19 de octubre 2015 - 08:32

Campaña en versión económica: Macri, como De la Rúa en el 99

En la asamblea anual del FMI celebrada en Washington en septiembre de 1999, José Luis Machinea, el referente económico del entonces candidato Fernando de la Rúa, detallaba las medidas que debía tomar la Argentina. Tras 10 años de gobierno de Carlos Menem, el país iba a un nuevo rumbo. La situación entonces no era fácil, pero era manejable: la economía no crecía desde hacía cinco trimestres. El otro candidato, Eduardo Duhalde por el PJ, señalaba entonces en un acto en River que "el que quiere ajuste que lo vote a De la Rúa". Machinea, al mismo tiempo, aceitaba la relación con el FMI, organismo con el cual iba a tener una relación estrecha, culminando con el blindaje lanzado en diciembre de 2000. Jorge Remes Lenicov, entonces referente de Duhalde en lo económico, había optado por no asistir a la cumbre con el FMI. Se diferenciaba así de la Alianza. Machinea desde Washington señalaba que prefería "conseguir financiamiento en los mercados de capitales. Si es necesario, le pediremos al FMI 2.500 o 3.000 millones". En materia laboral, el equipo económico de De la Rúa planeaba extender los períodos de prueba de 30 a 180 días y reinstalar los contratos temporarios. Brasil había devaluado y de alguna manera había que otorgarle competitividad a la economía dentro del régimen de la Convertibilidad. La situación fiscal era una cuestión central para el Gobierno que debía suceder a Carlos Menem. La presión de los docentes y la carpa blanca había hecho nacer el impuesto sobre autos, camiones, ómnibus y aviones de carga. José Luis Machinea promovía, previo a su designación como ministro, que las categorías más altas del Impuesto a las Ganancias paguen más. Luego ello quedó etiquetado como el "impuestazo de Machinea".

Varios elementos comunes presenta la actual campaña electoral en lo económico con la del año 99. Daniel Scioli como el PJ en 1999, habla de gradualismo, Mauricio Macri, más emparentado a la Alianza que encabezaba De la Rúa, más de políticas "pro mercado". En la Fundación Pensar hubo economistas que plantearon la necesidad de recurrir nuevamente a desembolsos del FMI, como Machinea hace 16 años. En esta ocasión, Brasil también ha devaluado su moneda, con el dólar mostrando un alza de 50% en 12 meses. El PJ entonces, como en la actualidad, prefiere una economía con fuerte presencia estatal. Macri, como la Alianza del 99, es más partidario de llevar nuevamente a la Argentina a una economía de mercado, con el tipo de cambio flotando libremente. Lo fiscal en la actualidad viene dado por el recorte a los subsidios de electricidad. Nuevamente allí la postura del PRO está más emparentada con la Alianza. No iría por el lado de los ingresos, sino más bien por el lado del gasto. Allí el objetivo sería la eliminación de los subsidios a las tarifas de gas y electricidad rápidamente con el traslado de la carga a los consumidores.

Ese razonamiento desemboca en otra riesgosa similitud entre las preocupaciones económicas del equipo de Cambiemos y lo que sucedió durante la transición entre el Gobierno de Menem y el de la Alianza. En ese momento la puja por el déficit terminó paralizando cualquier apertura en el programa que proponía Machinea. El equipo de De la Rúa se paró exhibiendo el control del déficit como bandera. No era sólo hacia adentro para mostrar una fortaleza que le permitiera salvar el régimen al que se había abrazado la Alianza en la campaña como única salida económica, la convertibilidad, sino también hacia afuera para mantener la credibilidad del FMI como prestamista del país.

Machinea se enredó tanto en la discusión del déficit y su control como dogma y sin atender el ánimo de reactivación que mostraba la calle que terminó iniciando el Gobierno de De la Rúa con un ajuste que deprimió de tal forma las expectativas que siempre se consideró que en ese mismo momento, así antes de asumir, había comenzado el final de ese Gobierno.

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