2 de agosto 2004 - 00:00

CGT quiere ampliar caja

Insaciable, la CGT unificada le pedirá al gobierno que pague un plus a los desocupados del plan Jefes de Hogar para financiar un programa de salud que brinde cobertura sanitaria a los desempleados. Pero esos recursos terminarán engrosando los fondos de las obras sociales sindicales. Ese siempre es el objetivo prioritario de un jefe gremial, sea cual fuere su origen. El triunvirato cegetista se lo planteará esta semana al gobierno, que ya los premió otorgándoles participación en el consejo que fiscaliza los planes sociales. Con una obra social para desocupados, la CGT tendrá otra herramienta para atraer a ese sector y diezmar así a piqueteros.

El triunvirato de la CGT le presentará mañana al ministro de Salud, Ginés González García, un plan para que las obras sociales sindicales y el gobierno, con aportes compartidos, brinden cobertura de salud a los desocupados que cobran un subsidio estatal.

A pesar de que en la central obrera argumentan que su intención apunta exclusivamente a lograr protección social para los desempleados, es inevitable presumir que ese movimiento tiene además un objetivo político claro: diezmar a los batallones piqueteros.

El proyecto, que ya fue bosquejado la semana pasada ante la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, abarcaría sólo un porcentaje del 1,7 millón de desempleados que cobran el plan Jefes, focalizando en quienes estuvieron afiliados a un gremio.

Las obras sociales aportarían para la cobertura de las cuestiones de mayor demanda, como tratamientos ambulatorios o partos, en colaboración con el hospital público
, decían los gremialistas.

Según el modelo que arrimarán a González García, la iniciativa prevé que el gobierno pague un plus -con monto por definir-a los 150 pesos que recibe cada desocupado para financiar dos rubros puntuales: la capacitación laboral del desempleado y su cobertura de salud.

«Es una propuesta integral para que quienes tuvieron trabajo puedan volver a integrarse al mundo laboral y, mientras se capacitan, cuenten con cobertura de salud»,
detallaron.

A mediados de la última semana, la CGT logró que Alicia Kirchner los incluyera en los consejos encargados de fiscalizar el destino del plan Jefes. Ahora, van por más: que un segmento de los desempleados quede bajo el amparo del gremio al que perteneció mientras tenía empleo.

El rastreo lo haría la ANSeS mapeando los aportes que cada beneficiario hizo en sus días de obrero y, con ese dato, redirigir a los desocupados a su gremio original, engrosando los padrones de afiliados y arrebatando soldados a las organizaciones piqueteras.

• Objetivo

Florece una desprolijidad: mientras Hugo Moyano tiende puentes hacia algunos jefes piqueteros -Castells y duros del Bloque Piquetero Nacional-, Rueda y Lingeri pergeñan planes para mejorar la performance de los gremios ante las tribus de desocupados.

El propósito es el mismo, seducir a piqueteros, pero el formato es diametralmente opuesto:
Moyano se arrima a los jefes, orgánico; el eje Rueda-Lingeri busca atraer, por goteo, a los desocupados. Más temprano que tarde, esa pulseada dejará heridos.

Por eso,
Rueda y Lingeri buscan profundizar el diálogo con el gobierno. Mañana, a las 11, estarán con González García y el jueves tendrán otra cita ministerial.

Además, se preparan para el encuentro más sensible: en quince días tienen agendada una visita a
Roberto Lavagna en la que le pedirán al ministro que convoque a debatir sobre un aumento salarial y una reforma del sistema tributario, puntualmente en lo referido al IVA.

Todo tendrá, como telón de fondo, un título más ampuloso:
discutir sobre una mejora en la distribución de la riqueza. Ese es el latiguillo preferido de esta nueva CGT, única pero no unificada.

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