15 de junio 2001 - 00:00

Cavallo y Ruckauf enardecen a Alfonsín

Acaso Raúl Alfonsín supuso que sus embestidas contra Domingo Cavallo no tendrían consecuencias políticas. A partir de las últimas horas comenzó a enterarse de que estaba equivocado. Cavallo selló un acuerdo con Carlos Ruckauf por el cual la provincia de Buenos Aires accederá a $ 500 millones hasta fin de año. Ese acuerdo, que en La Plata se presenta como el reconocimiento de una deuda del gobierno nacional con la provincia, representa lisa y llanamente que la Tesorería provincial podrá hacer frente al pago del aguinaldo y de los sueldos de la administración pública sin sobresaltos durante todo el proceso electoral. Un hermoso gesto de Cavallo hacia Alfonsín, encargado de enfrentar al peronismo provincial desde su condición de candidato a senador por la Alianza.

Este diario dio cuentas del pacto que se acaba de sellar al día siguiente en que comenzaron las negociaciones: el miércoles de la semana pasada, Ruckauf y Eduardo Duhalde desayunaron con Domingo Cavallo y definieron el acercamiento. Sin embargo, el entramado entre el Ministerio de Economía nacional y la conducción provincial se extiende también hacia otro plano: ya está resuelto que Acción por la República, el partido de Cavallo, concurrirá a las elecciones de octubre en alianza con el peronismo. La consumación de este acuerdo financiero-electoral está destinada a producir una doble hecatombe. En las filas del oficialismo, hará que Alfonsín intente un test definitivo sobre la solidaridad del gobierno con la alianza UCR-Frepaso y viceversa. En el peronismo, el compromiso con el gobierno -o con el cavallismo que, en términos operativos, hoy es casi lo mismo-recorta todavía más las figuras de Ruckauf y de Duhalde en contradicción con un club de gobernadores que denuncian al gobierno como actor principal de la prisión de Carlos Menem (una versión que obliga a suponer una pericia que ojalá la administración De la Rúa demostrara en aspectos más relevantes de su gestión).

En el corto plazo, Ruckauf parece haber seguido la táctica correcta: se negó a suscribir cualquier acuerdo de gobernabilidad con la Casa Rosada hasta tanto conseguir una respuesta a la asfixia fiscal de su distrito. Al cabo de dos semanas, el escenario ubica a todos los actores en el lugar opuesto al que se encontraban: el gobernador de Buenos Aires obtuvo un auxilio de la Nación y es hoy casi el único -junto con José Manuel de la Sota, al menos por ahora-en condiciones de fotografiarse con el gobierno. Sus colegas, capitaneados últimamente por Carlos Reutemann, rompieron los borradores que venían redactando y se abroquelaron alrededor del líder de Don Torcuato.

En el largo plazo, todo es incógnita. Nadie sabe a ciencia cierta el alcance de la afinidad entre Duhalde y Cavallo. El ministro se entusiasma con un apoyo del ex gobernador a su carrera presidencial en detrimento de la de Ruckauf. Supone que su candidatura puede montarse en un mosaico de partidos diversos y hasta incompatibles, tal como lo logró en Brasil Fernando Henrique Cardoso, quien llegó a la presidencia después de haber pasado por la Cancillería y el Palacio de Hacienda, como él (de más está aclarar que la experiencia de Cardoso sólo se explica en la peculiar estructura de los partidos brasileños, tan distinta de la local).

• Alivio

En Economía se habla de «ayuda» y en La Plata de «reconocimiento». En cualquiera de los dos casos, Ruckauf recibirá un alivio de $ 500 millones que se le acercarán de distintas maneras: una parte será dinero contante y sonante (ya se tramitan sendos desembolsos del Banco Ciudad y del Banco de Inversión y Comercio Exterior) y otra, una especie de «megacanje» a medida de la provincia.

El capítulo electoral del acuerdo, donde interviene Duhalde con mayor protagonismo, requiere todavía de una sintonía más fina. El cavallismo, que se sienta a la mesa bonaerense capitaneado por Armando Caro Figueroa y Guillermo Francos, supone que tendrá tres lugares en la lista que se arma en el PJ. Pero, además, pretende intervenir en la «estética» de la formación. El primer perjudicado de esa novedad es José Octavio Bordón, uno de los candidatos a presidir la oferta electoral para diputados. Cavallo, que nunca tuvo simpatía por el director de escuelas, estaría sugiriendo la conveniencia de ubicar en su lugar a un economista que pudiera armonizar el discurso de Duhalde con sus posturas de ministro: crece por eso el nombre de Jorge Remes Lenicov para presidir la nómina que acompañe a Duhalde en los comicios. Remes, es sabido, circula con igual facilidad por la jefatura del partido como por la gobernación, donde Ruckauf lo designó en su momento su representante en las discusiones tributarias con la Casa Rosada. Para Cavallo, no caben dudas, es preferible a Bordón.

¿Qué respuesta darán en Olivos al rechinar de dientes de Alfonsín? Cerca de De la Rúa no se ve dramáticamente la asociación entre el ministro de Economía y el PJ de Buenos Aires y, con una lógica muy peculiar, hasta se le encuentran ventajas:

• Los estrategas del gobierno -hay quienes todavía se autodenominan así, claro- suponen que la combinación entre peronismo y cavallismo le permitirá al oficialismo darle verosimilitud a la tesis según la cual «ésta es una gestión de unidad nacional que no participa de los comicios». Nadie supone allí que la «unidad nacional» se esté formando pero en contra del gobierno y que este acuerdo financiero-electoral sea una de sus semillas. Del mismo modo, nadie en Olivos quiere considerar la hipótesis de que el acuerdo Ruckauf-Cavallo sea el primer paso de un eventual alejamiento del ministro respecto del gabinete.

• Otra «virtud» que le quieren encontrar en la casa del Presidente a esta entente bonaerense es que potencia las perspectivas de Duhalde. «Si él consigue un triunfo contundente, al día siguiente estará instalada una pelea con Ruckauf y esa pelea nos va a ayudar a nosotros.» El argumento no advierte que antes de caer eventualmente, sobre el gobernador, Duhalde habrá arruinado a la Alianza en un distrito decisivo, lo que parece de una lógica elemental.

• Finalmente, el delarruismo confía tanto en la plasticidad de Cavallo que está seguro de que con los diputados que logre ingresar por la provincia de Buenos Aires el ministro rearmará al oficialismo de la Cámara baja, permitiéndole al gobierno conservar la primera minoría que luce tan amenazada con los comicios de octubre.

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