El día que Macri compró 15 millones de balas de goma

Política

Parte de ese material pudo haber tenido como destino Bolivia, a la luz de la reciente denuncia de ese país.

A principios de 2018, días después de la violenta represión en las afueras del Congreso mientras se discutía la reforma previsional, el gobierno de Mauricio Macri encargó la compra de unas 15 millones de balas de goma. También había adquirido elementos "disuasivos químicos" -gases lacrimógenos-. Parte de ese material pudo haber tenido como destino Bolivia, a la luz de la reciente denuncia de ese país de que desde la Argentina se enviaron cargamentos para apoyar al gobierno de facto que encabeza Jeanine Áñez tras el golpe de Estado que derrocó a Evo Morales.

Según una nota publicada por el diario Tiempo Argentino, el entonces Gobierno nacional llamó a una licitación privada para comprar 15 millones de postas de balas de goma.

Horas después de que el gobierno lograra aprobar en el Parlamento la Reforma Previsional, en el portal único de compras del Estado Nacional COMPR.AR apareció un aviso que anunciaba la puesta en marcha de una licitación privada de alcance nacional para comprar 15 millones de postas de goma de butadieno con destino a la fábrica militar de Fray Luis Beltrán, ubicada en la periferia de Rosario, provincia de Santa Fe.

La licitación llevaba el número 42/4-0007-LPR17 y debía cumplimentarse en dos tandas a entregarse en 6 meses.

La planta de Fray Luis Beltrán no sólo fabrica postas de goma, una de sus líneas de producción se dedica a la elaboración de “disuasivos químicos", es decir, el gas lacrimógeno que se envasa en unidades de aluminio. En la fábrica aseguraban por entonces que esa solicitud por parte del Estado Nacional había crecido hasta llegar a una demanda récord.

En ese sentido, Fernando Peyrano, secretario general de la Junta Interna de ATE en la planta de Fabricaciones Militares, advirtió que “entre la mitad de 2016 y todo 2017 se produjeron 4000 disuasivos químicos". Eso significó un incremento al doble en la demanda de ese producto.

“Para 2018 ya nos pidieron 7500 disuasivos químicos, y ya se llevaron 2000. En los próximos años van a tirar disuasivos químicos hasta en una misa”, ironizaba el delegado sindical.

Esa compra ahora se pone bajo la lupa luego de la denuncia boliviana de que el gobierno de Macri apoyó con material bélico el golpe de Estado contra Evo Morales.

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