13 de diciembre 2001 - 00:00

Bush decidió romper un tratado clave del control de misiles

Bush decidió romper un tratado clave del control de misiles
Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La Casa Blanca informó ayer al Congreso su decisión de abandonar el Tratado de Misiles Antibalísticos (ABM), que firmó en 1972 con la Unión Soviética debido a los límites que impondría al desarrollo de un escudo espacial antimisiles para proteger a EE.UU. y a sus aliados.

Fuentes oficiales dijeron el martes que la Casa Blanca podría hacer oficial ese anuncio hoy, cuando -según Moscú- comenzará a correr el plazo de seis meses para denunciar unilateralmente el pacto.

En Rusia, los aliados europeos de la OTAN y los demócratas del Congreso norteamericano ya anunciaron su oposición a la ruptura del tratado ABM, considerado como la piedra angular del régimen internacional de control de armas y de las relaciones en materia nuclear entre Washington y Moscú.
Aunque Washington afirma que sólo quiere desarrollar un sistema nacional de misiles antibalísticos para defenderse de un ataque limitado de «países hostiles» o grupos terroristas, Rusia ha dicho que una decisión unilateral por parte de EE.UU. podría desatar una nueva carrera nuclear.

La determinación de Bush no sorprendió al Kremlin, por cuanto el jefe de la Casa Blanca ya había hablado del tema a mediados de noviembre en Texas con el presidente Vladimir Putin. En esa ocasión, ambos líderes habían llegado a un acuerdo tácito por el cual mientras Washington avanzaba con el escudo, obteniendo reconocimiento a su derecho de rescindir el ABM, Moscú era libre de montar las cabezas múltiples Mirv en sus propios misiles.

Moscú admitió ayer el derecho de Estados Unidos a renunciar al ABM, precisando que se lo esperaba y que ahora, para evitar una carrera de rearme, hace falta definir el tratado sobre armas estratégicas que deberá ser la premisa de un acuerdo global sobre la estabilidad estratégica.

Actualmente, está en vigencia el acuerdo Start-1, sobre cuya base Moscú redujo a 5.518 las cabezas nucleares, y Estados Unidos a poco menos de 7.000. Ambas partes también firmaron el Start-2, que debe entrar en vigencia en 2005, y que prevé entre 3.000 y 3.500 cabezas, pero que no fue ratificado por el gobierno norteamericano. El Kremlin propuso ir más allá del Start-2, proponiendo un tope de 1.500 cabezas. Bush cifró su techo en 1.700 a 2.000.

Según Moscú, la reducción nuclear servirá para evitar una carrera armamentista que seguiría al abandono del ABM. Y propuso a Powell un nuevo tratado con rígidos controles. Esto, porque cuando las cabezas son desmontadas, no necesariamente son destruidas, y según el Kremlin hay que hacerlo.

Pero un acuerdo sobre las armas nucleares no es suficiente para Rusia, porque
el fin del ABM y el escudo antimisiles llevarían a un desequilibrio estratégico a favor de Estados Unidos y obligarían a Rusia a rearmarse, con graves consecuencias para su presupuesto. Por eso, anunció una «respuesta adecuada».

Tal respuesta, indicó ayer el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Duma,
Dimitri Rogozin, consistirá en montar cabezas múltiples Mirv para aumentar la capacidad de reacción sin tener que aumentar la cantidad de vectores.

• Violación

Los Mirv serían una violación del Start-2, pero Moscú ya dijo que puesto que Estados Unidos aún no ratificó ese acuerdo se considera libre de todo compromiso.

En tanto, el líder de la mayoría del Senado de EE.UU., el demócrata
Tom Daschle, expresó la oposición de su bancada a la decisión de Bush y señaló que la Cámara alta está revisando las opciones legales de que dispone ante esa inminente decisión.

«Creo que en esto el Senado tiene algo que decir. Lamento que Rusia haya conocido la decisión antes que los líderes del Congreso. Es desafortunado que un asunto de este nivel no haya sido evaluado de forma más completa y cuidadosa ante la importancia que tiene para la política exterior», dijo Daschle.

Asimismo, consideró que, aunque «ésa es la elección del presidente, y por el momento, tenemos que aceptarla. Pero no es una buena idea». «Sería un verdadero revés para la defensa de EE.UU. y para su política exterior», agregó.

Dejá tu comentario

Te puede interesar