5 de febrero 2001 - 00:00

Bloque PJ se fisura más por los fiscales

Los fiscales de la causa por presuntas coimas provocaron más grietas en el bloque PJ del Senado. Esta interna peronista, aún disimulada, quedará al descubierto mañana durante la primera reunión del año.

Desde las 18, José Luis Gioja y compañía se encerrarán a discutir si conviene o no salir a rechazar los graves cargos que formularon Federico Delgado y Eduardo Freiler. Será un debate arduo que promete derivar en pelea y hasta en posible escándalo doméstico.

La fuerza hegemónica de la Cámara alta sufrió nuevas divisiones desde que los fiscales apelaron la falta de mérito que dictó Carlos Liporaci a Augusto Alasino, Remo Costanzo, Alberto Tell, Angel Pardo, Ricardo Branda y Emilio Cantarero y, al mismo tiempo, «liberaron» a Eduardo Bauzá y Ramón Palito Ortega de la pesquisa judicial.

Equilibrio

Para evitar que la polémica se convierta en riña, Gioja tendrá que hacer equilibrio entre un sector -aparentemente mayoritario- que quiere despegarse de la cuestión y eludir cualquier pronunciamiento contra los fiscales, y otro animado por los principales afectados, quienes fogonean una declaración de repudio a Freiler y Delgado por no haber mencionado pruebas directas que aumenten las sospechas.

El grueso considera que hay que dejar que el gobierno se enfrente con los fiscales, y no participar del cruce de opiniones en el que tienen más para perder que para ganar. En secreto, los senadores temen que Carlos Chacho Alvarez refuerce su castigo mediático y los sumerja aun más en el desprestigio. Saben que en ese duelo de imagen pública, el frepasista los mata.

No parece difícil determinar alineamientos. En el primer bando militan quienes no han sido salpicados en forma inmediata por la crisis y, por supuesto, quienes fueron marginados de las acusaciones a último momento.

Alasino, Costanzo
y los demás consideran que los que se creen a salvo deberían ser solidarios, pues la campaña de desprestigio que -a su modo de ver- montó Chacho (a la cual los fiscales serían funcionales, de acuerdo con ese esquema) va a afectarlos a todos a medida que se acerquen los comicios de renovación total del cuerpo.

Los señalados por
Freiler y Delgado respetan que esos funcionarios de Tribunales «hayan cumplido con su derecho de apelar». Obviamente, les reprochan el contenido de la presentación, en especial porque « actúan como si no hubieran controlado toda la prueba producida en el juzgado desde que se inició la causa por los sobornos». Costanzo está muy indignado y, por eso, clamará por un pronunciamiento explícito.

Influencia

El grupo que sigue amañado al affaire puede que desate su ira no sólo contra los fiscales sino también contra Bauzá, a quien se le atribuye influencia sobre Nicolás Becerra, jefe de los fiscales. El jueves pasado, cuando se conoció la apelación, algunos senadores preguntaron por el procurador general, al cual no podían localizar en los teléfonos habituales.

Bauzá
, enrolado en la parcela más conservadora, pretende que las declaraciones de la bancada se limiten a defender la institución Senado y subrayar las contradicciones del gobierno. Nada más. El mendocino siempre comenta que, mientras se habla de legalidad, no se convoca a extraordinarias y se sacan decretos, o se dice que no es tiempo de hacer campaña y el radicalismo evalúa la táctica electoral. Satisfecho con la evolución de la causa, prefiere evitar cualquier alusión a Freiler o Delgado.

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