Comienzan acuerdos tras las elecciones
Los anotados como vencedores en las elecciones del 23 de octubre no pierden tiempo para ocupar las posiciones ganadas. Ayer el gobernador Felipe Solá, pieza clave en el triunfo «cristinista» en Buenos Aires, le transmitió los términos del armisticio a su vicegobernadora, la hiperduhaldista Graciela Giannettasio, es decir, la fecha cuando se destrabará el demorado Presupuesto 2005 (Solá gobierna este año sin esa norma clave, retrasada por la Legislatura que domina el duhaldismo hasta el 10 de diciembre). También la aprobación de la nueva cúpula del Banco Provincia, un organismo que Solá no puede controlar con gente propia por el mismo motivo. Esa charla es el preludio de un deslizamiento obvio en el peronismo: el de los derrotados que piden «pista» para sumarse a los vencedores. En el Congreso nacional hoy Chiche Duhalde se suma a la reunión de lo que queda del subloque duhaldista, donde el nervio por acercarse al calor oficial crispa el aire. Más en lo local, en la Legislatura de la Capital Federal discuten varias tribus del macrismo sobre quién será el nuevo presidente tras la elección que perdió el kirchnerismo en el distrito.
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Felipe Solá
Como todo el mapa bonaerense, las fichas de la Legislatura bonaerense mutaron con el resultado de la elección del 23 de octubre. Desde diciembre, el Frente para la Victoria (FpV) de Kirchner y Solá tendrá mayoría propia en el Senado.
Cuando asuman los nuevos legisladores, el gobernador controlará un bloque de -al menos- 23 senadores: 19 del FpV, más el platense Carlos Díaz y tres legisladores del sur bonaerense que responden a Dámaso Larraburu, director del BAPRO que saltó del duhaldismo al felipismo.
Con eso, el gobernador podrá imponer al próximo vicepresidente del Senado -segundo de Giannettasio- cargo que hasta ahora ocupa el ultraduhaldista Antonio Arcuri. En resumen, el poder del duhaldismo se irá licuando y con eso se resentirála incidencia de la vice. Pero algo queda claro: Giannettasio no intervendrá en la discusión que comenzó en el FpV sobre quién ocupará, desde diciembre, el sillón de Arcuri y quedará en la línea de sucesión de Solá. Ruedan tres nombres: Juan Amondarian, Mario Oporto y Jorge Pirosolo.
Hay que hacer un poco de historia. Amiga de los Duhalde, Giannettasio fue la pieza que el ex presidente ubicó en 2003 para orbitar al gobernador, a quien el matrimonio de Lomas de Zamora, como un sinnúmero de duhaldistas, jamás digirieron pero, sobre todo, siempre le desconfiaron.
El clima de recelos se agudizó cuando Solá se rebeló contra Duhalde. Ocuparía, por su rol de vice, una posición esencial en la nunca confesada pero muchas veces imaginada tentación de coroneles del duhaldismo «hard» de forzar la salida anticipada del gobernador.
Pero ante las tensiones, la vice se recluyó en el Senado y, según reconocen en el felipismo, evitó maniobras que compliquen la ya de por sí complicada relación entre la Legislatura, controlada por el duhaldismo, y el gobierno de Solá. Así y todo, el vínculo se resintió hasta la incomunicación entre el gobernador y la vice, diálogo que recién se restableció el lunes 24, cuando Giannettasio llamó a quien fue su compañero de fórmula para felicitarlo por el resultado de la elección.
Habían estado casi tres meses sin dirigirse la palabra. La última ocasión fue cuando Solá le pidió apurar el pliego de Gustavo Lopetegui como titular del Banco Provincia. El nombramiento nunca se trató por la cerrada negativa de los senadores del duhaldismo.
De todos modos, en medio de la guerra electoral, Giannettasio tuvo una actitud prudente. Se limitó a jugar una riña personal: sin batallar contra Néstor Kirchner ni contra Solá, se embaló en una pulseada de entrecasa con Julio Pereyra, el intendente de su distrito, Florencio Varela.
Eso le valió enojos de sus colegas del PJ bonaerense porque, le reprochaban, «no puso lo tenía que poner». Pero, como todos los duhaldistas del conurbano -excepto Juan José Mussi, de Berazategui-, Giannettasio perdió.




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