Chacho decide frente a su tropa si pasa a la oposición
-
CIPPEC reunió a la dirigencia en su cena anual y llamó a "crecer o crecer" en un momento bisagra
-
Laspina en la Cena de CIPPEC: "Argentina necesita un acuerdo político mínimo, simple y duradero"
Anoche, los diputados frepasistas le formularon ese mismo interrogante a Darío Alessandro, pensando que podían descubrir la posibilidad de una fuga del oficialismo. El jefe del bloque salió del paso: «No hay plan B, no tenemos nada pensado por afuera de la Alianza», contuvo con escaso poder de convicción a los que sueñan con una puerta de emergencia que los libere.
Tras la renuncia a la vicepresidencia y el intento de montar una ONG con jóvenes desencantados de la política, ésta será la primera reunión de Chacho con Aníbal Ibarra, Graciela Fernández Meijide, Alessandro y varias decenas de caciques del interior del país. Hasta ahora, Alvarez sólo mantuvo sesiones de terapia de grupo con lo que, en la Casa del Frente, se conoce como «la familia», Ibarra, Meijide, Alessandro, Juan Pablo Cafiero y el tucumano José Vittar. Hizo una excepción, poco antes de que el Presupuesto avanzara en Diputados, y dio sendas charlas para la bancada frepasista y los funcionarios nacionales, provinciales y municipales.
En principio, los asistentes iban a encontrarse hoy en un local de la calle 3 de Febrero. Pero, como el lugar ya estaba reservado para otro evento, fijaron ese predio para organizar un tour clandestino, donde escucharán al líder carismático del Frente. Cuando el itinerario dispuesto por los organizadores amenazaba con convertirse en motivo de chistes, se resolvió citarlos directamente en Aguilar al 2100, también en Belgrano.
Tantas previsiones obedecían a dos razones fundamentales: evitar que se infiltren los «disidentes» (Alicia Castro y Marcela Bordenave, entre otros) y que la prensa acose a Chacho. Para desactivar el interés de los medios, el vice dimitente anticipó su vuelta en apariciones encadenadas por TV y radio. En el interín, dedicó a los «rebeldes» una advertencia puesta en boca de su alter ego Alessandro: «Está bien que manifiesten diferencias, pero avisen lo que van a votar en el recinto con anticipación en el bloque», comentó en tono admonitorio, durante una conversación a puertas cerradas.
En definitiva, a los críticos se los tolera, siempre y cuando se sometan a cierta disciplina. Es una lástima que no hayan recibido participaciones para el relanzamiento del FG, ya que la azafata Castro quedó intrigada por una gran duda: ¿es cierto que Alvarez quiere a Domingo Cavallo en el gabinete? Anteayer, le formuló ese interrogante a Alessandro, delante de toda la bancada, pero éste se hizo el distraído.
Más recientemente, el Frepaso comenzó a diluirse con la formación de la Alianza, cuando pasó a ser una suerte de apéndice no querido de la UCR. La conversión de oposición a oficialismo le siguió dando forma al proceso de vaciamiento, al tornarse insostenible para los llamados «socios chicos» la política económica del gobierno.
Sin contar las rupturas «de facto» (la Castro y compañía), la eyección formal de Alfredo Bravo y el socialismo democrático del bloque aliancista de Diputados y la decisión de la Democracia Cristiana de escindirse de la «entente» electoral convirtió al Frepaso en una cáscara semivacía. Sólo permanecen el socialismo popular, el PI (muy a regañadientes) y, precisamente, el Frente Grande. En la rehabilitación de esta mañana, resulta impensado que Alvarez ensaye un mea culpa: hasta qué punto contribuyó él mismo en la evaporación del Frepaso, con su actitud personalista de no atender -ni siquiera por teléfono-a los accionistas minoritarios como Bravo y compañía.




Dejá tu comentario