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Julio Cobos
En octubre de 2007, Pichetto aspiraba a convertirse en el candidato de los Kirchner para la gobernación de Río Negro, pero el acuerdo con Cobos llevó a la Casa Rosada a mantenerse prescindente en la campaña y el radical Saiz finalmente consiguió su reelección. Desde entonces, Pichetto se convirtió en uno de los principales enemigos de la Concertación que, a partir del debate que se inicia esta semana en la Cámara alta, podría quedar enterrada para siempre.
Aislado, y sin el apoyo de los gobernadores radicales, Miguel Saiz (Río Negro), Gerardo Zamora (Santiago del Estero) y Arturo Colombi (Corrientes) (ver nota aparte), el vicepresidente Cobos viene de una polémica ronda de encuentros con los personajes más indeseables para el matrimonio Kirchner. Primero recibió en su despacho a Schiaretti, Alberto Rodríguez-Saá y Hermes Binner
para analizar el conflicto por las retenciones. Después recibió a más de 300 intendentes opositores de todo el país y hasta a Jorge Bergoglio y la cúpula del Episcopado. El jueves pasado, como para dejar claro que se diferencia de la estrategia legislativa del oficialismo, el mendocino emitió un comunicado donde le pidió tácitamente a Néstor Kirchner que deje de presionar a los legisladores.
Ahora Cobos deberá buscar refugio entre kirchneristas rebeldes como el cordobés Urquía, dueño de la aceitera General Deheza, quien renunció a la Comisión de Presupuesto y Hacienda porque se opone al proyecto oficial, los salteños Juan Carlos Romero y Sonia Escudero, Adolfo Rodríguez Saá, el riojano Carlos Menem y los semidíscolos Rubén Marín y Silvia Gallegos, la chaqueña María Elena Corregido y la formoseña Adriana Bortolozzi de Bogado.
Ayer, Schiaretti volvió a rechazar la sanción al proyecto de retenciones del Frente para la Victoria en Diputados porque «no resuelve el conflicto» con el agro y expresó su deseo de que el Senado realice modificaciones a la iniciativa oficial.
«Mi opinión es que lo que resolvía el conflicto, y así lo manifestaron las entidades agropecuarias, era el proyecto que hicimos desde Córdoba, junto a Entre Ríos, a diputados de Buenos Aires y a radicales K», sostuvo el gobernador.




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