5 de octubre 2006 - 00:00

CGT pide otro 15%

El año electoral tendrá una complicación adicional para Néstor Kirchner: los gremios de la CGT de Hugo Moyano plantean que la discusión de aumentos salariales de 2007 deberá hacerse sobre un piso de 15%, casi el doble que la inflación estimada por el gobierno nacional. Luego de la suba de 19% que se pactó para este año, los sindicatos planean «cubrir» la inflación proyectada para el año próximo y, además, recuperar parte de lo perdido en períodos pasados, después de la devaluación dispuesta por Eduardo Duhalde. Ayer, en el congreso anual de la central, Moyano intentó tapar con elogios la baja del desempleo, el problema que a futuro implica para el gobierno la prematura discusión salarial con semejante base.

Hugo Moyano dialoga con José Luis Lingieri durante el congreso cegetista que sesionó ayeren el estadio cubierto de Obras Sanitarias.
Hugo Moyano dialoga con José Luis Lingieri durante el congreso cegetista que sesionó ayer en el estadio cubierto de Obras Sanitarias.
Por unas horas engrosó la agenda del congreso que ayer sesionó en Obras Sanitarias pero se suprimió para evitar un choque con la Casa Rosada. El dato grueso igual impacta: la CGT fijó en 15% el piso de la discusión por aumento de salarios que proyecta para 2007.

Debajo del planteo «de manual» sobre el reparto del ingreso que la CGT hizo ayer en su cumbre anual -la primera del unicato de Hugo Moyano-, los gremios pactaron que la negociación salarial que despuntará a fin de año manejará «como base» un incremento de 15%.

No hubo, como se evaluó, un pronunciamiento del congreso pero ese «número» es regla entre los caciques que bosquejaron la cifra al sumar 9 o 10% de inflación proyectada para 2007 (el gobierno estima 7,7%) más 5 o 6% de « recuperación» de períodos pasados, posdevaluación.

El silencio formal fue el único obseguio de Moyano a Kirchner que en octubre apostará en elecciones su continuidad o el ensayo de proclamación de su esposa, Cristina Fernández. Con el riesgo inflacionario, un piso de ese nivel no augura días calmos.

Como camuflaje, en el escenario de Obras Sanitarias, Moyano, José Luis Lingieri y Gerardo Martínez optaron por un planteo genérico de defensa del «ingreso de los trabajadores», mechado con loas a la «baja de la inflación» y a la lucha contra «el trabajo en negro».

Para la tribuna copada por las barras de Camioneros, Moyano se remontó a los 70, no para sintonizar con el setentismo que profesa Kirchner sino para rememorar los días de José Gelbard en que «la ganancia se repartía 50 y 50», entre empresarios y trabajadores.

A su vez, tras su derrape en el acto por José Rucci donde pidió «derechos humanos para los asesinados por Montoneros» -una herejía para el gobierno- Lingieri se lanzó a remontar la pendiente con alabanzas al control de precios: casi un idólatra de Guillermo Moreno.

  • Elogio

    Fue Martínez, de UOCRA -de los primeros sindicalistas en vocear su respaldo a los Kirchner cuando estalló la crisis con los Duhalde- el único que elogió con nombre y apellido al sureño. «Tenemos otra vez las paritarias y convocó al Consejo del Salario», saludó.

    Bajo esa superficie repleta de elogios, reptó otra certeza: en noviembre empezará la pulseada salarial para 2007 y los gremios se guiarán con un piso de 15%. Luego, como ocurrió en 2006, es probable que Moyano ponga un techo.

    Con ese parámetro, si el gobierno escucha a los que interpretan que la suba de sueldos dispara la inflación, el planteo de la CGT golpea la previsión de 7,7% que figura en el Presupuesto que Felisa Micelli envió al Congreso.

    Hubo además dos asuntos sensibles sobre los que Moyano marcó postura:

  • Reiteró que la CGT «sólo aceptará» la ley de ART que aprobó el Confederal de este año donde figura el punto más político de esa reforma: la doble vía excluyente, que contempla la posibilidad de demandar no sólo a la aseguradora sino también a la empresa. Fue la forma de respaldar a Héctor Recalde, el delegado de Moyano en el Congreso. «Todo lo que hace el compañero Recalde tiene el apoyo expreso de la CGT», aseguró el camionero, en un claro mensaje a favor del dipusindical, a quien Moyano fantasea ver algún día como ministro de Trabajo, pretensión que Kirchner conoce.

  • Planteó que la APE, que dirige su ladero Juan Rinaldi, pacte que la SIGEN haga una «auditoría» de los pagos que realiza el organismo que controla fondos de obras sociales. Es la respuesta a las denuncias sobre supuestos manejos irregulares de distintos gremios, entre ellos Camioneros. «Estamos trabajando bien, con transparencia, a pesar de lo que digan algunos», dijo el jefe de la CGT, en lo que se interpretó como una defensa innominal de su socio, Juan Manuel Palacios, desplazado de su gremio, UTA, al trascender una denuncia por compra de propiedades.
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