Charlas de quincho

El gobierno da marcha atrás. La CGT, exultante y desconcertada. Serenito, el relacionista público sin escritorio. Banqueros, preocupados por el retail. Las fiestas de Marini en el Este. Diálogos con Conan: el zaguero tucumano.

Charlas de quincho.

Charlas de quincho.

Con epicentro en el Congreso, la última semana la política entró en una conmoción mayúscula casi sin que participe la oposición. Solo el paro de la CGT, que permitió una movilización, permitió la irrupción sindical después de mucho tiempo. Igual, ya con la interna de La Libertad Avanza, y especialmente del PRO, hubiera sido más que suficiente. Se logró un dictamen en comisión para la ley ómnibus. Tras el acuerdo se volvió a dar marcha atrás, y se “podó” también el capítulo fiscal y jubilaciones para intentar una aprobación los próximos días.

“Saltó” el primer ministro de Milei, pero es el sexto funcionario de rango que pasa a retiro anticipado, y no de la mejor forma. “Serenito” y la desconfianza en la Casa Rosada. Glamour esteño no conoce de ajustes. ¿Qué tan debilitado ya está el Presidente? Hasta los “aliados” están furiosos por los errores…Volvió el calor, pararon las lluvias y, a pesar de las limitaciones, los Quinchos de fin de mes, con Carnavales en Gualeguaychú, y arrancando en Corrientes, en todo su apogeo. Veamos:

Guadaña

“La motosierra se está aplicando a full, pero al pretensioso proyecto de ley ómnibus, más conocido como “Bases”. “Le están sacando todos los temas conflictivos”, reconoció uno de los operadores que se mantiene en las sombras para evitar la guadaña. Lo cierto es que después de infinitas reuniones de todos con todos, y hasta de los que no tenían nada que ver, se había llegado a un cierto consenso que destrabó tanto el dictamen de comisión, como el acuerdo para llevar las “Bases” al pleno. Sin embargo, y entre disputas partidarias y mucho nerviosismo, inesperadamente todo volvió a foja cero.

La solución, al menos aparente, fue la poda de la mega-ley que perdió de un saque todo el capítulo fiscal (Ganancias, blanqueo, retenciones, moratoria, y hasta la fórmula de actualización de las jubilaciones), para intentar aprobar el resto esta semana, justo en término para lo que se había propuesto el presidente Javier Milei (antes de fin de mes). La pregunta que se hacen muchos es: ¿lo que quedó de la ley es realmente un avance?, o dicho de otra forma, ¿la baja del capítulo impositivo (donde estaban los temas más ríspidos) representan un verdadero cambio estructural?

Queda claro, eso sí, que tanto el Congreso, como los gobernadores comenzaron a hacer un trabajo que hace tiempo nadie se ocupaba. También “los que creían que se podía caer en una cuasi monarquía tiránica, se equivocaron y acá el sistema democrático está un poco adormilado, pero muy vivo”, especuló un político de larga data. Para algunos más cercanos al círculo presidencial, aunque ahora pocos se animan a hablar, el recorte también puede haber sido una decisión unilateral para evitar un mayor desgaste. De tal forma, se llegaría al esquema que planteaban varios al comienzo, de presentar una media docena de leyes, y no una sola inabarcable, que iba a resultar muy difícil de acordar.

Alberdi

En los últimos días hubo cambios explícitos y otros no tanto. Los obvios fueron la caída del ministro de Infraestructura, Guillermo Ferraro que, en realidad, nunca se había “puesto el traje de ministro”, o la reducción ahora si a ocho, en la cantidad de ministerios. También quedó clara la decisión de encumbrar un poco más a Luis “Toto” Caputo (aunque alguno/a quiera verlo como “ponerlo al borde del abismo”). De hecho, no solo debió recibir a cantidad de entidades de sectores variados, como finalmente hizo el viernes, sino que hasta tuvo que dar una conferencia de prensa.

Sin embargo, todo eso pasó a la historia de un plumazo en el preciso instante en que Caputo anunció el retiro “completo”, del capítulo impositivo de las “Bases” (¿será por Alberdi?), que provocó una distensión inicial entre los sectores más afectados, junto a alguna sensación de “logro” entre adversarios y opositores, aunque estos últimos casi no se hacen presentes (salvo los sindicalistas), aparentemente a la espera que termine el desgaste del propio oficialismo y sus aliados.

El efecto triunfo, sin embargo, también comenzó a diluirse sobre las últimas horas cuando se comenzó a asumir la encrucijada. “Economía necesita bajar 5 puntos el déficit, con Ley, o de cualquier otra manera”, alertó un reconocido economista y es justamente a esa “cualquier otra manera” a la que comenzaron a mirar los distintos sectores como los gobernadores, que prevén mayor presión para recortes de partidas y otras yerbas por el estilo. La tiranía de “la sábana corta”, se comienza a sentir más que nunca.

Serenito

Las bajas en el Gobierno anteceden a Ferraro, y los primeros en despedirse habían sido funcionarios ligados al área de Comunicación. Para recordar: sólo 19 días después de haber asumido como titular de la Secretaría de Comunicación y Prensa de la Presidencia, Belén Stettler renunció al cargo. Su reemplazo fue Eduardo Serenellini, quien de alguna forma venía haciendo méritos desde la pantalla de una señal de noticias.

“Serenito”, como lo menoscaban en la Casa Rosada, generó desconfianza en otras áreas del Gabinete. “En qué carácter el secretario de Medios convoca a empresarios”, se preguntaban. Al malestar de los funcionarios se sumó que, más de uno de los asistentes a sus convites, se quejó de lo “improductivo” de los encuentros; y otros, elegantemente, comenzaron a rehuir a sus llamados.

Serenellini teje lazos internos para fortalecerse ante quienes ya piden su cabeza y en paralelo busca el “aval” a sus reuniones del ministro de Economía Luis Toto Caputo y de Federico Sturzenegger, dos de los funcionarios más valorados por el Presidente. Pero ya lo miran con recelo Santiago Caputo (con un rol cada vez más relevante en el entorno presidencial) y Karina Milei, quien incluso le hizo sacar el escritorio suntuoso que se había hecho llevar a su despacho. También le negaron el nombramiento de su segundo, Alejandro Perandones.

En épocas de austeridad nadie logra entender que el área de Comunicaciones (que tampoco comunica demasiado) tenga tantos funcionarios y estructura. Los envidiosos, que siempre los hay, sostienen, deslizan, que “Serenito” con sus encuentros con entidades empresarias busca ser el puente con el jefe de gabinete Nicolás Posse, Luis Caputo, Santiago Caputo, Karina Milei y el Presidente. Lo que se llama un relacionista público, que traslada demandas de cámaras y entidades que no encuentran otros interlocutores.

Pero también en ese rol se lo cuestiona. El jueves, por caso, llevó a entidades a la Rosada y logró que se sentaran con Caputo y Sturzenegger. Pero la "selección" de las entidades despertó reproches. "Cuál fue el criterio", se preguntaban.

Sin embargo, lo más curioso está relacionado a sus custodios. “Tiene dos y ellos deberían acompañarlo hasta su casa y luego retirarse. Vive en un country y sin embargo hace que se queden en la puerta y estén el auto”, mencionó un conocedor de las calles internas del barrio cerrado. “No le da de comer, y cuando le reclamaron que no había un kiosco para comprar comida, les dijo: ‘Vayan al Club House y coman ahí’". Obviamente, por los bajos sueldos que perciben no pueden comer en ese lugar.

Esclavista

En el entorno de la Central Obrera, "el paro de la CGT resultó un éxito. Y despabiló de paso al PJ, que intenta recuperar protagonismo, otra vez desde el lugar opositor”, se escuchaba en los corrillos. Los gremialistas se mostraron satisfechos por haber recuperado cierto vigor, y un rejuvenecer que un “gordo” comparó -en el escenario del Congreso- con “un amor clandestino en la antesala de la vejez”. Lo cierto es que la movilización se explica, principalmente, por la falta de astucia de la Casa Rosada ante las alertas por etapa que fue dando, en pasos burocráticos, la central obrera.

“Si nos hubiesen llamado, el paro no se hubiese hecho, o al menos no tan pronto”, confesaban como justificación, en la sede porteña de un gremio, en un almuerzo de camaradería. Entre pizzas y empanadas, comentaban la falta de estrategia del Gobierno de Milei y una cerrazón que lleva a no tener interlocutores válidos con quienes negociar. Solo el Ministro del Interior Guillermo Francos los recibe, pero saben que hoy por hoy, está suspendido del círculo íntimo y que lo desgastan desde adentro. Perón y Evita en otro almuerzo a finales de los cuarenta, desde un enorme cuadro en la sala, eran testigos del relato de una anécdota que, risueño, comentaba un secretario general para pintar la improvisación que huelen en La Libertad Avanza. La historia está relacionada a un encuentro, el primero, entre un grupo de sindicalista con el secretario de Trabajo Omar Yasín, a quienes en la previa veían como un manifiesto, o una epifanía.

“Ya-Sin Trabajo, ¿ves?”, se mofaban, en una chanza que pronto se convirtió en meme. Lo cierto es que en el viaje a esa reunión los gremialistas hablaban sobre las posibles concesiones que deberían hacer, y uno de los puntos que planteaban discutir era el sistema de indemnización de la UOCRA, que funciona en rigor como una especie de seguro por desempleo. “No lo podemos ni plantear en las bases”, mencionaba uno de ellos, en franca minoría. El esquema había sido alabado por Milei y era de todas las propuestas una de las pocas conversables. Pese a las disidencias, estaban dispuestos a escuchar.

Sin embargo, Yasín los desconcertó antes de que abrieran la boca. “Lo de la UOCRA es un sistema esclavista, es algo que no está en discusión”, les dijo. Se miraron los “gordos”, y se rieron, ante quien se definió “como un hombre de izquierdas”. Contradicciones que observan en el gabinete libertario.

Retail

Si hay empresas que suelen ganar en casi todos los contextos estas son los bancos. Por volumen de operaciones, por tasas, por comprar bonos del gobierno que les facilita las ganancias. Por lo que fuera, los bancos suelen terminar el año satisfechos con los resultados. Sin embargo, ahora miran con desconfianza los pasos de Milei, por lo menos en el complejo negocio de la banca minorista. “Veníamos con ganancias, pero con la devaluación terminamos dando pérdidas”, explicaba en un cóctel en un parador de la costa argentina un ejecutivo de una entidad privada, multinacional.

A media tarde, como parte de las acciones de marketing para agasajar clientes, tras deglutir un canapé de camarón, el ejecutivo explicaba que el cambio del signo “más” al “menos” se dio principalmente por la devaluación. “¡El banco no perdió, eh¡ Perdimos en retail, pero compensamos con la banca mayorista”, justificaba a un empresario que se había acercado al evento. Le comentaba también, que la entidad ya había desarmado prácticamente sus posiciones en Leliq.

El sector se ve golpeado por los avances tecnológicos, por la competencia de las Fintech, y por la alta morosidad, y son cada vez más los cierres de sucursales que ya pasaron a mejor vida, previa escala por el poco rentable estatus de “sucursal digital”. Es decir, con máquinas, tablets y cajeros automáticos, pero sin humanos, tendencia que se inició durante la pandemia, y que luego se consolidó ante el ahorro de costos (alquileres, luz, servicios, personal, etc.), a los que sumó el producido inmobiliario de esas sedes, tanto por venta, como por ahorro de alquileres.

Bloqueado

“Me cuentan que al presidente Milei no le cayó bien mi propuesta de ayer de flotar , aceptar inflación de 50% en 2024 con un déficit primario de 2.5% restructurando todos los pasivos remunerados. Dicen que por eso dejó de seguirme en Tw (ahora X)”. “Como pienso seguir escribiendo mis ideas, es que a partir de este momento lo he bloqueado para ahorrarle futuros disgustos al ver cosas que le desagradan”, el llamativo tuit se publicó en la cuenta del economista Carlos Rodríguez, uno de los miembros más cercanos de la mesa chica de Milei, junto con el ministro Roque Fernández, y el reconocido financista, Darío Epstein, y parece ser la “respuesta” al “bloqueo” que Milei le habría aplicado a su eximpulsor.

El hecho, sin embargo, se alinea con un esquema mucho más amplio que parece reeditar aquello de “los halcones y las palomas” de la última etapa del macrismo. Ahora la nueva versión de la Era Milei serían: los “duros” Nicolás Posse (Jefe de Gabinete)- Nicolas Caputo (negociador estrella)-Federico Stuzzeneger (ex banco Central) vs los “dialoguistas: Guillermo Franco (Ministro del Interior)- Luis “Toto” Caputo (Ministro de Economía) -Martín Menem-(Presidente Cámara de Diputados).

“Estos muchachos tendrían que mirar cómo le fue al PRO con ese enfrentamiento”, sostuvo a modo de sugerencia un legislador MC (mandato cumplido) de larguísima experiencia en estas lides. El caso es que los más perdidos son los de LLA, que sin experiencia política ni militancia, no saben para donde disparar, y creen que todavía están en la campaña. “No asumen que ya tienen la presidencia de la República”, explicaba un afiliado de la “primera hora”, furioso con la aparente interna entre el actual presidente del partido en CABA, Nicolás Emma (que asumió la banca de diputado que dejó vacante Milei), y el controvertido Ramiro Marra que pretendería desbancarlo del cargo partidario. Lo cierto es que sobre el fin de semana se convocó de urgencia al tribunal de Disciplina de LLA para que intervenga en los varios conflictos que siguen escalando.

Esteño

Por mucho que avance la temporada, todavía sigue dando que hablar uno de los primeros eventos del año que supo concitar la mirada en Punta del Este. Ocurrió el 4 de enero en la exclusiva zona de José Ignacio y tuvo como anfitrión al empresario Augusto Marini. No solo por la calidad de invitados a la fiesta, donde tampoco nadie le extrañó ver Ferraris estacionadas, sino por lo ostentoso del festejo que tuvo barra libre de champagne de primera línea.

El presidente y CEO del fondo de inversión multipropósito CaleGroup marco a fuego enero en la costa esteña y la apuesta era adivinar cuantos miles de dólares se habían invertido en que las copas estuviesen bien regadas de Veuve Clicquot, Ice Imperial y, por supuesto, Dom Perignon.

Charlas con Conan

“Padre, no podés vivir sin dormir. Y menos sin comer”. La voz de Conan tronó en Olivos. Estaba desalineado, sudoroso, con una lata de Red Bull en la mano. Él se sorprendió. Había esperado señales desde el Reino de los Canes toda la tarde, pero no las había encontrado. “Antes eras más feliz, ¿no te parece?. Debes recuperar el alma de ese arquero que volaba de palo a palo en la Ciudad Deportiva de San Lorenzo. Aunque en general la pelota entraba, eras feliz”, le dijo Conán.

Él lloró. En silencio, solo, recordando su adolescencia y sus ilusiones de entonces, lejos del equilibrio fiscal. “¿Te acordás de ese marcador central tucumano, también de la categoría Setenta? Vos le hablabas y él te respondía, sacaba la pelotita, la tiraba hasta Varela, cruzaba la vereda, llegaba a la cancha de Riestra”, dijo Conan, siempre con la palabra justa. Él pensó en Osvaldo Jaldo, el efecto preciso que buscó el alma del can. Ahí lo entendió: la clave era la negociación, individual, quizás. Era viernes. Soltó el Red Bull. Agarró el teléfono. Marcó con los dedos extasiados. “Luis, ya tengo la clave. Llamemos a una conferencia de prensa. A las nueve”. Cortó. “¡Gracias, Conan, gracias!”

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