Los legisladores porteños, ya temerosos de los piqueteros, seguirán mañana votando en cuotas las reformas al Código Contravencional de la Capital Federal. Dejarán para el final las figuras más conflictivas, las que afectan a manifestantes, vendedores ambulantes y prostitutas, de modo de postergar la repetición de las protestas que arrancaron con graves incidentes en el primer y frustrado intento de sanción.
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La Legislatura retomará la sanción en particular del polémico código, aprobado sólo en el capítulo de generalidades de la norma. Es decir, aún no es ley y de terminarse de votar -creen que a fin de mes-faltará que Aníbal Ibarra la promulgue.
Mañana le toca el turno de sanción a la descripción de las contravenciones y la especificación de las penas para cada una.
Será así la tercera vez que se discute la norma en el recinto porteño y habrá al menos una cuota más hasta terminar su aprobación, de acuerdo con la idea de los legisladores, que a pesar del temor a los manifestantes aún dosifican la sanción.
Ese miedo hizo acordar a los diputados porteños que mañana se saltearán los artículos más controvertidos de la ley para sancionar sólo el resto. La votación debe partir del artículo 50 y ya en unos diez pasos llegan al capítulo V de «Libertad de Circulación». Es el que dice -aprobado en el proyecto en general-que «quien impide u obstaculiza la circulación de vehículos por la vía pública salvo que sea en ejercicio de un derecho constitucional y se haya dado previo aviso a la autoridad competente, es sancionado/a con 2 a 10 días de arresto o multa de $ 200 a $ 1.000. La sanción se eleva al doble cuando la conducta provoque embotellamiento de tránsito». Los piqueteros se oponen a pedir permiso para manifestarse, además de renegar por ser eventualmente multados, pero los legisladores dejarán pasar ese capítulo mañana, de acuerdo con lo que planeaban ayer en comisión. Después podrán estar varias horas en debate hasta llegar al artículo 89: «Quien ofrece o demanda en forma ostensible servicios de carácter sexual en los espacios públicos, que se encuentren en la proximidad de viviendas, establecimientos educativos o templos, es sancionado con 1 a 5 días de trabajo de utilidad pública o multa de $ 200 a $ 400».
También piensan omitir ese capítulo hasta otra ocasión. Es el mismo que contiene el artículo 93: «Quien ocupa la vía pública en ejercicio de una actividad lucrativa excediendo las medidas autorizadas o el permiso de uso de las aceras es sancionado con multa de $ 400 a $ 2.000». Es el ítem que genera la protesta de los vendedores ambulantes, que al parecer se niegan a portar permisos y mucho más a pagar multas por no tenerlos. Con esos tres artículos que generan polémica, los legisladores piensan hacer un compacto para debatirlos en conjunto, aunque antes de llegar al recinto tendrán modificaciones que están discutiendo en la comisión especialmente creada para ese fin, que integran, entre otros, el macrista Helio Rebot, el radical-macrista Jorge Enriquez y la kirchnerista Silvia la Ruffa. La idea es bajar las pretensiones de la medida, tal como hicieron los diputados para la parte de generalidades, donde finalmente no se impuso la baja de edad de imputabilidad a menores de 18 años.
Hasta ahora, la única diferencia que se sancionó con respecto a la ley que rige actualmente es la incorporación de la figura de reincidente para castigar con un tercio más de pena a quienes repitan la falta en un período de dos años. El problema es que aún las contravenciones no tienen pena estipulada en el nuevo Código Contravencional y eso será lo que tratarán de definir mañana los diputados porteños, que ayer avanzaban con el tema reunidos en comisión.
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