Comentarios políticos de este fin de semana
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Roberto Lavagna
«La Nación»
«Clarín».
También desvelado por la sombra que proyecta Néstor sobre Cristina de Kirchner, este columnista señala algo novedoso del acuerdo con Roberto Lavagna: el suicidio político de este economista que hipotecó -o entregó directamente- lo que tenía de capital político en esta borocoteada.
Quienes creen que los políticos son unos aventureros, traidores, oportunistas, ventajeros, mentirosos, autistas, etc., encontrarán pruebas en este acuerdo que, hasta que se conozcan más detalles, es realmente entre dos personas. Nadie creerá que Lavagna le acerque ahora votos al kirchnerismo; le sirve más a Kirchner porque le da la oportunidad de mostrar su método de captura de voluntades ajenas, basado sobre la legitimidad de sus adversarios.
Sojuzga a los propios, los echa de su lado, los combate y cuando están desangrados los vuelve a aceptar mirando a la tribuna con gesto de ¿vieron cómo les va a los que pretenden independencia? Lavagna es otro ejemplo como tantos se cuentan en el kirchnerismo desde que era gobernador de Santa Cruz. Ninguno de estos retornados al redil kirchnerista después de recibir este trámite de deslegitimación vuelve jamás a levantar cabeza.
Van der Kooy señala otro ángulo interesante desde el cual mirar el operativo de captura formal del PJ: dominar al peronismo tumultuoso que puede complicarle la gestión a su esposa. Por eso el proyecto de «reorganización» con lista única de amigos excluirá a muy pocos para complacer a todos en la misma foto. Acertado este argumento, ya que responde a la vieja creencia de Néstor Kirchner de que en la Argentina es más difícil vérselas con el peronismo que con el gobierno del país. Es uno de los ejes de su gobierno y explica muchas de sus decisiones políticas y aun administrativas.
WEINFELD, MARIO.
«Página/12».
La misma letra pero con otra música: lo que a otros les preocupa (cómo Néstor Kirchner ejerce un gobierno que compite con el de su esposa) para este columnista del diario más amigo del gobierno, le parece un festival de agudeza, ingenio y talento del ex presidente. Dice que el peso específico de Kirchner y del PJ es incomparable con cualquier otro protagonista de la política. ¿Qué pensará entonces un Juan Mussi o un Hugo Curto, que creen que la maquinaria de la administración la mueven ellos junto a Julio De Vido y José López? ¿Qué pensará
Cristóbal López, que logra un decreto publicado en día feriado que lo obliga a poner más tragamonedas y por más tiempo en Palermo para atender las necesidades del público lúdico?
Frente a esos portentos de la política criolla, Kirchner es para este columnista inflamado de oficialismo «potente, desequilibrante y en plena acción». Sobre el PJ, se entusiasma con que será un «gran atril» para Kirchner en el futuro. Con tanto adjetivo abre también la posibilidad de que todo esto no salga tan bien, y le traslada sus dudas al lector: «Los dilemas se irán descifrando con el tiempo», remata hermético y como si entendiera menos que cuando comenzó a escribir su columna.
GRONDONA, MARIANO.
«La Nación».
También acumula el profesor especulaciones sobre la hiperkinesia del ex presidente Néstor Kirchner, pero tampoco se anima a esclarecer el rumbo. Cree sin embargo que Kirchner al ponera su esposa como sucesora y al pelearse su gobierno con el Vaticano y los Estados Unidos pareciera «que no reconoce fronteras constitucionales ni internacionales». «¿Nos hallamos entonces ante el despliegue tan ingenioso como inescrupuloso de una desmesura?», se pregunta de manera retórica este columnista que no está dispuesto a creer otra cosa. Exagera quizás cuando dice que si Kirchner no cambia de actitud, se salvará o se perderá la República; ésta ha resistido a embates mayores.




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