2 de septiembre 2005 - 00:00

Candidatos de FpV ya piden ayuda

A pesar de los números dulces -o justamente por eso-, kirchneristas y felipistas se reunirán mañana en un rincón del conurbano para, urgidos por la necesidad, intentar ordenar la campaña que naufraga entre la horfandad de los candidatos y la falta de recursos.

La convocatoria la hizo Felipe Solá luego de escuchar el extenso lamento de un puñado de postulantes de la Primera Sección Electoral.

El martes, el mismo catálogo de sollozos se escuchó durante una reunión que el ministro de Gobierno, Florencio Randazzo, encabezó en Almirante Brown.

Por eso, Solá decidió de urgencia convocar a los ministros de su gobierno, los intendentes y los postulantes del conurbano para la cumbre que se realizará mañana en General Rodríguez.

• Los candidatos reniegan porque, dicen, nadie los atiende en La Plata. «No tenemos capacidad para resolver problemas: nos viene a pedir un colchón y no podemos darles respuestas», se quejaron, a coro, referentes de la Primera ante el gobernador. Fue un hachazo para los ministros de Solá. Al tope de ese ranking de maltratados se ubicó Juan Pablo Cafiero, titular de Desarrollo Humano. Molesto, algún candidato le quiso facturar su vieja amistad con Chiche Duhalde. Pero es injusto: hace tiempo, «Juampi» avisó que no cedería ante las presiones para que «haga política» con la «ayuda social». «Es una cuestión de principios», dijo Cafiero hijo.

• A esa presunta dificultad para obtener elementos, los candidatos la definen -con un eufemismo- como falta de «recursos». En realidad, la queja se refiere a cuestiones menos gomosas que un colchón. Como la estrategia de la Casa Rosada es « nacionalizar» la campaña, en los distritos deben meter la mano en el bolsillo, ejercicio que a nadie agrada.

• Otro a quien le lanzaron bolas de fuego es al ministro de Salud,
Ismael Passaglia, a quien le reprochan no activar las órdenes que da el gobernador cuando manda a los hospitales móviles a hacer operativos sanitarios en los distritos duhaldistas.

• Hay, al margen, una complicación mayor: Kirchner y su esposa,
Cristina Fernández, nacionalizan a tal punto la campaña que los candidatos locales no tienen «discurso» estructurado para salir a buscar votos.

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