4 de noviembre 2014 - 18:04

Con cruces y chicanas, empezó el tratamiento en comisión para despenalizar el aborto

Bullrich (PRO) preside la comisión de Legislación Penal, la secundan en la vicepresidencia Donda (FAUnen) y Conti (FpV).
Bullrich (PRO) preside la comisión de Legislación Penal, la secundan en la vicepresidencia Donda (FAUnen) y Conti (FpV).
Prometía ser una reunión agitada. En la vigilia, la diputada y presidente de la comisión de Legislación Penal, Patricia Bullrich (PRO), había hecho circular una "carta a la ciudadanía", donde reconocía que había negociado con los miembros del cuerpo que adhieren al proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo tratarlo este 4 de noviembre, pero ahora creía que "no es un momento oportuno para debatirlo". Sin embargo, apenas pasadas las 17.30 la diputada apareció en la Sala 1 del Anexo de la Cámara de Diputados para dar inicio a la reunión.

Una hora antes habían empezado a congregarse las agrupaciones y organizaciones a favor y en contra sobre la avenida Rivadavia, frente al Congreso. El clima en la calle era más tenso que en el segundo piso del Anexo, donde quienes adhieren a la iniciativa que busca legalizar el aborto hasta las 12 semanas de gestación se ubicaron a la derecha de Bullrich - Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, Agrupación Pan y Rosas, Católicas a favor del aborto, entre otras- y quienes se oponen al proyecto - la organización "Pro Vida", la exdiputada Cynthia Hotton-, a su izquierda.

"Queremos un debate civilizado. Pido respeto por todas las posiciones. Hay que dar un debate en buenos términos por la profundidad del tema", inició la diputada del PRO y planteó lo que sería una constante durante la reunión: no permitiría que la comisión se desbordase en insultos, cruces o gritos.

En la actualidad, el Código Penal establece penas que van hasta los 4 años de prisión para "la mujer que causare su propio aborto o consintiese en que otro se lo causare". Para los médicos que interviniesen, las penas se elevan hasta los 10 años. De prosperar el proyecto se legaliza la interrupción voluntaria hasta las 12 semanas de gestación, mientras que para los casos donde el embarazo ponga en peligro la salud de la madre o sea producto de una violación lo autoriza sin restricción de tiempo.

Además, plantea que los sistemas de salud, tanto públicos como obras sociales, deben proveer de esta prestación, mantiene la objeción de conciencia para los médicos y la penalización para quien "con violencia causare un aborto sin haber tenido el propósito de causarlo, si el estado de embarazo de la paciente fuere notorio o le constare", tal como indica el artículo 87 del Código.

Con una lista de 18 oradores, comenzaron las exposiciones. Dos dudas había respecto a la metodología: por qué no se convocó a un plenario de comisiones si se tiene en cuenta que el proyecto debe ser tratado también por Salud y Familia y Mujer, y si había o no quórum para emitir dictamen.

La primera en plantear una de estas cuestiones fue la diputada Ivana Bianchi (Compromiso Federal), quien reclamó por el debate en conjunto de todas las comisiones, una discusión con "impronta federal" y el tratamiento en Presupuesto y Hacienda dado el carácter de "acceso gratuito" del proyecto. Bullrich fue tajante respecto a la primera cuestión: dijo que por cuestiones de agenda de los presidentes de las otras comisiones no se pudo convocar al plenario. Sobre girarlo a Presupuesto, lo evaluaría.

Con la exposición del escribano Sergio Maculán, especialista en Derechos Humanos, tomaron la voz los movimientos en contra del aborto. Comparó la interrupción voluntaria del embarazo con "el genocidio más grande desde la Segunda Guerra Mundial". Recibió aplausos efusivos de sus pares y risas burlonas de quienes apoyan el proyecto.

Marta Alanis de Católicas por el Derecho a Decidir fue enfática en su posición al sostener que "las mujeres con religión y sin religión abortan en la misma proporción", mientras que la diputada Victoria Donda (FAUnen) reclamó que la comisión emita dictamen antes del 20 de noviembre -última fecha posible previo a que termine el periodo ordinario de sesiones- sin necesidad de constituirse en plenario. "Es urgente y necesario que se debata en el recinto. Hay que resguardar la salud psíquica y física de las mujeres que se exponen a un aborto", afirmó.

Desde la izquierda de Bullrich, las primeras chicanas de la tarde llegaron de la exdiputada Hotton, quien acusó a los grupos a favor de la interrupción voluntaria de "usar políticamente" a las organizaciones en contra. "Hace muchos fines de año que nos tiran esta bombita. Ustedes saben que este proyecto no va a prosperar, por eso nos están usando", lanzó. Juzgó a los embarazos no deseados como un "problema de la pobreza" e invitó a los presentes a ser "creativos" para encontrar soluciones. El aplauso efusivo, extendido y exagerado de quienes la escoltaban -entre ellos, muchos jóvenes y hasta un cura- se hizo sentir en la sala.

En la misma línea se expresó la referente en Bioética y Familia de la Universidad Católica Argentina, Ursula Basset, quien también cruzó acusaciones contra los grupos pro aborto. Les esputó "manipular" el concepto de persona. Aplauso extendido y miradas de felicitación de Hotton cerraron su presentación.

El diputado Manuel Garrido (UCR) fue directo a la hora de pedir no mentir con la información al argumentar. "Creo que el debate en el Congreso debe hacerse desde algunas bases fijas. No podemos atribuirle al derecho cosas que el derecho no dice. Hacerle decir a la Constitución, a la Convención interamericana DDHH o al Estatuto de Roma lo que no dice es muy irresponsable y contamina el debate", sostuvo.

La segunda chicana de la jornada vino de la diputada Mara Braver. Luego de incorporar la noción de "negocio" detrás de los abortos clandestinos le recordó a Bullrich, hoy en contra de la despenalización del aborto, que en 1994 junto a Graciela Fernández Meijide, presentaron un proyecto similar. Además, consideró que no hay "polarización" sobre el texto como sostenía la legisladora del PRO. "En este proyecto hay firmantes de todos los partidos", dijo.

Desde Tucumán llegarían las dos nuevas voces en contra. Por un lado, el doctor en genética Roque Carrero Valenzuela quien habló de los embriones no fecundados, "víctimas de la reproducción in vitro", y responsabilizó a los legisladores de las futuras "muertes de niños" si avanza el proyecto. El diputado Juan Casañas (UCR), redobló la apuesta: "Hablan de las firmas conseguidas en el proyecto - más de 60-, pero no pudieron conseguir el quórum para sesionar. Da tristeza el Congreso argentino; la gente muere por drogas, accidentes de trenes y pobreza y no lo estamos debatiendo". Los manifestantes a favor no se contuvieron y empezaron los reclamos. Del otro lado, se defendieron alzando fotos de bebés. "No se por qué les molestan las fotos de los bebés, estaban vestidos", concluyó Casañas.

Cuando la reunión parecía entrar en un espiral de argumentos biológicos y vericuetos judiciales, tomó la palabra la diputada Araceli Ferreyra (FpV). Esgrimió nombres de dueños de clínicas privadas en Tucumán donde se practican abortos clandestinos, acusó de pedófilos a los detractores del proyecto allí presentes, y se despachó contra los que levantan la bandera de la religión para oponerse: "Muchas católicas abortan. Son sus mujeres las que abortan".

Las palabras de la diputada kirchnerista fueron demasiado para las organizaciones "Pro vida", que empezaron a exigir que se retractara. Bullrich, desde su carácter de presidenta de la comisión de Legislación Penal y como lo había hecho hasta ese momento, no estaba dispuesta a que se le fuera de las manos la reunión. "La tienen que escuchar, les guste o no", lanzó. La correntina concluyó su exposición y se retiró de la sala, con los brazos en alto y recibiendo las felicitaciones de sus compañeras, mientras Hotton y su grupo reclamaban que regresase.

Tras cuatro horas de debate, el encuentro finalizó sin dictamen ya que al momento de constituirse la comisión sólo había presentes 9 de los 11 diputados necesarios para alcanzar el quórum. "Yo no tengo responsabilidad. Me senté a la hora que había que sentarse y no hubo quórum", se desligó Bullrich, aunque prometió que convocaría a un plenario de comisiones sin especificar fecha.

La reunión también contó con las exposiciones de Nicolás del Caño (PTS), Margarita Stolbizer (GEN), Leonardo Grosso (FpV), Horacio Pietragalla (FpV), María José Lubertino, entre otros. Se hicieron presentes las exlegisladores Vilma Ripoll y Diana Maffia, la referente de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, Estela Díaz, entre otros dirigentes.

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