23 de noviembre 2001 - 00:00

Cacería de ciencia ficción a Bin Laden

Dushambe (The Independent, EFE, ANSA) --El Pentágono confirmó ayer la participación del avión automático Global Hawk en las operaciones sobre territorio afgano, reconociendo la decisión de Estados Unidos de disponer de tecnología de última generación para reforzar su arsenal destinado a la persecución de Osama bin Laden.

Pero el Global Hawk, que puede volar a gran altura, sustraerse a las defensas antiaéreas enemigas y proveer imágenes de alta resolución sobre el territorio que sobrevuela, es sólo uno de los sofisticados equipos que van a emplear las tropas estadounidenses que le pisan los talones al terrorista número uno del mundo, según informó el diario «The New York Times».

«Boinas verdes», «Delta Force», «marines» y otros comandos han intensificado una caza a la que se han unido tropas británicas, según anunció ayer el secretario del Foreign Office, Jack Straw.

El miércoles, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, declaró que los terroristas de Al Qaeda «huyen y esquivan, y nosotros miramos», en referencia a una tecnología que el periódico neoyorquino describió como tan avanzada que, en parte, no existía hace diez años.

Entre otros equipos, las tropas norteamericanas tienen sensores que «ven» en la oscuridad a kilómetros de distancia, que detectan cualquier hálito de calor subterráneo hasta cien metros y que «oyen» las vibraciones de un simple cable eléctrico en un túnel.

Todo lo relativo a gran parte de estas nuevas herramientas de búsqueda es secreto, según afirma «The New York Times», que detalla algunas de las posibilidades técnicas, como el análisis del aire ambiental para diferenciarlo del aliento de un ser humano. Otras descifran la composición química de un blanco potencial o descubren cuevas y túneles simplemente por la variación de gravedad en un punto determinado, y algunas funcionan mejor con el frío del invierno que está haciéndose notar ya en Afganistán.

También hay modelos de sensores portátiles, adosados a la mira de un fusil o de una ametralla-dora, con infrarrojos y radares que van más allá que los clásicos visores nocturnos y que pueden «ver» a una persona a casi tres kilómetros y un vehículo a seis.

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