El Senado se dispone a sancionar mañana el proyecto que desfederaliza el delito de tráfico y venta de drogas. Pero la llegada de la iniciativa al recinto no será pacífica. La bonaerense Mabel Müller está empeñada en sancionarla cuanto antes, mientras que Sonia Escudero, presidenta de la Comisión de Seguridad Interior y Narcotráfico, se resiste. La semana pasada, Müller intentó aprobarlo sin éxito, por no contar el proyecto con dictamen de esa comisión. La negativa de Escudero generó una interna en el bloque que ayer continuaba.
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Ayer, Felipe Solá le sumó presión al debate en el Congreso. El gobernador se pasó el día hablando de la necesidad de votarlo cuanto antes: «La lucha contra la venta de drogas no es para meter presos a los pibes que fuman, sino a los que ganan plata envenenando a los demás», dijo. Insistió, así, con su reclamo para que la comercialización de droga deje de ser un delito federal y pase a ser investigado por los jueces de la provincia de Buenos Aires, en su caso, o de cada jurisdicción.
Tomando el tema como cuestión de Estado, Solá arengó: «Esta es una batalla para sanearnos, no es una batalla hipócrita, es una pelea en serio. O el Estado está presente o es cómplice, y nosotros ni somos hipócritas ni somos cómplices. El modelo de respuesta que hay desde el Estado al tráfico de drogas es obsoleto. Se privilegia el tráfico de drogas hacia afuera, es decir, capturar a alguien que saca droga en algún aeropuerto. Entonces, las cárceles están llenas de mulas, lo cual no está mal, pero hay que poner el acento en defender a los pibes de los barrios pobres». Miguel Pichetto, jefe del bloque PJ, se había comprometido ante Solá y un grupo de intendentes del conurbano a debatir la ley el 22 de setiembre pasado, cosa que finalmente no ocurrió. El retraso se debió a que Escudero se negó a llevar el proyecto al recinto sin dictamen favorable y por eso generó la ira de Müller: «Ella tiene una forma de ser muy especial. Dentro del justicialismo, si hay algo que nos une es la solidaridad. Habría que preguntarse si esta persona viene de las bases del peronismo», dijo la bonaerense sobre la jefa de comisión.
Finalmente, hoy la Comisión de Seguridad Interior y Narcotráfico va a tratar el proyecto, en un plenario junto con la Comisión de Asuntos Penales, y así quedaría lista para el recinto la iniciativa que traslada de la Justicia federal a las provincias la investigación de delitos menores vinculados con estupefacientes. Por las dudas, Müller, obsesionada con el tema, advirtió: «Si la comisión no emite dictamen, se puede sacar sobre tablas. Si el bloque mayoritario y el radicalismo se ponen de acuerdo, se puede tratar la norma sobre tablas».
Las declaraciones que hacía al mismo tiempo Solá pusieron sobre la mesa números escalofriantes del mercado de la droga en la provincia de Buenos Aires: «La droga está presente en 60% de los delitos en la provincia, y 9% de los jóvenes de entre 15 y 24 años es consumidor, en tanto casi un millón de personas se relaciona con la cocaína», dijo.
Ya experto en un tema tan espinoso, el gobernador explicó: «Hay un cambio de modelo en la comercialización, porque de las organizaciones complejas se pasó a la captación de personas normales de los barrios», y ejemplificó: «La señora en ojotas que termina de hacer el puchero se seca las manos y se va a vender cigarrillos de marihuana o cocaína que lleva debajo de las polleras. Vender drogas es un ingreso económico mucho más grande que un plan o de trabajo».
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