1 de noviembre 2005 - 00:00

Comienzan acuerdos tras las elecciones

Los anotados como vencedores en las elecciones del 23 de octubre no pierden tiempo para ocupar las posiciones ganadas. Ayer el gobernador Felipe Solá, pieza clave en el triunfo «cristinista» en Buenos Aires, le transmitió los términos del armisticio a su vicegobernadora, la hiperduhaldista Graciela Giannettasio, es decir, la fecha cuando se destrabará el demorado Presupuesto 2005 (Solá gobierna este año sin esa norma clave, retrasada por la Legislatura que domina el duhaldismo hasta el 10 de diciembre). También la aprobación de la nueva cúpula del Banco Provincia, un organismo que Solá no puede controlar con gente propia por el mismo motivo. Esa charla es el preludio de un deslizamiento obvio en el peronismo: el de los derrotados que piden «pista» para sumarse a los vencedores. En el Congreso nacional hoy Chiche Duhalde se suma a la reunión de lo que queda del subloque duhaldista, donde el nervio por acercarse al calor oficial crispa el aire. Más en lo local, en la Legislatura de la Capital Federal discuten varias tribus del macrismo sobre quién será el nuevo presidente tras la elección que perdió el kirchnerismo en el distrito.

Felipe Solá
Felipe Solá
La ferocidad de la disputa los había alejado al punto que estuvieron más dos meses sin hablarse. Pero ayer, Felipe Solá y su vice, Graciela Giannettasio, almorzaron frente a frente durante cerca de tres horas para, luego del tironeo político, pactar la convivencia.

En el encuentro, que los voceros definieron como cordial y respetuoso, convinieron reforzar la institucionalidad y profundizar el nexo entre la Legislatura y el gobierno en torno a un paquete de leyes que van desde la reforma política hasta cambio en el sistema de minoridad.

Pero debajo de la hojarasca, la lectura subyacente es claramente otra: ayer, en el piso 23 del Banco Provincia, con un frugal menú de pollo y ensalada verde, Solá y Giannettasio rubricaron el primer acuerdo poselectoral entre el FpV y el duhaldismo residual.

Ese entendimiento responde, sin embargo, a una lógica distinta de la que podría regir otros realineamientos: está forzado por el hecho de que, como Solá, la vice tiene mandato hasta 2007. Es decir, salvo un hecho imprevisto, deberán convivir hasta entonces.

Los términos, obviamente, cambiarán. Pero el objetivo de Solá fue que dará un gesto político para desalentar cualquier posibilidad de que en el Senado se produzca una crisis institucional.

• Mutación

Como todo el mapa bonaerense, las fichas de la Legislatura bonaerense mutaron con el resultado de la elección del 23 de octubre. Desde diciembre, el Frente para la Victoria (FpV) de Kirchner y Solá tendrá mayoría propia en el Senado.

Cuando asuman los nuevos legisladores, el gobernador controlará un bloque de -al menos- 23 senadores: 19 del FpV, más el platense
Carlos Díaz y tres legisladores del sur bonaerense que responden a Dámaso Larraburu, director del BAPRO que saltó del duhaldismo al felipismo.

Con eso, el gobernador podrá imponer al próximo vicepresidente del Senado -segundo de Giannettasio- cargo que hasta ahora ocupa el ultraduhaldista
Antonio Arcuri. En resumen, el poder del duhaldismo se irá licuando y con eso se resentirála incidencia de la vice. Pero algo queda claro: Giannettasio no intervendrá en la discusión que comenzó en el FpV sobre quién ocupará, desde diciembre, el sillón de Arcuri y quedará en la línea de sucesión de Solá. Ruedan tres nombres: Juan Amondarian, Mario Oporto y Jorge Pirosolo.

Hay que hacer un poco de historia. Amiga de los
Duhalde, Giannettasio fue la pieza que el ex presidente ubicó en 2003 para orbitar al gobernador, a quien el matrimonio de Lomas de Zamora, como un sinnúmero de duhaldistas, jamás digirieron pero, sobre todo, siempre le desconfiaron.

El clima de recelos se agudizó cuando
Solá se rebeló contra Duhalde. Ocuparía, por su rol de vice, una posición esencial en la nunca confesada pero muchas veces imaginada tentación de coroneles del duhaldismo «hard» de forzar la salida anticipada del gobernador.

Pero ante las tensiones, la vice se recluyó en el Senado y, según reconocen en el felipismo, evitó maniobras que compliquen la ya de por sí complicada relación entre la Legislatura, controlada por el duhaldismo, y el gobierno de
Solá. Así y todo, el vínculo se resintió hasta la incomunicación entre el gobernador y la vice, diálogo que recién se restableció el lunes 24, cuando Giannettasio llamó a quien fue su compañero de fórmula para felicitarlo por el resultado de la elección.

Habían estado casi tres meses sin dirigirse la palabra. La última ocasión fue cuando
Solá le pidió apurar el pliego de Gustavo Lopetegui como titular del Banco Provincia. El nombramiento nunca se trató por la cerrada negativa de los senadores del duhaldismo.

De todos modos, en medio de la guerra electoral, Giannettasio tuvo una actitud prudente. Se limitó a jugar una riña personal: sin batallar contra
Néstor Kirchner ni contra Solá, se embaló en una pulseada de entrecasa con Julio Pereyra, el intendente de su distrito, Florencio Varela.

Eso le valió enojos de sus colegas del PJ bonaerense porque, le reprochaban,
«no puso lo tenía que poner». Pero, como todos los duhaldistas del conurbano -excepto Juan José Mussi, de Berazategui-, Giannettasio perdió.

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