Buenos Aires: Duhalde atrae a Rico al PJ
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Aldo Rico
Semejante bondad riquista quizás encuentre una explicación en que en 2005 se termina el mandato como diputada de su hija, María del Carmen, « Manola» para los conocidos. Para algunos, un sacrificio paternal para asegurarle conchabo a su hija para los próximos años.
Igual, más allá de su aventuraen 2003, Rico siempre jugó por adentro. De hecho creó el grupo Dignidad Peronista en su origen pensado como línea interna. Luego optó por el atajo extrapartidario y terminó disputándole votos a Luis Patti, otro líbero, ligado al peronismo. Antes compitió por la intendencia de San Miguel con auspicio del PJ para enfrentar a la frentista Graciela Podestá. «Yo no me sumé al peronismo, el peronismo se sumó a mí», fundamentó Rico aquella alianza que lo hizo jefe comunal.
Para Kirchner, indirectamente, también es una buena noticia. Duhalde imaginó a un Rico 2005, como candidato extra PJ, renegando del duhaldismo y compitiendo con el kirchnerismo que, en la mala hora del vínculo Olivos-Lomas de Zamora, amagaba rebelarse en Buenos Aires.
Por estos días, el ex militar prepara su retorno al peronismo desde su búnker en una ofician del piso 10 de Corrientes y Callao desde donde, además, monitorea a sus diputados nacionales: Hugo Franco, Jorge Garrido, Lita Artola y su hija María del Carmen.
Cada uno de estos comandantes saldrá, antes de octubre -cuando cierra el plazo-a presentar listas en sus distritos para competir en las internas peronistas de noviembre. Pero, no necesariamente, lo harán como riquistas puros.
Franco mira a San Isidro, Artola tiene base en Vicente López mientras Garrido y «Manola» escoltarán al ex militar en San Miguel. Vía otras alianzas seccionales, Rico también intentará desembarcar en otros municipios del conurbano norte y oeste. «Hay que pelear por dentro del PJ», arenga.
El mismo eslogan, «todos adentro», difunde Duhalde que les pide a los suyos evitar la confrontación, tanto con lo seguidores de Felipe Solá como con los delegados kirchneristas que pululan por la provincia. Para ambos bandos, el ex presidente reserva lugares en la conducción partidaria.
Con esa promesa, Duhalde apagó la caldera del PJ luego de que el felipista Florencio Randazzo amenazara con «romper» el partido.
En definitiva, hay 48 butacas para repartir que Duhalde cederá por porciones a Solá y sus aliados -Balestrini, el platense Julio Alak, entre otros-y, en menor medida, a sectores del kirchnerismo puro. Rápido suenan dos nombres: Carlos Kunkel y Luis Ilarregui.



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