Charlas de quinchos

Se perfilan cambios políticos, "blanqueos", y realineamientos en grupos de oficialismo y oposición. Liberales en Córdoba. Más malestar en el interior. Cantidad de quinchos y reuniones que incluyeron desde el Lollapalooza hasta el Colón.

Alberto Fernández
Prensa Casa Rosada

Ahora la guerra es contra la inflación (+4,7% febrero). Sigue el conflicto Rusia vs. Ucrania. Finalmente hubo acuerdo con el FMI (Congreso), pero se postergó pago para la semana próxima. Dos años de covid. Aniversario 30 del atentado Embajada de Israel. Viene, además, la conmemoración del 24 de marzo en semana corta por el feriado. Muchos movimientos económicos dentro y fuera del país. Se perfilan cambios políticos, “blanqueos”, y realineamientos en grupos de oficialismo y oposición. Liberales en Córdoba. Más malestar en el interior. Cantidad de quinchos y reuniones que incluyeron desde el Lollapalooza hasta el Colón. Veamos.

Siempre el Fondo. Ya con clima otoñal, el fin de semana se prestó a los quinchos más variados, hasta con información del otro lado del río, con la vuelta de varios de los rezagados de Punta del Este. Sin embargo, los temas que concentraron la mayor atención fueron la votación del acuerdo con el FMI en el Senado, con todas sus derivaciones, y la sorpresa de una inflación (+4,7%) mayor a la esperada. En el primer caso, naturalmente, el resultado de la votación, la ausencia de la vicepresidenta en el momento de contar los votos, las idas y vueltas de varios, las abstenciones, etc. dieron para un tratado de política interna, aunque lo único nuevo fue que no hubo nada nuevo ya que la posición de La Cámpora fue no acompañar el envío de propuesta del Poder Ejecutivo. El acuerdo, de todos modos se firmó y, para algunos, se oficializó la ruptura dentro del frente oficialista, situación alimentada además, por algunos dichos e imágenes del propio Alberto Fernández en Tucumán (ese mismo día), donde dio un discurso “refundacional”, según calificaron los más cercanos. Pero, como nada subsiste en Argentina, el tema fue rápidamente absorbido por el salto de la inflación oficial con una nueva versión de Alberto Fernández, prometiendo una “guerra” contra la suba de precios que derivó hasta en situaciones de desconcierto, según comentaban empresarios en una larga mesa de asado.

Viajero. Allí, mientras algunos se quejaban de la cantidad de cortes que soporta diariamente la Ciudad de Buenos Aires, literalmente “tomada” por los movimientos sociales, otros menos serios lo hacían por la “imagen” del expresidente Mauricio Macri, autorizado a viajar antes de fin de mes, para ir a un torneo de bridge en Parma, Italia, “cuando el país enfrenta semejante crisis”, como se lamentaba uno de los comensales (que seguramente lo votó), otros hablaban de cuestiones bastante más serias como los recursos extra que va a necesitar Argentina para importar el 9% faltante de gas que puede haber este invierno. “La gente no se va a quedar sin gas, ni luz. Se les va recortar a las empresas, que van a tener que optar por hacer energía con gasoil que es más caro”, explicaba un industrial que, seguramente ya estaba haciendo cálculos sobre los futuros incrementos de precios. El problema es que también puede falta gasoil y mucho antes del invierno, según se escuchó en una discreta mesa de un tradicional restaurante de Montserrat donde se reunieron varios “energéticos” con funcionarios de segundo nivel para elaborar alguna estrategia ante el faltante. El caso es que, a pesar de los esfuerzos, también marzo va a ‘dar un número alto ya que, por ejemplo, el impacto de la suba internacional del trigo por la guerra Rusia-Ucrania, recién comenzó a sentirse en los primeros días de marzo, igual que los aumentos del petróleo, que a su vez, pega de lleno en el transporte, etc. También, además de las subas de febrero de transporte, alimentos y artículos para el hogar, este mes se espera que suban textiles, por el cambio de estación y el inicio de las clases. Por eso también llamó la atención que ante la fuerte expectativa despertada, la presentación presidencial de la “guerra contra la inflación” el viernes haya sido tan “flojita”, como la calificaron en la mesa, y sólo referida al pan, y a un fideicomiso del que ya se venía hablando, y que terminó de levantar polvareda. El resto, parece que lo van a ir anunciando de a poco en los próximos días.

Al Colón. Mientras los chicos y sufridos padres recorrían en San Isidro la versión 22 del multitudinario festival Lollapalooza, en un clásico restó del Hipódromo algunos comentaban el reciente recambio en la conducción del Colón, al que ahora fue el excafierista Jorge Telermann, que estaba en el San Martín, en reemplazo de María Victoria Alcaraz, quien, enfundada en rojo, se despidió después de 6 años del Teatro, en la apertura de la temporada de lírica 2022. Otros preferían abundar sobre las extremas medidas de seguridad que se siguieron este año (como nunca) para la conmemoración de los 30 años del atentado a la Embajada de Israel y que incluyeron hasta el cierre “absoluto” de varias cuadras en la paqueta zona de Arroyo y Suipacha, lo que impidió que los residentes movieran sus coches durante 3 días, y hasta la circulación peatonal se viera reducida. Por supuesto que al margen de la seguridad, las quejas se hicieron escuchar. “Los que también se hicieron escuchar fueron los liberales que se reunieron en Córdoba”, aludió uno de los comensales, y tuvo razón. Es que la segunda convención de los liberales de Juntos por el Cambio ratificó la tendencia al resurgimiento de este sector que ya lleva más de un año, y constituyó un marco adecuado para que Ricardo López Murphy lanzara su partido, Republicanos Unidos (RU), a nivel nacional ante dirigente, legisladores y funcionarios de más de una docena de provincias del país. También le tocó participar del cierre, aunque ahí la peor parte parece que la llevó la titular del PRO, Patricia Bullrich, la oradora central. “Nunca se puede hablar detrás de Ricardo. Siempre quedas mal”, explicaba un participante, aludiendo a la capacidad discursiva que está mostrando el economista, especialmente en el Congreso.

Es la economía. Sin duda, la economía sigue en el ojo de la tormenta tanto de la gente como de las autoridades, entre otras cosas, por el recalentamiento mundial que está registrando ante la continuidad del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania. Localmente, sin embargo, las herramientas a las que estaría apelando el equipo económico, además de no estar dando resultado, parecen provocar más conflictos aún. Tal lo que está pasando con el recientemente anunciado “fideicomiso”para el trigo, pero fondeado con 2-3 puntos de retenciones extra a los subproductos de la soja como harinas y aceite (?), y que será destinado a los molinos, y no a los consumidores vulnerables, ni a los panaderos... El hecho, no solo aceleró el malestar que ya se venía percibiendo en el interior, con reclamos de autoconvocados del campo, sino que ahora también la industria aceitera (la de mayores inversiones en el país), amenazó con judicializar el tema, mientras que una parte de la oposición ya adelantó que “no se votará ningún aumento de impuestos”. El asunto reabrió la controversia sobre la legalidad de las retenciones, que algunos juristas de peso consideran inconstitucionales y más aún, al no tener Presupuesto (Diputados, finalmente no lo votó a fines de diciembre), donde estaba la delegación de facultades al Ejecutivo como para poder hacerlo. “Vamos a hacer una causa penal contra todos los que firmen”, adelantó una fuente legislativa, mientras la mayoría teme una escalada jurídico-política, tal vez no demasiado justificada por los alrededor de u$s400 millones que implica la medida. El Gobierno siempre supo que se judicializaría el tema.

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