Chiche y Cristina, lo mismo para la izquierda
El nuevo rostro de la vieja izquierda se llama «El Socialista», órgano proselitista de la Izquierda Unida que busca ponerla a Vilma Ripoll como diputada nacional por la provincia de Buenos Aires y que mantenga su banca porteña Patricia Walsh. Para hacerlo entran en la guerra de damas que es la lid electoral, y nada más esperable que atacar a Chiche Duhalde y a Cristina de Kirchner por simular una diferencia que no existe en el fondo. Los argumentos son entretenidos y son éstos.
-
Reforma electoral: las PASO ponen a prueba la alianza PRO - LLA
-
Milei recibió al magnate de Sillicon Valley Peter Thiel
Sus discursos quieren hacernos creer que tienen enfrentamientos con el FMI, pero se trata del gobierno que más le pagó a ese organismo usurero. Y, por si fuera poco, ahora invitan al país al mayor genocida del planeta, al responsable de 100.000 asesinatos en Irak, de las torturas en Guantánamo y en la cárcel de Abu Ghraib, George Bush. ¡Encima van a gastar 120 millones en garantizar que ese monstruo tenga una buena y segura estadía!
Es tanto el contraste entre los dichos y los hechos, que el escritor José Pablo Feinmann, que apoyó desde un comienzo a Kirchner y que viene de la izquierda peronista, expresó su bronca: «Me tragué todos los sapos en los años '70... y ya no me los trago más. Si Kirchner vuelve a encarnar esa promesa de centroizquierda que me acercó a él, con todo entusiasmo yo seguiré esa causa, porque ésa es mi causa; pero las peleas entre peronistas no lo son». («La Nación», 31/7.)
• Cansancio
Esta pela ya está cansando a muchos, que veían con alguna esperanza al kirchnerismo. Se dicen de todo, pero no hay ninguna propuesta para solucionar los problemas urgentes de la mayoría del país. Ni Chiche ni Cristina proponen ningún cambio real, medidas de fondo, para impedir que la escalada de precios siga hundiendo en la pobreza a miles, para que la educación y la salud no sigan cuesta abajo.
La diferencia que las divide es que Chiche se aferra al viejo aparato duhaldista, repartidor de dádivas para tener a parte de la población más pobre sometida a su política.
Mientras tanto Cristina Kirchner y su esposo intentan construir un movimiento y un discurso que llegue a los sectores que están hartos de esa manipulación y hartos de esa vieja política.
Pero el kirchnerismo no deja de utilizar también los métodos de la vieja política y a la alianza con buena parte del aparato de ex duhaldismo y ex menemismo.
Un ejemplo es Raúl Othacehé, intendente de Merlo, quien el 22 de febrero de 2002 envió a una tropa de matones con palos a atacar a caceloreros en plena calle principal del municipio. Estos intendentes, favorecidos por los repartos de fondos discrecionales de Kirchner, se pasan de bando y llevan sus clásicos micros con gente reclutada con dinero, prebendas menores o comida, a aplaudir en los actos del kirchnerismo.



Dejá tu comentario