11 de noviembre 2002 - 00:00

Carrió ahora espanta también a socialistas

Elisa Carrió logró, en el relanzamiento de su candidatura y ante un teatro Coliseo colmado, la presencia de un conservador recalcitrante como el mendocino Gustavo Gutiérrez y la ausencia masiva del bloque socialista, hasta hace poco el aliado natural del ARI y su blonda fundadora. Este fue el hecho más destacado, ya que el resto del elenco «lilista» cumplió con los roles asignados. Los ex PJ Rafael «Balito» Romá y Mario Cafiero se ocuparon de organizar la tenida, estimados en alrededor de 2.500 los que llenaron hasta los pasillos del Coliseo. Juan Carlos «Canca» Dante Gullo -por Nuevo Milenio-; Gustavo Cardesa, por los restos del Partido Intransigente, y Jorge Macar, del grupo Democracia Avanzada, tuvieron a su cargo ir creando el clima previo para la proclamación, exhibiendo ideas y exhortos. Un veterano dirigente sindical, el metalúrgico Alberto Piccinini, llegado desde la histórica y siderúrgica San Nicolás, tuvo a su cargo la proclamación, que lo emocionó sorprendentemente casi hasta las lágrimas.

A la ausencia de los socialistas se sumaron ayer las ácidas críticas de Luis Zamora, ex compañero de ruta de Carrió, que afirmó ayer que « es patético verla». Este diputado, que junto al burócrata sindical Víctor de Gennaro en algún momento compartió una tribuna con Carrió, subrayó ayer que Lilita «se equivocó en meterse en la campaña para que se vayan todos porque nunca tuvo esa convicción». Y dijo que tomó distancia del ARI y su fundadora porque « ellos priorizan integrar sus partidos a esta farsa de las elecciones para no perder espacios».

La ausencia del socialismo, en su nueva versión ya que se unieron el Democrático (de la Capital Federal) de Alfredo Bravo con el Popular (de Santa Fe) de Rubén Giustiniani, fue explicada por éstos por no haber sido consultados en la elaboración de las bases programáticas. Preeminencias que en ocasiones ocultan disputas por candidaturas en lugares a salir.

Con una acentuada susceptibilidad por parte de todos, también acusó estar molesta Carrió. En su caso, por el proyecto de despenalización del aborto presentado por los socialistas el día antes de la reunión teatral. «Es un tema librado a la conciencia de cada uno; no puede ser sometido a una discusión política», afirmó Carrió, disgustada porque la iniciativa la indispone con sectores católicos. A ella, que con el tema confesional ha construido parte de su imagen pública, incluyendo la cruz que exhibe ostentosamente. Una separación entre el ARI y los socialistas que no se comprende bien porque lo que se discute ahora es la fórmula y campaña presidencial, y no bancas legislativas que es lo que desvela a esta dirigencia. Por otra parte, las bases, explicó ayer Carrió al ser consultada, son sólo propuestas para el debate que se desarrollará por semanas antes de conformar una definitiva plataforma programática.

•Alegrías

Hubo tres adhesiones que se hicieron notar: una del Partido de los Trabajadores de Brasil (PT) -el que llevó a Luiz Inácio Lula Da Silva al poder-; otra del Frente Amplio del Uruguay, y la tercera del octogenario escritor Ernesto Sabato. Estos, sumados a la presencia del mendocino Gutiérrez -cuyo partido, el Demócrata de Mendoza, forma parte de la coalición que apoya a Ricardo López Murphy-, y el ex frepasista, hoy dicen que con Néstor Kirchner, Rafael Bielsa, provocaron una justificada alegría en el alicaído ARI. Lo mismo que el Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas, con Eduardo Murúa al frente. Más previsible resultó la presencia de Graciela Ocaña, Gustavo Lambruschini, Miguel Angel Espeche Gil, José Nun, Marcela Rodríguez, y Rubén Lo Vuolo. Como la cúpula del gremialismo docente de CTERA, con Marta Maffei y Hugo Yaski, y el periodista Hécthor Timerman.

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