19 de diciembre 2006 - 00:00

Como al aloe vera, a los Kirchner les descubren nuevas propiedades

Es discutible aún que Néstor Kirchner quede en el bronce por su gestión presidencial -es prematuro presumirlo-; donde seguro la historia le dará un lugar destacado es en el rubro inmobiliario. La pasión que él, su familia y sus amigos han demostrado en los años de vida pública por los negocios inmobiliarios tiene poco parangón en la política. Hubo presidentes que gastaron fortunas ganadas o heredadas antes de asumir cuando les tocó gobernar (el caso más recordado, Marcelo T. de Alvear, que había poseído una de las fortunas más grandes de la Argentina, que luego disipó mayormente haciendo política). A Kirchner ya se le puede llegar a aplicar aquella gracia que los cordobeses repetían sobre Eduardo Angeloz: «Es como al aloe vera, cada día se le descubren nuevas propiedades». El domingo una nota de Jorge Lanata en el semanario «Perfil» descargó una tonelada de datos sobre las propiedades de los Kirchner en El Calafate, hoy una de las ciudades más caras de la Argentina, por la atracción internacional que tienen sus paisajes, únicos en el mundo. Lanata en este género dominical es desparejo - parece depender mucho de los «informes» que le acercan los periodistas que lo ayudan a escribir (en este caso Héctor Barabino, Romina Manguel y Luciana Geuna). Esta vez llama la atención por la radiografía de esta pasión inmobiliaria de los Kirchner. Por eso reproducimos algunos pasajes de la nota «El Calafate de remate».

Cristina Kirchner
Cristina Kirchner
El presidente Kirchner, su esposa y funcionarios nacionales y provinciales de Santa Cruz adquirieron, en los últimos meses, grandes extensiones de terrenos fiscales en la zona turística de El Calafate. Las tierras les fueron entregadas sin proceso de licitación alguno, en superficies que al menos triplican la extensión de las que se entregan a vecinos comunes, y a un precio de 7,50 pesos por metro cuadrado, mientras el precio de mercado oscila entre los 30 y los 120 pesos.

Mientras tanto, tres mil pedidos de terrenos fiscales están pendientes de aprobación municipal, y la villa turística -cuya población creció en los últimos años más de ciento cincuenta por cientoestá virtualmente colapsada en sus servicios esenciales: falta agua, energía, gas y cloacas.

El expediente 0030/06 del Registro Municipal (ver facsímil de ésta y demás escrituras), con fecha 3 de enero de 2006, autoriza la venta a favor de Néstor Carlos Kirchner de 20.000,33 metros cuadrados ubicados en la manzana 820 «al precio de pesos siete con cincuenta ($ 7,50) el metro cuadrado, con destino a comercio».

Con la firma del intendente Néstor Méndez, el decreto municipal aclara que el valor de la tierra deberá abonarse «al contado o mediante un plan de pago en un lapso de treinta días», y «abonar en concepto de mensura y amojonamiento la suma de 350 pesos».

Antes de los treinta días una resolución del secretario de Hacienda (la 1229/2006) aprueba el plan de facilidades de pago solicitado por Kirchner, Néstor Carlos, por 165.002 pesos con ocho centavos. Esta propiedad -y otra de una superficie similar sobre la que informamos más adelante- se suma a las cinco propiedades de los Kirchner en El Calafate, incluyendo su casa de 520 metros cuadrados, dos pisos y espléndida vista a la Bahía Redonda.

De acuerdo con su declaración jurada, el Presidente compró ese terreno en 2001 y declaró haber invertido allí 578.708 pesos. En 2002 adquirió un lote más grande, de 2.100 metros cuadrados, y en marzo de 2005 compró otros tres terrenos con una superficie-total de 60.000 metros cuadrados.

Los terrenos fueron comprados con un crédito del Banco de Santa Cruz por 276.640 pesos, casi lo mismo que recibe -según su declaración jurada- al año en concepto de alquileres: 276.793 pesos cobrados regularmente por su hijo Máximo, Osvaldo «Bochi» Sanfelice (amigo íntimo del Presidente y ex director de Rentas provincial) y el vicegobernador a cargo del Ejecutivo provincial, Carlos Sancho.

La fiebre del Presidente por acumular tierras en El Calafate siguió en abril de este año, cuando se le concedieron, por decreto municipal 479/2006, 18.258 metros cuadrados en la fracción CLVIb Lote 7, también a 7,50 pesos el metro cuadrado y con destino a comercio.

La esposa presidencial, Cristina Elizabet Fernández, compró el 14 de febrero de 2005, 44.106,41 metros cuadrados de tierras fiscales con destino a comercio, también al precio promocional de $ 7,50 el metro.

Y una chacra instalada en 10.000,42 metros cuadrados de tierras fiscales en la Quinta 178 Partida Municipal C11-Q178-000, y abonó entonces quinientos pesos ($ 500) en concepto de mensura y amojonamiento.

El vicegobernador a cargo del Ejecutivo provincial fue más humilde: el 3 de agosto de 2005, el intendente Néstor Méndez decretó cumplidas las obligaciones de Carlos Alberto Sancho sobre 1.297,60 metros cuadrados de tierras del Estado provincial.

Otras estrellas invitadas compraron su lote de tierras fiscales en el Paraíso: Juan Antonio Bontempo (ministro de Economía provincial), 2.527 metros cuadrados, para los que también pidió facilidades de pago; Jorge Esteban Banicevich (diputado provincial y ex intendente de 28 de Noviembre, un pueblo vecino a Río Turbio), 1.492 metros cuadrados; Héctor María Espina (titular de Parques Nacionales), 1.390 metros cuadrados); Jorge Alfredo Mac Leod (titular del PJ local), 10.400 metros cuadrados para chacra; Rudy Fernando Ulloa Igor (ex chofer presidencial, actual zar de las comunicaciones), 1.336 metros cuadrados; Osvaldo José Sanfelice (socio de la inmobiliaria presidencial), 1.321 metros cuadrados; Romina de los Angeles Mercado (hija de Alicia Kirchner y «

Bombón» Mercado, 10.060 metros cuadrados para chacra).

El Calafate tiene una ordenanza que obliga a la licitación pública de los terrenos fiscales. El intendente Méndez, en agosto de 2002, exhibía orgulloso esa norma: «Una licitación pública es la mejor forma de transparentar los precios -le decía entonces a la prensa local-; el municipio podría haber adjudicado en forma directa, hasta se hubieran podido adjudicar como chacras; de esta manera, el precio va a definirlo el mercado». Y lo definió el mercado, pero «Bombón» Mercado. «Lo dijimos, y hubo inversores visionarios que lo lograron», se exaltaba entonces una inmobiliaria en la prensa. «Sobre 189 pliegos comprados, se presentaron 140 sobres. Todos los lotes tienen vista al lago».

La licitación de referencia era la de Punta Soberana, una zona fiscal sin desarrollo alguno pero que se perfilaba como la más costosa y residencial a futuro. Allí compraronvarios amigos del poder a $ 7,50 el metro cuadrado y pudieron vender con facilidad, pocos días después, a 100 o 120 pesos. La avenida Libertador divide aguas en El Calafate: hacia el lado de la Costanera se apiñan los ricos K, y hacia el lado del Cerro y la Estancia Huyliche, el lugar se parece bastante a un barrio muy precario. «Primero Santa Cruz, de día sin agua y de noche sin luz», parafrasea el eslogan oficial de Alvaro de Lamadrid, vicepresidente del radicalismo local.

En la zona del llamado Aeropuerto Viejo (una pista inaugurada por Kirchner y Menem junto a 46 viviendas que nunca llegó a funcionar como tal), el metro cuadrado que la Intendencia adjudicó a $ 7,50 cuesta -según los diarios de Río Gallegos- entre 100 y 110 pesos, en Punta Soberana, entre 30 y 45 pesos, y en la zona de chacras, 120 pesos.

«Esto no es Anillaco. Es otra cosa» -se enojó con «Perfil» en noviembre de 2005 el intendente de El Calafate, Néstor Méndez, que era chofer del hospital distrital José Formenti y transita su tercera reelección. En los últimos doce años, con un salario oficial promedio de 2.500 pesos, ha logrado ahorrar cifras increíbles: Méndez construye un hotel al lado de su casa (aprobado por expediente 2388/05) que tendrá vista a la Costanera y sesenta habitaciones. El Calafate no tiene carta orgánica municipal ni Boletín Oficial, de modo que los actos de gobierno son casi secretos.

Las copias de las ordenanzas deben solicitarse personalmente en el Concejo Deliberante. En 1980 El Calafate tenía 1.600 habitantes; según el censo de 2001, llegaban a 6.550 y hoy debe acercarse a los diez mil.

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