1 de diciembre 2003 - 00:00

Busca Solá el reemplazo de Álvarez en seguridad

Felipe Solá y Néstor Kirchner decidirá en las próximas horas el nuevo responsable de la Seguridad de la provincia de Buenos Aires en reemplazo de Juan José Alvarez que asumirá como diputado nacional la semana que viene. El cambio se hace en medio de la pelea más feroz que se recuerde en el peronismo bonaerense, con un Eduardo Duhalde lanzado a capturar el control de la Legislatura bonaerense y de la Cámara de Diputados achicando los espacios de presidente y gobernador. Kirchner pide el cambio porque cree que el ministro Alvarez estuvo detrás de una denuncia sobre uso de teléfonos oficiales en casos de secuestro, algo que pese a las rabietas debe investigarse en un país donde la ola criminal no cesa. Pese a que Alvarez anunció que en dos meses logró bajar los delitos 15% en el conurbano.

Néstor Kirchner y Felipe Solá decidirán esta semana el nombre de un nuevo ministro de Seguridad para la provincia de BuenosAires que reemplazará a Juan José Alvarez, que hoy recibirá en La Plata su diploma de diputado nacional electo que lo habilita a asumir una banca el 10 de diciembre,

Desde anoche circuló una lista de postulantes a esa silla eléctrica que es el Ministerio de Seguridad en la que figuran el chachista Marcelo Sain y el abogado Alberto Beraldi, que han sido responsables de esa área con Solá y con Eduardo Duhalde, respectivamente. Además el ex frepasista y ahora kirchnerista Eduardo Sigal (que iba a ser el jefe de Policía de Graciela Fernández Meijide si era gobernadora en 1997).

La decisión, nada pacífica, la terminó de consentir el jueves pasado el padrino político del Juanjo bonaerense, Eduardo Duhalde, cuando escuchó de la propia boca del Presidente que no le tiene confianza a Alvarez para resguardar la seguridad del área del que depende su éxito como presidente. Ese mensaje se lo transmitió Duhalde a Alvarez en una reunión que mantuvieron en la tarde del viernes en una oficina de Puerto Madero, luego de lo cual Alvarez le anunció a Solá su voluntad de resignar el cargo cuando le consiga reemplazante.

A la misma hora, cuando compartían un acto en la localidad de Benito Juárez, Solá comenzó a negociar el nombre de ese reemplazante por alguno que asegure puede satisfacerlo al Presidente, al gobernador y también a Duhalde, la tercera pata de cualquier mesa donde se negocie hoy dentro del peronismo.

En la reunión que mantuvieron en Benito Juárez, Kirchner y Solá se juramentaron a mantenerse juntos frente a las presiones que Duhalde por recortarles poder en la provincia, en el Congreso nacional y en la Legislatura de Buenos Aires. El ex presidente justificó esas maniobras que resienten la relación con Solá diciendo: « Estoy obligado a formar equipos coherentes. Cuando lo puse a Solá de segundo de Ruckauf en la fórmula no le pregunté nada -se despachó Duhalde ante este diario-. Si Arcuri es el hombre de confianza de Graciela Giannettasio -vicegobernadora electa- tiene que ser el presidente provisional del Senado de Buenos Aires».

En la reunión de Benito Juárez, Solá le dijo a Kirchner que el reemplazante de Alvarez tiene que ser un hombre que responda a las dos administraciones y que además les permita cruzar pacíficamente el próximo 20 de diciembre.

«Cuando se cumplió el primer aniversario de la caída de De la Rúa -le contó el gobernador al Presidente- nos tuvimos que aguantar 15 días de prensa anunciando saqueos. ¿Qué hicimos? Llenamos de comida las intendencias y reuní a los jefes departamentales para decirles: 'Si veo policías que reprimen saqueos, están confirmados en los cargos. Si veo saqueos, vayan buscándose otro trabajo'.»

• Presión

Este temperamento no es el que les ha indicado Kirchner a sus ministros, que criticaron durante el fin de semana a Duhalde por la «mano de seda» de la Casa de Gobierno con los piqueteros. Pero admite la presión de Solá porque entiende siempre que lo que pase en el conurbano lo termina pagando siempre el gobierno nacional.

La suerte de Alvarez se jugará esta semana en esa batalla de posiciones que fuerza hoy a Solá a encastillarse en el cargo: lo acosa el duhaldismo ultra designándole las jefaturas de las cámaras de Diputados y de Senadores (para
AntonioArcuri y Osvaldo Mércuri, respectivamente). Desde esa Legislatura lo amenaza el duhaldismo con leyes trabarle o impulsar otras que lo dañen.

Duhalde -ambicioso como nunca- debió admitirle al Presidente en el diálogo que mantuvo el jueves, en Casa Rosada, que la suerte de cualquier mandatario se juega en el conurbano bonaerense -lo saben bien
RaúlA lfonsín y Fernando de la Rúa, que cayeron en esas batallas-. Por eso dejó caer la carta de Alvarez y hace el gesto de no participar de manera directa en la negociación del reemplazante: hoy parte por doce días rumbo a los países árabes integrando una misión comercial del Mercosur que encabeza Lula Da Silva.

La designación de Alvarez, que fue ministro de Seguridad de Duhalde hasta el 25 de mayo pasado, fue vista como una virtual intervención del ex presidente sobre el gabinete de Solá en un área crítica y castigada por la ola de delincuencia. Fue un intento de remedio ante la falta de resultados de la gestión de
Juan Pablo Cafiero en ese ministerio. Cafiero (h) fue criticado por la falta de resultados en reprimir el delito, algo que Alvarez dice haber logrado en los dos primeros meses de su gestión (ver nota en pág. 17).

La relación entre Kirchner y Solá se resintió la semana pasada al conocerse un informe la procuración de la Corte bonaerense, que identificó miles de llamadas cruzadas entre teléfonos de reparticiones oficiales nacionales (principalmente del Ministerio de Defensa y de la Secretaría General de la Presidente) y celulares usados por secuestradores, asesinos y piratas del asfalto.

Kirchner -y su gobierno- rechazó el contenido de ese informe y lo atribuyeron a una «fabricación» de la Policía Bonaerense urdida para correr el eje explicativo de la ola criminal y sacar del foco de las denuncias a la propia fuerza a la que el gobierno nacional acusa de estar inficionada de corrupción.

Solá dedicó toda la semana pasada a aclararle a Kirchner que él nunca tuvo nada que ver con ese informe. Lo mismo le dijo Duhalde al Presidente cuando lo visitó el jueves; era la tercera vez que concurría al despacho presidencial y las tres fueron en medio de crisis de seguridad (las anteriores fueron la denuncia contra
Roberto Giacomino y cuando renunció Cafiero hijo).

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