Tony Blair y Fernando Henrique Cardoso, ayer en Brasil
La BBC de Londres adelantó bien temprano que el primer ministro británico, Tony Blair, sería sumamente cordial en su gira por Latinoamérica, daría todo el apoyo moral del mundo pero, eso sí, no soltaría un centavo para aliviar las crisis que le tocará presenciar. En su paso por Brasilia cumplió al pie de la letra el pronóstico de la emisora: a Fernando Henrique Cardoso le proveyó apenas el arreglo de chapa y pintura de un viejo Rolls Royce de la Presidencia brasileña, reparos que solventó en realidad esa escudería. Hoy se verá con Fernando de la Rúa, quien estará al tanto de esta austeridad que se podía presumir en Margaret Thatcher, pero no en un apóstol de la tercera vía, definitivamente relegada a la condición de slogan culposo de quienes derivaron de la izquierda al centro.
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Aun con estas advertencias, Fernando de la Rúa se animará, cuando hoy se encuentre a solas con el «premier», a reclamar si no plata, por lo menos alguna gestión: le sugerirá a Blair que serían providenciales sus buenos oficios para que la administración norteamericana de George W. Bush avale un auxilio financiero que tendría la forma de un adelanto del blindaje por una suma cercana a los 6.000 millones de dólares.
Blair seguramente tomará nota y, además, responderá amablemente al reclamo del gobierno argentino para que se incrementen las inversiones británicas en el país y, si fuera posible, se corrija el déficit de balanza comercial que se verifica en la relación entre el país y el Reino Unido. Ya es bastante tirar de la manga para un encuentro extraño y breve. Porque, en rigor, el jefe del gobierno laborista realizó una visita a Brasil -Cardoso le dedicó dos días a agenda completa-, al cabo de la cual decidió aproximarse a la medianera para tomar un café con el vecino De la Rúa en un escenario sorprendente para cualquier turista inglés: las cataratas del Iguazú.
La diplomacia argentina asimiló bien un encuentro que, en rigor, estuvo impulsado en su origen por las empresas inglesas radicadas en el país. Al saberse de la permanencia de Blair en Brasilia, en esas compañías consideraron oportuno promover un contacto con el Presidente. La justificación era fácil de encontrar: tanto Cardoso como De la Rúa participaron de la cumbre de la «tercera vía» de Alemania, a la que el laborista no había podido asistir. Se compensaba ahora aquel desencuentro.
De la Rúa participará hoy del último tramo del encuentro entre Blair y el presidente brasileño, en Foz de Iguazú. Desde allí se dirigirá a Puerto Iguazú y mantendrá su entrevista bilateral. Entre una y otra ciudad, el primer ministro tendrá ocasión de verificar la diferencia de posturas que se verifica en el Mercosur respecto de la asociación con la Unión Europea: no es una distancia conceptual, pero Buenos Aires y Brasilia no coinciden sobre la velocidad de ese proceso. Lo mismo sucede cuando se habla del ALCA, tema que también De la Rúa pretende conversar con Blair.
Sin embargo el gobierno argentino apuesta a que la entrevista puede volverse memorable por otra cuestión: la Argentina y Gran Bretaña podrían coincidir en una misma postura crítica respecto de los subsidios que se aplican a la producción agrícola en Europa. Blair criticó antes de ayer esas políticas durante una de sus exposiciones en Brasilia. Ahora se presume que los dos países podrían mantener una postura común en la próxima reunión de la Organización Mundial de Comercio, que se celebrará en Qatar.
• Color local
El encuentro de De la Rúa con Blair será fugaz pero, aún así, puede deparar alguna sorpresa. No tanto por su contenido internacional sino por su contexto de interna provinciana. Sucede que la entrevista se producirá en Misiones, feudo de una de las figuras que el peronismo exhibe cuando pisa los temas de política exterior: el diputado y ex gobernador Ramón Puerta. Es también la provincia de Mario Losada, el presidente provisional del Senado. Como Puerta y Losada compiten por la senaduría misionera, ayer se insinuaban algunas estratagemas para que cada uno aprovechara el encanto que envuelve al huésped. Puerta podría ser invitado por De la Rúa a algún tipo de saludo al primer ministro, lo que anoche decidió a Losada a promover una transferencia del mando en su propia provincia, lo que tal vez le permita una inestimable «photo-oportunity». Una hermosa oportunidad para que una recorrida algo anodina, como la que viene realizando Blair, adquiera un poco de color local y emoción provinciana.
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