Como Presidente, Kirchner se reunió con ministros
Asumió ayer Néstor Kirchner la conducción política del gobierno. Puso a Cristina de Kirchner en el helicóptero y comenzó a llamar a los ministros y a algún legislador para compartir anoche un asado en el quincho de Olivos, gozoso como todo marido soltero por unas horas. En esa reunión discutió sus cuitas: cómo puede el gobierno enviar una señal al mercado de que toda la plata que se gastó en la recompra de bonos no se ha perdido. También cómo sostener en el cargo a ese faro ideológico que es Guillermo Moreno -a quien el ex presidente defendió cuando retó airado por teléfono a Carlos Cheppi por criticar al secretario en el Senado-, pero a la vez anestesiarlo para extirparle el INDEC. Esta cirugía está programada para ser anunciada el martes, cuando el matrimonio regrese de El Calafate, adonde viaja hoy a media tarde, cuando retorne la Presidente de su viaje al Paraguay.
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Néstor Kirchner
Kirchner se quedará en Olivos hasta pasado el mediodía. Al regreso de la Presidente desde el Paraguay, el matrimonio partirá hacia El Calafate, donde pasarán el fin de semana largo. De Santa Cruz regresarán, según se anticipó ayer, el lunes por la tarde.
Dos asuntos capitales entretuvieron a Kirchner durante la velada. La «semana negra» de los mercados, consecuencia de la colocación de un bono de deuda a 15% para el «amigo» Chávez, y la cada vez más insostenible continuidad de Guillermo Moreno como intervenor del INDEC.
Sobre el primer punto existió un atisbo de autocrítica: se admitió que la operación fue apresurada y que la decisión de tomar deuda, para preservar las reservas del Banco Central -que ubica en 48 mil millones-, tuvo un efecto negativo que deberían haber previsto.
Así y todo, el ex presidente se encargó de tranquilizar a los visitantes, con el argumento de que los «números» de agosto «vienen bien». Es decir: que la recaudación, en lo que va del mes, muestra signos positivos y sigue en alza. Previsible: pataleó contra las calificadoras que le bajaron la nota a la Argentina.
El otro tema, más sensible, está referido a Moreno. Sigue el ex presidente pergeñando atajos para desplazar al secretario de Comercio del INDEC sin que eso se interprete como una concesión o una derrota. Admite, igual, que ese movimiento es inevitable.
Este diario lo anticipó el martes: el anuncio de que la inflación de julio fue de 0,4% terminó de clausurar la permanencia de Moreno como numerólogo oficial. Luego del regreso de El Calafate, la Presidente anunciaría movimientos en el INDEC.
Ayer, en Olivos, el expediente Moreno fue el más explorado -hubo también algunas menciones sobre la continuidad de Carlos Fernández en el Palacio de Hacienda-. No se mencionan, por ahora, otras alternativas que las de transferir el organismo estadístico a la órbita del jefe de Gabinete, quien ha advertido que recuperar la «credibilidad» demandará al menos seis meses.
Así y todo, hasta el final, Kirchner se encarga de proteger a Moreno. Puede dar fe Carlos Cheppi que ayer soportó, por teléfono, el reproche del ex presidente por sus críticas sobre la situación del INDEC. Cheppi tuvo que ejercitarse en el hábito de pedir disculpas.




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