Contrabando de armas a Bolivia: el testimonio que complica al macrismo y confirma el apoyo militar contra Evo

Política

Un integrante de la Fuerza Aérea Boliviana, completó las pruebas sobre el apoyo a la destitución contra Evo Morales.

Wilfredo Chura Condori, un efectivo de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB), declaró que se quedó con 40 mil municiones de un total de 70, que la Gendarmería argentina había enviado en 2019 al país vecino para apoyar el golpe de estado contra Evo Morales y aportó, de esta manera, la última pieza que faltaba en la investigación sobre el contrabando de armas a Bolivia durante la gestión del ex presidente, Mauricio Macri.

Según consigna el diario Página12, Condori, jefe de subsección de Almacén Central Material Bélico de El Alto, reveló recientemente cómo la FAB, de un total de 70 mil balas que fueron envidas por la fuerza que dependía de Patricia Bullrich, se quedó con al menos 40.000 municiones antidisturbios que fueron utilizadas para llevar a cabo el golpe de estado contra el entonces presidente Evo Morales.

Según el efectivo, la Gendarmería fue la fuerza encargada de sacar de territorio argentino el material bélico sin declarar el 12 de noviembre de 2019. El equipamiento, había sido transportado en un avión Hércules C-130 que trasladó también a once de efectivos de la fuerza de seguridad nacional a Bolivia para, supuestamente, proteger la embajada y la residencia del embajador argentino en ese país.

Según reveló el matutino, a las cuatro de la mañana del 13 de noviembre de 2019, dos de sus superiores le ordenaron a Chura Condori que fuera a recoger el material antidisturbios en las instalaciones del hangar de la Fuerza de Tarea Aérea Diablos Negros, donde acababa de aterrizar el avión argentino.

La orden, señaló Chura Condori, fue verbal y provino del entonces subjefe del Departamento IV de Logística, Oscar Burgos Gutiérrez, y del entonces jefe de sección de Material Bélico Mario, Luis Suárez Melgar.

En la carta que Terceros Lara, Comandante de la FAB, le envió al entonces diplomático argentino a modo de agradecimiento por la colaboración prestada, hay dos elementos para tener en cuenta.

Por un lado, en el encabezado está mencionado el Departamento IV de Logística- Sección Material Bélico al que pertenecía Burgos Gutiérrez, uno de los que coordinó la recepción de los proyectiles y que además podrá señalar quién fue su contraparte argentina.

A raíz de esta declaración, la FAB realizó un sumario interno en el cual se les pidió informes a los efectivos que tuvieron participación en el arribo del Hércules C-130 al aeropuerto de El Alto. Allí también declaró José Luis Aguilar Orellana, que estaba de guardia en la madrugada del 13 de noviembre de 2019. Ese testimonio le otorga un rol central a la embajada argentina en los episodios que ocurrieron en el hangar.

Cronología de los hechos

De acuerdo a la declaración de Aguilar Orellana, alrededor de las tres de la mañana llegó el personal y la comitiva de la embajada argentina con sus familias que iban a salir del país. Además, según detalló, estaban escoltados por dos móviles de la Policía Boliviana y, media hora después, llegó el coronel Alberto Saavedra Nogales.

Nogales, según Orellana, fue quien ordenó que el personal de guardia y el del grupo de emergencias de la Fuerza de Tareas Aérea Diablos Negros apoyara únicamente el servicio de “parqueo” del Hércules argentino: el resto iba a quedar en manos del embajador Álvarez García y de sus funcionarios.

“La Embajada Argentina realizó todo el trámite migratorio, aduanero, recepción de pasajeros y la carga las cuales abordaron directamente a los vehículos oficiales de la Embajada Argentina”, dice el informe confeccionado por Aguilar Orellana, que publicó Página/12.

Después de que estallara el escándalo por el contrabando de armas, el embajador argentino, Álvarez García, se mostró ajeno a todo lo que rodeó la llegada de las municiones, aunque llegó a conceder que pudo haber existido un circuito paralelo.

Hasta ahora la información que procede desde Bolivia indica que, por un lado, de las 70.000 balas antitumulto 12/70 que salieron de la Argentina, 40.000 quedaron en poder de la FAB y 26.900 de la Policía de Bolivia. Ni uno solo de esos cartuchos volvió al país, por lo que restaría saber qué pasó con las 3100 restantes. Una hipótesis que manejaba el gobierno de Bolivia era que pudieran haber sido entregadas a grupos paramilitares.

Otro hecho confirmado es que, el avión Hércules C-130 salió a las 5:37 de Bolivia con plan de vuelo hacia San Salvador de Jujuy, la provincia natal del embajador y donde actualmente ejerce como ministro de Trabajo de Gerardo Morales. Volvían en ese vuelo 16 ciudadanos argentinos y los trece tripulantes de la Fuerza Aérea Argentina (FAA) que estuvieron a cargo del transporte del cargamento que llevaron los gendarmes que mandó Bullrich.

Cómo fue el contrabando de armas a Bolivia

Todo comenzó el 12 de noviembre, cuando la Gendarmería pidió sacar un complemento de las armas que ya le había autorizado un día antes la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMaC). Allí pidió autorización para llevar las 70.000 balas antitumulto, las granadas y los sprays.

Ese mismo día hubo una reunión en la Casa Rosada entre el jefe de Gabinete Marcos Peña, Bullrich y los cuatro jefes de las fuerzas de seguridad federales. El comandante de la Gendarmería, Gerardo Otero, llegó acompañado por su secretario privado.

Cuando terminó la reunión, el jefe del Grupo Alacrán de la Gendarmería, Fabián Salas, mandó un fax a la FAA para avisar que también transportarían los 70.000 cartuchos. Remarcó que era lo que solían usar en casos como el de Bolivia, algo a todas luces no era cierto. El pedido inicial fue de llevar 3600 balas. Al día siguiente, multiplicaron la cantidad por 20.

El Hércules C-130 salió a las 23.40 de la base aérea de El Palomar, y en su plan de vuelo, nunca fueron declaradas las 70.000 balas de goma.

A las cuatro de la mañana el avión argentino llegó al hangar de los Diablos Negros en el aeropuerto de El Alto con once gendarmes, trece integrantes de la FAA como tripulación y una carga de 2500 libras. La FAB se encargó de recoger los 40.000 cartuchos antitumulto del propio hangar.

Los gendarmes bajaron del Hércules y se encaminaron hacia la residencia argentina junto con el embajador y los agregados. Allí se hizo entrega de las 26.900 balas a la Policía de Bolivia. En esta última fuerza, no se encontró ningún documento que diera fe de las municiones argentinas pero sí un inventario que hicieron unos mayores. En la FAB, en cambio, sí hubo un inventario y una carta que ese mismo 13 de noviembre mandó el comandante Terceros Lara en agradecimiento.

Cuando los efectivos de la Policía de Bolivia pidieron a los gendarmes el desglose del material recibido, les respondieron que había sido coordinado por “altos mandos”. Ese mismo día, el jefe de la Gendarmería, Otero, envió un sobre cerrado a través de la embajada de Bolivia en la Argentina al jefe de la Policía. Una posibilidad es que ese sobre cerrado contuviera el desglose que les habían pedido a sus subordinados.

El ministerio de Gobierno de Bolivia identificó a Adolfo Caliba, el agregado de la Gendarmería en La Paz, como quien coordinó la entrega de los proyectiles a la Policía de Bolivia. Resta saber si él también coordinó con la FAB, lo que sería poco probable, o si hubo una coordinación a través de los agregados militares.

El 17 de noviembre de 2019, Caliba participó de una reunión con las autoridades de la Policía de la dictadura de Jeanine Añez y le transmitió a Otero que decían que se estaban quedando sin materiales químicos.

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