Otra singular protesta realizaron ayer entre 2.000 y 3.000 personas conducidas por la Corriente Clasista Combativa en el centro de la Ciudad. Se concentraron frente al Ministerio de Trabajo para reclamar por más planes de ayuda y, siguiendo con la moda que inauguró el gremio docente, amenazaron con levantar una carpa en la Plaza de Mayo. El jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, declaró el intento ilegal. Una actitud desconocida en el perfil que ha cultivado hasta ahora el frepasista.
Aníbal Ibarra impidió ayer el levantamiento de una carpa de protesta que pretendían colocar en la Plaza de Mayo desocupados, quienes arreados en su desesperación por un grupo de sindicalistas se plantaron frente al Ministerio de Trabajo para reclamar por ayuda, pasado el mediodía hasta la noche. Después una larga reunión entre Patricia Bullrich y los jefes de los piqueteros, el gobierno terminó defendiendo la cantidad de planes que ya había otorgado al distrito y permanecía la amenaza de continuar el conflicto con el levantamiento de la carpa que Ibarra se dispuso a impedir.
Tradición
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El jefe de Gobierno de la Capital ya impuso una tradición en cuestiones de medidas de protesta e instruyó a todas las áreas a las que competen permisos y excepciones para que se declare «ilegal» cualquier tipo de campamento porteño. El frepasista quiere evitar que la Plaza de Mayo se convierta en una feria política con distintos puestos de temáticas diversas al estilo toldería. Con esa idea ya acumula, en la corta gestión que inició en agosto pasado, una lista de pedidos rechazados para acampar: agricultores, consumidores, estatales, desocupados...
Enérgico, Ibarra calificó ayer de «ilegal» la posibilidad de carpas en la Plaza de los Dos Congresos o en la de Mayo, que separa su despacho del de Fernando de la Rúa, medida con la que los protestantes habían amenazado si no se resolvía su situación en una reunión que los dirigentes mantuvieron con Patricia Bullrich.
Sorprendente
La primera demostración del frepasista sobre su decisión de impedir protestantes que pernocten bajo telas en la Ciudad-sorprendente porque en su momento adhirió a la carpa docente que visitaba para tomar mate con las maestras-fue el año pasado cuando asociaciones de consumidores comenzaron a plantar estacas para protestar por el aumento a los transportes. Ibarra envió de mediador a su subsecretario de Gobierno, Agustín Zbar, quien ordenó recoger las estacas y desalojar la plaza.
Ayer, desde La Matanza, cerca de cinco mil manifestantes se concentraron frente a la sede de Trabajo en Leandro Alem y Tucumán de la Capital, comandados por Víctor De Gennaro y Claudio Lozano de CTA, y el «Perro» Carlos Santillán, para reclamar planes Trabajar y una mayor asistencia social. Con esas demandas mantienen desde hace una semana bloqueado el Camino de Cintura en la provincia de Buenos Aires.
Desde el gobierno nacional la protesta se calificó de ilegítima y contabilizó que La Matanza ya recibió 8.400 planes Trabajar. La marcha es «una maniobra extorsiva» que apunta a « evitar el reempadronamiento» de los beneficiarios de planes de empleo por parte de dirigentes que «en algunos lugares manipulaban los planes Trabajar con sentido político u otro tipo de fin», denunció Ricardo Ostuni, vocero presidencial, en directa alusión a D'Elía, quien precisamente fue denunciado por Bullrich por ese tipo de maniobras. La concurrencia ante las puertas de la ministra contó con ese plus de redoblar la apuesta contra la delación de los manejos de la cuota Trabajar.
En el mismo sentido que Ostuni, Meijide declaró que el gobierno nacional cumplió todas sus obligaciones y resaltó esa cantidad de planes para el distrito bonaerense sobre un total de 110.000 en el país. Mientras se mantenían esos cruces verbales con los protestantes, en los despachos de Trabajo, el subsecretario Horacio Viqueira celebraba una reunión con los dirigentes de los piqueteros: fueron cuatro horas y un cuarto intermedio incluido para evitar que se complicara el tránsito bonaerense ante anuncios de más cortes de rutas, carpas y paro de actividades.
A última hora de la tarde, la tertulia de Trabajo finalmente no llegó a ninguna conciliación. De Gennaro y D'Elía avanzaron a la salida, ante los manifestantes con el cronograma de paro general para abril y otro de cortes de rutas en la provincia, alentando a impedir la circulación por las rutas provinciales. De Gennaro, que no consiguió resultados para la tropa que había llevado ante el ministerio, apeló a la grosería como centro de su discurso de barricada: « Me equivoqué al decir que los funcionarios viven en una nube. En la única nube que están es en una nube de pedos».
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