Como en los '90, Petracchi vuelve a mandar en la Corte
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Petracchi votó por el binomio Juan Carlos Maqueda-Augusto Belluscio, mientras que este último se inclinó por la fórmula Enrique Petracch i-Maqueda. Fue una sutil forma de evitar votarse a sí mismos. Ninguno quiso repetir el grosero error que le costó el escarnio a Julio Nazareno. En la renovación anterior de autoridades, realizada en 2000, Nazareno se había votado a sí mismo para lograr la cantidad de votos necesarios que le dieran la posibilidad de ejercer el cargo por tercera vez.
Petracchi asumirá el cargo al frente del tribunal el 1 de enero de 2004, fecha acordada por la Corte para el traspaso del mando por pedido expreso de Fayt, quien continuará en esa función hasta el 31 de diciembre. Ese mes cumplirá veinte años como miembro de la máxima instancia del Poder Judicial llevado de la mano de Raúl Alfonsín.
El debate insumió alrededor de dos horas, porque la posición mayoritaria era contraria a modificar el reglamento de la Corte, que establece que el presidente y el vice tienen un mandato de tres años.
• Causas
Sin embargo, un empecinado Vázquez trajo a colación los casos de los supremos tribunales de Brasil, México, Uruguay y Chile, donde impera la rotación de los presidentes, comenzando por el más antiguo de los jueces.
Según afirmó Vázquez y después asentó en un escrito, «la no concreción de esta propuesta alternativa fue una de las causas -si no la principalísma de las razones- por las cuales este tribunal entró en una crisis institucional de la cual aún no ha podido reponerse».
A pesar de los esfuerzos del ministro -ahora sometido a un proceso de juicio político-, su propuesta fue rechazada por la mayoría de sus pares.
Cuando el cónclave expiraba, Petracchi se despachó con una promesa que dibujó algunos gestos de felicidad en el rostro de sus interlocutores: «Prometo recuperar la credibilidad de la Corte y bajar el número de causas que llegan para hacer un tribunal más ágil». Todos se retiraron del Salón de Acuerdos prodigando afectuosos golpecitos en la espalda del flamante presidente.




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