CGT ratifica paro e insultan a ministros
Los "gordos" de la CGT oficial aprobaron ayer un "plan de lucha" que culminará con otro paro inútil de 36 horas el 1 y 2 de marzo. El reclamo es por la desregulación de las obras sociales (la caja de los gremios) y el descuento salarial a los estatales. Pero, no conformes, la emprendieron contra Patricia Bullrich y Héctor Lombardo, a quienes calificaron de "tarados". Los exabruptos, habituales en ellos, estuvieron a cargo de Carlos West Ocampo (Sanidad), quien dijo que la ministra de Trabajo era "una alcahueta al servicio de todos los gobiernos". Se desconocía anoche la reacción de los damnificados, aunque Anselmo Riva lo adjudicó al enojo del momento.
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Durante las deliberaciones que se prolongaron por espacio de una hora en el Salón José Ignacio Rucci en el quinto piso de Azopardo 802 el secretario de prensa de la central sindical, Carlos West Ocampo (Sanidad), se desbocó y atacó duramente a los ministros de Salud, Héctor Lombardo, y de Trabajo, Patricia Bullrich. Calificó de «tarados» a los dos ministros con los que los jefes de la CGT oficial chocan por la desregulación de las obras sociales y, en el caso de la titular de Trabajo, la llamó además «alcahueta de varios gobiernos».
Uno de los secretarios generales «Centauro» Rodríguez, jefe de la estatal UPCN señaló al ser consultado por este diario que «el decreto por las obras sociales no es resistido sólo por nosotros. También lo hacen las prepagas que no se presentan, y las de dirección que se han presentado a la Justicia». Subrayó que «hay muchas cosas no aclaradas que afectan a los afiliados a nuestros gremios y ante quienes estamos obligados a responder».
La «profundización del plan de lucha», que había aprobado el Consejo Directivo de la CGT oficial el 28 de diciembre y que ratificaron ayer los secretarios generales, prevé la realización de 7 plenarios en el interior del país en enero y febrero y una movilización al Congreso nacional el 1 de marzo, en la primera jornada del convocado paro nacional de 36 horas.
La CGT oficial anunció además que colocará 5.000 mesas en todo el país a fin de juntar firmas hasta el 1 de marzo, cuando las entregarán en el Congreso para avalar un proyecto de ley destinado a derogar varias medidas decretadas el 29 de diciembre por el Poder Ejecutivo. En esta cuestión siguen los pasos del jefe de la CGT disidente, el camionero Hugo Moyano, que hizo certificar 45.000 firmas porteñas por la jueza María Servini de Cubría para su proyecto de reforma laboral que ingresó al Congreso. Este es uno de los mecanismos creados por la Constitución de 1994 para llegar al Poder Legislativo desde las iniciativas de la sociedad.
«La seguridad social es nuestro límite y no se negocia», dijo Daer al cerrar el plenario, al tiempo que aseguró que «detrás de cada negociación colectiva va a estar la CGT apoyando».



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