27 de abril 2007 - 00:00

Cede Kirchner y negocia con gremios en Santa Cruz. Pone ministros de intermediarios

Debió ceder Néstor Kirchner ante la embestida gremial en Santa Cruz, que terminó en una crisis social y política. Ayer convocó al sindicato docente local y al tambaleante gobierno de Carlos Sancho a una «audiencia de partes». Será el próximo lunes en el Ministerio de Trabajo y ordenó Kirchner que sean mediadores Carlos Tomada y Daniel Filmus, a quien expone y castiga peligrosamente en medio de la campaña por la Capital. Hasta ahora, el Presidente se había negado a negociar mientras se mantengan los paros «extorsivos», pero se vio forzado a virar ante la nueva debilidad institucional en la que sumió a la provincia y a su gobernador. Pese al anuncio, la tensión seguía ayer en Río Gallegos, luego de que el ultrakirchnerismo se negara a tratar en la Legislatura un proyecto que retorne las paritarias a la provincia.

Daniel Filmus
Daniel Filmus
Santa Cruz - La inusitada escalada de tensión social y política en la provincia -con repercusiones ya en el ámbito institucional y electoral-obligó a Néstor Kirchner a ceder en su hasta ahora férrea postura de no negociar con el gremio docente, que hoy sumará 23 días de paro.

Ayer, el Presidente intervino por primera vez oficialmente en el conflicto, al convocar a un encuentro entre el sindicato y el tambaleante gobierno de Carlos Sancho, en el que mediará el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, junto a su par de Educación y candidato porteño, Daniel Filmus. Sin embargo, el anuncio no alcanzó para calmar el malestar en la provincia (ver aparte).

La «audiencia de partes» será el próximo lunes a las 11 en la sede de la cartera laboral nacional, en Buenos Aires. La citación -que responde a un pedido de mediación nacional lanzado días atrás desde el gremiofue formalizada ayer por Tomada, quien además invitó personalmente a Filmus.

De esta forma, ensaya el Presidente un mecanismo para intentar salir de la grave crisis que envuelve hoy a su provincia natal y que, en la práctica, representa un quiebre en el duro y monolítico discurso oficial blandido hasta el momento desde la Casa Rosada y desde el gobierno santacruceño respecto de no negociar mientras se mantengan en pie las medidas de fuerza.

En bloque, tanto Kirchner como su ministro del Interior, Aníbal Fernández, y su jefe de Gabinete, Alberto Fernández, habían insistido públicamente en la negativa a dialogar frente a un paro de carácter « extorsivo». Idéntica postura había asumido el ministro de Gobierno de Sancho, Daniel Varizat, el hombre fuerte del Presidente en tierras santacruceñas. Filmus, por su parte, había enfatizado el carácter «provincial» del reclamo. «Creer o reventar: Kirchner dice que a él no le van a torcer el brazo», se había quejado días atrás, desde la otra vereda, el titular de la Asociación de Docentes de Santa Cruz, Pedro Muñoz.

El cambio de rumbo de la Casa Rosada responde a un grave incremento de la revulsión social que ya desató un escenario de virtual crisis institucional en la provincia -la segunda en poco más de un año-, al hacer tambalear el gobierno de Sancho, en medio de versiones sobre su inminente renuncia. El 15 de marzo de 2006, quien pegó un portazo fue el por entonces gobernador Sergio Acevedo, empujado por los cortocircuitos con el Presidente y por la muerte un mes antes del policía Jorge Sayago, en medio de una revuelta petrolera en Las Heras.

Esta semana, arreciaron las versiones sobre una inminente renuncia del gobernador, para dar paso a la asunción del actual interventor de Yacimientos Carboníferos Río Turbio, Daniel Peralta, hombre del ministro Julio De Vido. Sin embargo, según trascendió, el diputado provincial -en uso de licenciano habría aceptado hasta el momento las condiciones de salida de la crisis que le estarían marcando desde Balcarce 50, y que irían a contramano de su pretensión de activar ya canales de diálogo, con paritarias e, incluso, la participación del crítico obispo de Río Gallegos, Juan Carlos Romanín.

Pero, además, el combo de agitación social y derrumbe político empieza a afectar ya las pretensiones electorales de Kirchner tanto en Santa Cruz como en la Ciudad de Buenos Aires. En el distrito patagónico, la ministra de Desarrollo Social Alicia Kirchner, se muestra reticente a ser candidata a gobernadora mientras se mantenga el estado de incandescencia social.

El vendaval alcanza también al ministro Filmus, quien se ganó la inquina de varios gobernadores tras el electoralista anuncio que disparó desde la Casa Rosada a fines de febrero, activando un aumento del salario mínimo de los maestros aunque sin asegurarle a las provincias el financiamiento necesario. La elevación del piso salarial potenció la cataratade protestas docentes en buena parte del país y colocó en el centro de los cuestionamientos a Filmus, quien precisamente basa parte de su campaña en los supuestos logros de la Ley Federal de Educación que impulsó, que hoy no logra asegurar en algunos distritos el dictado de los 180 días de clase acordados en el Congreso.

En un intento de preservar a su candidato para reemplazar a Jorge Telerman, Kirchner le ordenó a Filmus mantener desde marzo una sugestiva prescindencia en los conflictos que atañen a su cartera, al punto que la semana pasada, cuando arreciaban los reclamos docentes en Santa Cruz y Neuquén, lo exilió en su representación a Australia para asistir a la inauguración de un reactor construido por el INVAP. Pero la gravedad del escenario de protestas gestó un viraje en la política oficial. «El gobierno nacional está convocando para el lunes, a través del Ministerio de Trabajo, a una reunión de partes para abrir una instancia de diálogo, cuando realmente este diálogo hasta el momento en la provincia parece estar con dificultad», dijo Filmus ayer.

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