Hugo Chávez dejó plantados a los movimientos sociales que tanto lo idolatran y que ayer esperaban oír su verborragia en la clausura del Foro Social Mundial de Caracas. Desagradecido el bolivariano con su audiencia, que durante toda la semana se olvidó de las consignas anticapitalistas y se dedicó a consumir frenéticamente el merchandising chavista de remeras, gorros, banderas y prendedores.
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Entre los desilusionados militantes figuraban representantes de la izquierda porteña como el diputado de CTA, Edgardo Depetri y Miguel Bonasso, además de una delegación de piqueteros kirchneristas de Barrios de Pie, Movimiento Evita y Martín Fierro. La intervención de Chávez figuraba en el programa pero el caos generalizado que caracterizó a la organización del FSM también alcanzó a la última jornada, con todo el mundo pendiente de la presencia del bolivariano. «29 de enero, a las tres de la tarde, diálogo de la Asamblea Mundial de los Movimientos Sociales con el presidente Hugo Chávez», era la convocatoria oficial que nunca se cumplió.
Chávez fue víctima de su propia verborragia ya que una hora después del momento anunciado para su asistencia, el venezolano seguía en su programa dominical de radio «Aló Presidente», en vez de presentarse en la sala Ríos Reyna del céntrico teatro caraqueño Teresa Carreño.
¿Otra paradoja de la izquierda sudamericana? El lujoso hotel Caracas Hilton fue el corazón del Foro Social.
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