14 de noviembre 2007 - 00:00

Canciller del Uruguay baja acidez de críticas a Kirchner

Reynaldo Gargano intentó relativizar ayer su exabrupto del lunes pasado cuando afirmó que la «buena voluntad» con la Argentina se había terminado. Fue una prueba de que el gobierno uruguayo consideró que su canciller había ido mas allá de lo prudente, después de la bronca desatada por la abrupta autorización de inicio de operaciones a la pastera Botnia.

El funcionario uruguayo apeló, como se suelehacer en estos casos en todos los países, a echarle la culpa a la prensa por esa declaraciónruptura que le tiró a la Argentina: «Hay gente en los medios de comunicación que no informa, sino que hace política y sintetiza en cuatro líneas una entrevista de cuatro horas. A eso no me voy a prestar más», dijo ayer.

Aclaró, entonces, que lo que dijo el lunes en realidad fue que «Uruguay ha puesto la mejor buena voluntad» en el diálogo con la Argentina y no que «se acabó toda la buena voluntad» con su vecino: «Lo que yo dije es que había culminado una etapa, en la cual habíamos puesto toda la buena voluntad posible», intentó explicar.

Incluso reconoció que fue el gobierno argentino el que convocó a la mediación española para abrir una nueva instancia de diálogo: «La Argentina, a través de su presidente, le pidió al rey de España que hiciera de facilitador del diálogo con Uruguay, en una actitud de búsqueda de un ambiente común en el cual poder hablar y buscar una solución», dijo.

Explicó también algunas intimidades de la decisión de autorizar a Botnia tomada desde Santiago de Chile, lo que profundizó el conflicto a un nivel no conocido hasta ese momento. Según el canciller uruguayo, la autorización se postergó tras un llamado del canciller español Miguel Angel Moratinos que, a pedido del rey Juan Carlos y del presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, solicitó que se esperara hasta la culminación de la Cumbre Iberoamericana en Chile.

«Esa decisión fue una demostración de la buena voluntad que siempre tuvo Tabaré Vázquez», dijo.

De hecho, ayer, en una entrevista que le hizo a Gargano Víctor Hugo Morales por radio «Continental», se le pasó al canciller uruguayo la grabación de sus dichos del lunes. «Se acabó el tiempo de toda la buena voluntad», es lo que se escuchó en ese tape, a lo que Gargano sólo pudo contestar cuando lo confrontaron: «Correcto, absolutamente correcto. Hemos puesto durante años mucha buena voluntad, y ahora, bueno, se puso en marcha Botnia, eso es lo que se dice, nada más».

«¿Pero entonces se acabó la buena voluntad o hay posibilidad de diálogo?», se le preguntó. «No, no, el diálogo sigue y seguirá todo el tiempo que sea necesario. Nosotros hemos puesto toda la buena voluntad para que se acabara el tema antes, y no se acabó», intentó explicar casi balbuceando.

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