21 de febrero 2003 - 00:00

Chiche juega de nuevo, ahora como candidata a diputada

Eduardo Duhalde, esposo al fin, intenta ahora poner de nuevo en circulación a Chiche. Le confesó a Felipe Solá que ahora quiere volver a ser diputada nacional y que la condición es que Graciela Giannettasio sea candidata a vicegobernadora. Esta vuelta al ruedo, tras la derrota de Chiche en 1997, empieza a desmentir la voluntad de los Duhalde de irse a casa.

"Felipe, ya hablé con Chiche. Ella está dispuesta a ir como primera diputada, pero quiere que Graciela Giannettasio sea tu compañera en la fórmula." Con tono mesurado, Eduardo Duhalde deslizó el comentario, simulando que no era una orden. Felipe Solá no puso objeciones.

Ocurrió el martes pasado durante un encuentro que, a solas, mantuvieron el Presidente y el gobernador en la quinta de Olivos. Así, Duhalde, transmitiendo el deseo de su esposa, Chiche, llenó la vacante que quedaba en el sidecar de peronismo de Buenos Aires: la vicegobernación.

Ayer al mediodía, Solá y Duhalde volvieron a citarse. Almorzaron en Casa Rosada y pactaron que el gobernador
se reuniría con su flamante vice. Minutos más tarde, Solá lo negó ante la prensa, pero derramó elogios hacia ella:
«Sería un honor que me acompañe», dijo.

Casi sobre las 8 de la noche, el círculo se cerró: en La Plata, el vocero oficial de Solá confirmó la nominación de la ministra de Educación como segunda de la fórmula del PJ bonaerense. En el intervalo, hubo una cita cara a cara entre el gobernador y Giannettesio.

Pero el planteo presidencial revela otra apuesta: Hilda Chiche Duhalde se animará -como en 1997, cuando perdió ante Graciela Fernández Meijide- a estar el tope de la lista de diputados nacionales del PJ bonaerense, tira que en el podio llevará a Carlos Ruckauf y a Eduardo Camaño.

De hecho, el martes, Duhalde y Solá pactaron qué fichas moverá cada uno en el cajón de arena del PJ: el Presidente tendrá poder absoluto sobre la lista de diputados nacionales; y el gobernador, facultad para incidir en el armado de las nóminas de legisladores provinciales.

«
Yo necesito tener poder de decisión sobre los diputados provinciales. Quiero que los que vayan a la Legislatura sean confiables para mí, que no me hagan terrorismo», pidió Solá, que desde que asumió padeció un piquete legislativo duhaldista.

«
Está bien.A mí me preocupan más los diputados nacionales», aceptó Duhalde.

A partir de ese acuerdo, se desgajan varios escenarios: Hasta la semana pasada, en el ranking de Solá, Giannettasio era la precandidata con menos créditos. El preferido era el platense
Julio Alak; y el candidato con mayores chances, José María Díaz Bancalari, porque era funcional al duhaldismo. Aníbal Fernández y Hugo Corvatta quedaron anulados; y Alberto Balestrini, por decisión propia, fuera de carrera. ¿Qué pasa con los excluidos? El lunes, Bancalari visitó a Duhalde para pedirle la vice bonaerense. El Presidente le anticipó el fracaso: «Hay que hablarlo, pero, si no vas ahí, te doy el tercer lugar en la lista de diputados nacionales». Igual, el diputado de San Nicolás prefiere encabezar la lista de senadores provinciales de la Segunda Sección. Lo demás se resuelve: Fernández irá al Congreso Nacional o a la Legislatura bonaerense, Alak buscará repetir en La Plata -donde Pablo Bruera, con «sponsoreo» del duhaldista AlfredoAtanasof, le dará pelea-, Balestrini quiere reelegir en La Matanza y el sureño Corvatta tiene asegurada una banca en Buenos Aires.

«La vice no la puso Duhalde, la puso Chiche», aclaró, impiadoso, un funcionario nacional. No sólo la primera dama le hizo un desplante al gobernador cuando le dijo «no». Ahora, además, designa a la distancia a su vice. En La Plata dicen que ese tironeo es inevitable porque es la única forma de «resolverle a Duhalde el problema Chiche». Ese problema, comentan los felipistas, está ligado más a la vida privada que al terreno político.
En paralelo, se atajan que la elección del vice correspondía al sector duhaldista. Implica admitir que Solá no tuvo jamás poder de pataleo sobre el candidato bendecido por el matrimonio presidencial.

•Objetivos

• Pensando en el 11 de diciembre, Solá mandó a sus capitanes a ser candidatos seccionales: MarianoWest, de cabeza en la Primera; Eduardo «Lalo» Di Rocco, viceministro de Gobierno, pujará en la Segunda; Federico Scarabino peleará un hueco en la lista de senadores del saturado de duhaldistas sur del conurbano; Florencio Randazzo, en la Cuarta Sección, donde choca con el vicejefe de Gabinete de Duhalde, Julián Domínguez; una emisaria del ministro Alfredo Meckievi, su hermana Sandra, en la Quinta -esperan pullas con «Chicho» Basile; Corvatta en la Sexta; Isidoro Laso, el Camaño de Solá, en la Séptima; y el alakista Juan Amondarain será primero en la Octava. Además de intentar un armado propio para el Plan «A» de la victoria, con ese movimiento Solá hace la «Gran Duhalde»: asegura fueros a sus ministros, en caso de derrota.

• La otra duda es cómo opacarán las disidencias.
Osvaldo Mércuri se lanzó el miércoles, castigando feo a Duhalde, y pidiendo «igualdad de condiciones», para enfrentar únicamente a la nómina oficial que encabezará Solá, ya que pidió llevar las mismas listas de legisladores. Ayer, el lomense repitió la embestida: mandó notas a Manuel Quindimil y al consejo partidario para explicar su rebelión contra la orden del Presidente. ¿Qué arrastrará Mércuri en su aventura? No es, por ahora, motivo de desvelo para Solá ni para Duhalde.

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