Complica a funcionarios una rara prohibición de mentir
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Es decir: tomando como referencia lo ocurrido con el fallido megaanuncio de un acuerdo multimillonario con China, casi que la advertencia de Kirchner es una para sí mismo. De hecho, fue el Presidente quien confió a sus íntimos que esa medida lo pondría a la altura de José de San Martín.
Incomodó a Kirchner que hasta los medios que hacen de la información del gobierno una Biblia cuestionaran las idas y vueltas de la última semana.
Mayor será la molestia cuando, como pronostican los analistas, las encuestas revelen que los fallidos anuncios sobre China y el aumento para jubilados terminarán por afectar la imagen presidencial.Y por eso, Kirchner buscósacarse de encima ese costocuando lanzó su amenaza. «Yo no pongo las manos en el fuego por nadie y de los únicos que me siento empleado es de los argentinos», dijo en El Calafate, corriéndoles el cuerpo a sus voceros y sugiriendo que la « novela» sobre China fue un error de los medios de creer en fuentes que no son confiables.
A la distancia, la intimación a que los funcionarios mentirosos serán expulsados del gobierno hasta podría compararse con una recordada cita de Carlos Menem: «Ramal que para, ramal que cierra». Traducido lo de Kirchner es: funcionario que miente, funcionario que se va.




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