Bush decidió romper un tratado clave del control de misiles
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En Rusia, los aliados europeos de la OTAN y los demócratas del Congreso norteamericano ya anunciaron su oposición a la ruptura del tratado ABM, considerado como la piedra angular del régimen internacional de control de armas y de las relaciones en materia nuclear entre Washington y Moscú. Aunque Washington afirma que sólo quiere desarrollar un sistema nacional de misiles antibalísticos para defenderse de un ataque limitado de «países hostiles» o grupos terroristas, Rusia ha dicho que una decisión unilateral por parte de EE.UU. podría desatar una nueva carrera nuclear.
Pero un acuerdo sobre las armas nucleares no es suficiente para Rusia, porque el fin del ABM y el escudo antimisiles llevarían a un desequilibrio estratégico a favor de Estados Unidos y obligarían a Rusia a rearmarse, con graves consecuencias para su presupuesto. Por eso, anunció una «respuesta adecuada».
Tal respuesta, indicó ayer el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Duma, Dimitri Rogozin, consistirá en montar cabezas múltiples Mirv para aumentar la capacidad de reacción sin tener que aumentar la cantidad de vectores.
• Violación
Los Mirv serían una violación del Start-2, pero Moscú ya dijo que puesto que Estados Unidos aún no ratificó ese acuerdo se considera libre de todo compromiso.
En tanto, el líder de la mayoría del Senado de EE.UU., el demócrata Tom Daschle, expresó la oposición de su bancada a la decisión de Bush y señaló que la Cámara alta está revisando las opciones legales de que dispone ante esa inminente decisión.
«Creo que en esto el Senado tiene algo que decir. Lamento que Rusia haya conocido la decisión antes que los líderes del Congreso. Es desafortunado que un asunto de este nivel no haya sido evaluado de forma más completa y cuidadosa ante la importancia que tiene para la política exterior», dijo Daschle.
Asimismo, consideró que, aunque «ésa es la elección del presidente, y por el momento, tenemos que aceptarla. Pero no es una buena idea». «Sería un verdadero revés para la defensa de EE.UU. y para su política exterior», agregó.



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