26 de enero 2006 - 00:00

Capituló Aníbal Fernández: "Llegué a mi techo"

Aníbal Fernández
Aníbal Fernández
«Toqué mi techo político», dijo ayer Aníbal Fernández, besando el piso del Ministerio del Interior: «Ya llegué a lo que me había propuesto, que es ser ministro político del país». Por las dudas, aclaró: «La alternativa de una carrera por la gobernación corre por otro andarivel». No se sabe si fue un agradecimiento a Néstor Kirchner, quien lo llevó hasta esa posición. O si se trató de una rendición, ante el mismo Presidente.

Fernández tiene la lengua afilada pero ahora demostró que también su oído captura correctamente lo que circula en el ambiente oficial. Julio Pereyra, el intendente de Florencio Varela, se ha convertido en uno de los puentes del duhaldismo residual con la Casa Rosada. En la última reunión que mantuvo con intendentes del conurbano, el martes, le preguntaron cuál sería la postulación con la que cosecharía el trabajo político que está llevando adelante. «Ninguna, muchachos», reaccionó Pereyra. «Todo lo hago para Néstor», agregó, altruista. Después explicó con detalles: «Kirchner nos dijo que estaba decepcionado con todos los muchachos que muestran ambiciones demasiado anticipadas respecto de 2007. Cuando le hice notar que uno de los que hace eso es Aníbal, su ministro del Interior, me dijo: 'Ese es el error de Aníbal. Y quiero ver cómo sale de él'».

Tal vez la manera que encontró el ministro fue salir del problema hablando, como hace casi siempre: «Ya llegué a mi techo», se contuvo. Pero en el acto de ayer en Berazategui no le dio resultado esa terapia. Cuando llegó el Presidente, el ceremonial de la Casa Rosada le quitó su asiento al lado del mandatario e hizo sentar allí a Alberto Balestrini, el presidente de la Cámara de Diputados y ex intendente de La Matanza. Y eso que Balestrini tampoco oculta que tiene ambiciones para la provincia que, en su caso, no van «por otro andarivel».

• Peregrinos

El acto de Berazategui, ayer, fue como un mapa del corazón bonaerense de Kirchner. Hubo elegidos, como Balestrini, e hijos pródigos, como Alfredo Atanasof, ubicado cerca del mandatario. También los que emprendieron la peregrinación a la Casa Rosada pero todavía no llegaron: el caso de Osvaldo Mércuri, quien estuvo aplaudiendo pero desde abajo, sin poder subir al tablado. Pero no pierde las esperanzas este diputado: también lo esperan en Olivos para la primera semana de febrero, junto a la vicegobernadora Graciela Giannettasio, ausente del país (unos la hacen en Salamanca, estudiando; otros en la Costa Azul, disfrutando). Vale la pena anotar estos contactos de Kirchner: como nuevo jefe bonaerense, se abraza ya a la doctrina de Eduardo Duhalde, para quien dominar la Legislatura era dominar la gobernación.

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