas reflexiones a la actividad de la Iglesia en la política. «Que en circunstancias sociopolíticas hipercríticas, estando en peligro la paz de la República, se le pida a la Iglesia que preste sus buenos oficios, o que ésta los ofrezca, para que las partes gravemente enemistadas restablezcan el diálogo, es admisible. Pero que ello sea función ordinaria de la Iglesia, es otro cantar. Si así se hiciera, se contribuiría a debilitar las instituciones de la República, y a formar una concepción clerical de la política, en la que todos perderían.»
Y agregó que la Iglesia Católica no tiene un modelo político para proponer: «(...) la Iglesia, si bien ofrece su luz, que es su doctrina social, no tiene un modelo propio de sociedad a proponer. Corresponde a los ciudadanos, incluidos los cristianos, construirlo pacientemente día a día, según enseña Juan Pablo II en la encíclica Centésimus annus».
El manto de calma llega luego de que el obispo de Posadas, Juan Martínez -el mismo que impulsó la creación de una red de laicos que controle en todas las provincias eventuales abusos institucionales del gobierno-, pusiera en duda el «aval moral y currículum de sufrimientos» de Kirchner para hablar de la dictadura militar, y destacó la figura del obispo Jorge Kemerer que durante la década del setenta «sí la tuvo».
«Desconocemos si el presidente de la Nación tiene el aval moral y currículum de sufrimientos para hablar de los años de la dictadura militar. Monseñor Jorge Kemerer, obispo de Misiones durante esos años sí los ha tenido, y de su testimonio de vida el pueblo misionero tiene memoria», subraya un comunicado del obispado misionero.
El texto fue en respuesta a los dichos del primer mandatario que, el martes, al respaldar al gobernador Carlos Rovira preguntó «por qué aquellos que hablan de un equilibrio (en el poder) no hablaron de equilibrio durante la dictadura, cuando desaparecían en el país hermanos nuestros», en referencia al obispo de Puerto Iguazú, Joaquín Piña, que lidera un frente antirreelección en su provincia.
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