Busca Solá el reemplazo de Álvarez en seguridad
Felipe Solá y Néstor Kirchner decidirá en las próximas horas el nuevo responsable de la Seguridad de la provincia de Buenos Aires en reemplazo de Juan José Alvarez que asumirá como diputado nacional la semana que viene. El cambio se hace en medio de la pelea más feroz que se recuerde en el peronismo bonaerense, con un Eduardo Duhalde lanzado a capturar el control de la Legislatura bonaerense y de la Cámara de Diputados achicando los espacios de presidente y gobernador. Kirchner pide el cambio porque cree que el ministro Alvarez estuvo detrás de una denuncia sobre uso de teléfonos oficiales en casos de secuestro, algo que pese a las rabietas debe investigarse en un país donde la ola criminal no cesa. Pese a que Alvarez anunció que en dos meses logró bajar los delitos 15% en el conurbano.
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«Cuando se cumplió el primer aniversario de la caída de De la Rúa -le contó el gobernador al Presidente- nos tuvimos que aguantar 15 días de prensa anunciando saqueos. ¿Qué hicimos? Llenamos de comida las intendencias y reuní a los jefes departamentales para decirles: 'Si veo policías que reprimen saqueos, están confirmados en los cargos. Si veo saqueos, vayan buscándose otro trabajo'.»
• Presión
Este temperamento no es el que les ha indicado Kirchner a sus ministros, que criticaron durante el fin de semana a Duhalde por la «mano de seda» de la Casa de Gobierno con los piqueteros. Pero admite la presión de Solá porque entiende siempre que lo que pase en el conurbano lo termina pagando siempre el gobierno nacional.
La suerte de Alvarez se jugará esta semana en esa batalla de posiciones que fuerza hoy a Solá a encastillarse en el cargo: lo acosa el duhaldismo ultra designándole las jefaturas de las cámaras de Diputados y de Senadores (para AntonioArcuri y Osvaldo Mércuri, respectivamente). Desde esa Legislatura lo amenaza el duhaldismo con leyes trabarle o impulsar otras que lo dañen.
Duhalde -ambicioso como nunca- debió admitirle al Presidente en el diálogo que mantuvo el jueves, en Casa Rosada, que la suerte de cualquier mandatario se juega en el conurbano bonaerense -lo saben bien RaúlA lfonsín y Fernando de la Rúa, que cayeron en esas batallas-. Por eso dejó caer la carta de Alvarez y hace el gesto de no participar de manera directa en la negociación del reemplazante: hoy parte por doce días rumbo a los países árabes integrando una misión comercial del Mercosur que encabeza Lula Da Silva.
La designación de Alvarez, que fue ministro de Seguridad de Duhalde hasta el 25 de mayo pasado, fue vista como una virtual intervención del ex presidente sobre el gabinete de Solá en un área crítica y castigada por la ola de delincuencia. Fue un intento de remedio ante la falta de resultados de la gestión de Juan Pablo Cafiero en ese ministerio. Cafiero (h) fue criticado por la falta de resultados en reprimir el delito, algo que Alvarez dice haber logrado en los dos primeros meses de su gestión (ver nota en pág. 17).
La relación entre Kirchner y Solá se resintió la semana pasada al conocerse un informe la procuración de la Corte bonaerense, que identificó miles de llamadas cruzadas entre teléfonos de reparticiones oficiales nacionales (principalmente del Ministerio de Defensa y de la Secretaría General de la Presidente) y celulares usados por secuestradores, asesinos y piratas del asfalto.
Kirchner -y su gobierno- rechazó el contenido de ese informe y lo atribuyeron a una «fabricación» de la Policía Bonaerense urdida para correr el eje explicativo de la ola criminal y sacar del foco de las denuncias a la propia fuerza a la que el gobierno nacional acusa de estar inficionada de corrupción.
Solá dedicó toda la semana pasada a aclararle a Kirchner que él nunca tuvo nada que ver con ese informe. Lo mismo le dijo Duhalde al Presidente cuando lo visitó el jueves; era la tercera vez que concurría al despacho presidencial y las tres fueron en medio de crisis de seguridad (las anteriores fueron la denuncia contra Roberto Giacomino y cuando renunció Cafiero hijo).




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