Cómo fueron los cortes programados del '88
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Respecto de los cortes programados, el 12 de ese mismo mes, comenzaron de manera rotativa en algunas zonas de Capital Federal y Gran Buenos Aires. En principio serían sólo por 15 días, de lunes a viernes, distribuidos en tres turnos de 5 horas de duración cada uno, empezando a las 7 de la mañana.
Servicios Eléctricos del Gran Buenos Aires (SEGBA), era el encargado de la publicación de la planificación diaria de cómo afectarían los cortes a cada barrio.
A menos de un mes, se agregaron los sábados a la programación de los días hábiles. Y una semana después, se sumó una hora más y llegaron, de esta manera, a ser 6 horas diarias.
La falta de energía eléctrica afectó también el abastecimiento del agua. Fue así como Obras Sanitarias de la Nación tuvo que distribuirla en tanques a las zonas del Gran Buenos Aires.
Otras medidas fueron «la prohibición del uso de electricidad para la alimentación de farolas ubicadas en la vía pública». Con un nuevo decreto del 4 de enero de 1989 se exceptuó a Agua y Energía Eléctrica, a Hidronor y a SEGBA el cumplimiento de las disposiciones referidas a la restricción del gasto público de ese momento, se las autorizó a tomar financiamiento en el mercado interno y se les dio un rápido tratamiento para las solicitudes de importación.
Ese mismo día se conoció, luego de una reunión de Echarte con el secretario de la Unión Industrial Argentina, Murat Eurnekian, de la intención de reducir los aranceles al mínimo (en 5%) para casos de compras de grupos electrógenos, decisión que se firmó una semana después, con arancel cero.
Buscando instruirse sobre posibles soluciones para la crisis, el ministro Rodolfo Terragno, viajó a Estados Unidos a principios de enero y se entrevistó con el subsecretario de Asuntos Energéticos Internacionales y Emergencias Energéticas de ese país, David Waller.
Allí también se entrevistó con el director del Banco Mundial a cargo de las relaciones con la Argentina, Peter Bottellier, para hacer un pedido de fondos destinados a la culminación de las obras de la central termoeléctrica de Piedra Buena en Bahía Blanca.
En este marco, una misión de técnicos estadounidense especializados en energía visitó el país a fines de enero para aconsejar al gobierno posibles medidas a tomar.
Derivaciones de todo tipo tuvo la crisis de energía de finales del 88. Asuetos administrativos, canales de TV operando sólo 4 horas diarias, bancos trabajando de 8 a 12 , cena de ministros en Olivos alumbrada por sol de noche y misiones de emergencia a Estados Unidos fueron algunas características. El BANADE, en teoría creado para impulsar el desarrollo, financiaba la compra de grupos electrógenos. La disparada del dólar, el fin del verano y luego la hiperinflación, hicieron pasar la crisis a segundo plano.




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