Los sindicalistas representados en la CGT oficial consiguieron, a fines del año pasado, que Néstor Kirchner suspendiera el trámite por el cual Víctor De Gennaro terminaría festejando la concesión de la personería gremial para su Central de Trabajadores Argentinos (CTA), que se convertiría de ese modo en otra central obrera.
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Ahora, Susana Rueda, Hugo Moyano y José Luis Lingieri se han propuesto un objetivo más ambicioso: que los empleados de una obra social controlada por los izquierdistas de la CTA se levanten contra De Gennaro por el tipo de despidos que se van a producir en la obra social de CTERA (la gremial docente), OSPLAD (obra social para la actividad docente).
Hoy, en la sede de Azopardo e Independencia, los tres secretarios generales de la CGT recibirán a representantes de esa obra social, quejosos del ajuste al que se los somete desde la conducción del gremio. No es un dato indiferente quién ejerce esa reducción: nada menos que Martha Maffei, la candidata a senadora nacional por el ARI en la provincia de Buenos Aires. Todo, desde las pujas sindicales hasta las peleas por los votos de este año en ese distrito, se mezcla en esta guerra entre gremialistas.
¿Qué bandera pretende levantar Moyano, en su afán de representar a los quejosos de De Gennaro y Maffei? El camionero se queja de que a esos empleados de la obra social se les haga renunciar a derechos como la antigüedad o los últimos aumentos salariales para el sector. Claro, la entidad está en convocatoria y para salvarla quienes la conducen echan mano de un ajuste drástico. En rigor, Moyano y los demás gremialistas de la CGT oficial deberían poner el grito en el cielo por los desbarajustes que llevaron a esta situación ruinosa: la obra social de Maffei cuenta con 2.000 empleados, cuando cualquiera similar de su dimensión se administra con 200 empleados. Y esto Moyano, Rueda y Lingieri (quien fue titular de la ANSSAL) lo saben.
Pero a los gremialistas de la central oficial, que son pragmáticos, no les interesa convertirse en auditores de obras sociales ajenas. Sólo quieren hacer evidentes las contradicciones que se plantean a su izquierda, en la CTA de De Gennaro, que Kirchner quiso oficializar. Por eso hoy recibirán a los «afectados» por Maffei para hacerles hacer un planteo explícito que, después, ellos llevarán a Kirchner con una consigna similar a ésta: «Que se termine la explotación en la CTA». Ríen sin parar los «gordos» dialoguistas cuando imaginan todo lo que pueden llegar a hacer durante la campaña electoral, con algunos cientos de expulsados de OSPLAD, mientras su patrona predica las consignas del ARI por la provincia de Buenos Aires.
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