Aníbal Ibarra y Rafael Pascual comenzaron el lunes al mediodía a conciliar el reparto de candidaturas entre frepasistas y radicales - una grilla previa a la elección de postulantes- en una reservada tertulia gastronómica en el despacho del jefe de la Ciudad. Pascual oficia de jefe de campaña de Olivos, un enlace electoral que le delegó Fernando de la Rúa, ya que el propio diputado sostiene que es Raúl Alfonsín, el presidente de la UCR Nacional quien tiene que nombrar un comandante hacia las urnas en estos casos. Ibarra, ante la deserción de Carlos Chacho Alvarez nada cómodo en esos avatares que le permitirán dirimir internas propias, lo mismo que a Pascual. Los apura un calendario y es que la Alianza debe llegar en menos de 15 días, el 12 de junio próximo, con la resolución de los lugares para cada fuerza política. Así quedarán destrabadas la compulsa del Frente Grande en la ciudad y la del radicalismo en el distrito.
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El delarruista Pascual debe renovar la banca y está seguro de que encabezará la lista de diputados nacionales que la coalición surtirá con frepasistas. Por eso también aprecia como una demanda lógica que el Frepaso, al estar gobernando la Capital, quiera tener el candidato a senador que arrastrará al resto de la lista a las bancas. Otra cosa, de ingeniería más pulida, será el sexo de los postulantes, si la UCR con convención formal como trámite partidario, acepta primero el reparto de lugares y el orden. No es lo mismo que el Frepaso lleve a una mujer que a un hombre, si consigue tener al primer candidato a senador, ni para la UCR en la que por ahora abundan varones para postularse a la Cámara Alta.
Con esas ideas transcurrió la comida, que además consistió en una pipa de la paz, tras los cambios que el jefe porteño realizó en su gabinete con desplazamiento de delarruistas en cargos de jerarquía. Cuidadoso, sin embargo Ibarra, mantuvo en otros rangos la representatividad de la tropa delarruista en su administración, lo que calmó los ánimos en la UCR oficialista.
El Frente Grande tiene previstas sus internas para el 1 de julio, pero la idea (como en la UCR) es superar el trámite con una lista de consenso. En el Frente Grande ese camino del dedo parece más factible en cuanto a los cargos electivos, pero se complica a Ibarra para los partidarios, ya que auspicia la presentación de una lista puramente ibarrista para la conducción porteña de su partido, que desplace incluso a Darío Alessandro de la vicepresidencia para dar paso a uno de sus principales operadores, Ariel Schifrin. Esa boleta la deberían entregar ya este viernes.
Para la UCR el consenso parece más difícil, en particular si se toma en cuenta la última reunión, el mismo lunes a la noche, de la mesa de conducción de la Comité Capital que preside Silverio Fernández Gaido. Se reunieron diez de los doce coroneles de ese local con dos temas al parecer sencillos: uno era la conformación de la junta electoral con miras a la interna que deben integrar 6 candidatos. Debían elegir cuatro solamente, ya que uno es el presidente del partido y otro el de la convención, pero no pudieron llegar a un acuerdo, por lo que habrá la semana que viene un bolillero y se sortearán los puestos. Con esa puja de fondo, se desató la guerra cuando Gaido propuso una resolución a favor de otorgar más poderes a la Policía Federal: terminaron a los gritos y arrojando el borrador de la iniciativa a la basura.
En ese clima interno en la UCR porteña, Pascual tiene que llevar a la Convención qué puestos va a ocupar el partido en la lista de la Alianza, para que lo apruebe y poder formalizar la convocatoria a las internas pautadas para el 12 de agosto.
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