El presidente Néstor Kirchner, antes de su regreso a Buenos Aires, acompañado en su viaje
a Nueva York por su esposa, la senadora Cristina Fernández; y el canciller Rafael Bielsa.
Ya le vetaron las citas literarias en los discursos y han logrado que reemplace su lectura por un recitado perfecto. Ahora quieren sumergir al ministro-candidato Rafael Bielsa en una campaña de acompañante.
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Desde el gobierno creen que Bielsa debe asirse a Néstor Kirchner para intentar remontar la campaña electoral, que lo mantiene debajo de sus principales rivales, Elisa Carrió y Mauricio Macri. Comenzarán así a reforzar que las chances del ministro son las chances del Presidente y, básicamente, que el candidato es el candidato oficial. Una campaña en dupla, que se profundizará a partir de hoy. Dentro de los planes del equipo que orienta al postulante, esta semana también lo harán sentarse en una cena pejotista con más de cinco mil personas, en la que, una vez más, deberá escuchar en silencio la marcha partidaria.
Aunque el gobierno quiere dar a entender que ha comenzado a devaluar su propósito de conquistar la Ciudad de Buenos Aires como un plebiscito y que, en realidad, le importa más la provincia, poco convence sobre el ánimo de candidatos y militantes que juegan a ganadores. Por eso habrá esta semana un despliegue de afiches en los cuales se lo verá a Bielsa con Kirchner, como un preámbulo de lo que será desde aquí hasta el cuarto oscuro la campaña oficial.
Esa pegatina continuará con propaganda radial y televisiva, además de actos diversos, donde el canciller no dejará de mostrarse con el Presidente.
La idea de los organizadores, encuestólogos y estrategas domésticos del oficialismo es conquistar votos que hoy se asignan a Carrió y a Macri. Consideran que los tres candidatos más taquilleros para el público porteño no hacen más que repartirse los mismos votos, dejando fuera del empeño de la conquistas 30% de adherentes que consideran que se van a inclinar por cualquiera de las otras boletas, dentro de la treintena que habrá en el cuarto oscuro de la Capital Federal.
Con esos prejuicios, el kirchnerismo busca que Bielsa, sin despegarse de Kirchner en la propaganda, puede arrancarle a Carrió el voto que se cree progresista, pero que, aun adhiriendo a Kirchner, no ve en el candidato del gobierno su impronta. Del mismo modo, consideran los oficialistas que hay una porción de peronistas que acompañan a Macri que le retienen los votos del sector que representan. Por eso, como plus, dentro de la campaña habrá esta semana una cena en el predio de La Rural, en Palermo,-en la cual Bielsa se deberásentar a comer con más de cinco mil peronistas. El cubierto, que costará $ 25, estará reservado para invitados exclusivos del PJ Capital, que conduce el jefe de Gabinete nacional, Alberto Fernández, pero que moviliza el secretario general partidario, Víctor Santa María, el sindicalista del gremio de los porteros. La excusa de esa comida será la convocatoria a la tradicional cena para la anotación de los fiscales que requiere el PJ Capital para el día de los comicios donde monitorearán para el Frente para la Victoria, el sello oficial que, además del PJ, integran el modesto Partido para la Victoria que conduce Diego Kravetz y los restos de lo que fue el belicismo vecinal de Nueva Dirigencia, a cargo del auditor Matías Barroetaveña.
Esa comida, convocada para pasado mañana, será una excepción en el ardid electoral, ya que allí no está invitado Kirchner, por lo que no tendrá, como Bielsa, que mirar para otro lado cuando la militancia vocalice la marcha peronista fuera de libreto, como lo viene haciendo en cada acto de campaña. El ministro-candidato deberá también ser invitado a otra comida estratégica, que es la que organiza anualmente el sindicato de porteros ( Suther) y que, aunque se trate de una celebración típica del folclore gremial, invitará al candidato para que salude a unos 15.000 encargados de edificios que actúan como propaladora oficialista en la caza del voto.
Para esta semana, también, el kirchnerismo tiene previsto un acto con la juventud peronista que se desarrollará en un teatro porteño. La cita, a confirmar por razones de agenda, tiene sí como invitados al candidato y al Presidente, que está dispuesto a no dejar solo a Bielsa en los escenarios, tal como lo viene planificando el equipo de campaña que conduce el secretario de Cultos, Guillermo Oliveri, con consulta final al propio Kirchner, con quien Bielsa, en el último acto, en Ferro, repasó su oratoria desvestida, por consejo gubernamental, de remedos literarios.
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